Maximiliano Fonsalida se sienta delante del “santuario” que tiene en el comedor de su casa para Pandora Pink, su alter ego drag. Desde allí recuerda como hace años atrás no solo tuvo sus primeros acercamientos hacia miembros del colectivo LGBTIQ+, sino que descubrió un talento que le abriría una infinidad de puertas, impensadas en ese momento.
Pandora Pink, la draga que maquilla, enseña, comparte y analiza la identidad drag
“Soy artista drag, y empecé mayormente por mi tía y mi abuela”, comenta. La abuela de Pandora se caracteriza por ser una mujer a quien los años no la llevaron a olvidar su coquetería y estar siempre presentable, sin importar la ocasión. La tía de Maximiliano es una mujer trans, por lo que fue una de las primeras personas que acercó a la artista sanjuanina al universo de la diversidad.
Y continúa: “Habré tenido 15 años en ese momento, quizás menos. Las veía y me encantaba la magia del poder ser. Ellas venían y me contaban todas sus historias, sobre personajes que fui conociendo en el tiempo. Ahí comencé con las primeras brochas, lo veía como un juego”, recuerda.
Junto a las amistades de su tía, Pandora comenzó a descubrir su potencial. Entendía las reglas del maquillaje y compartía lo que iba aprendiendo. Asegura que desde que se dedica al maquillaje drag jamás hizo un curso o similar. Todo lo que sabe lo aprendió de manera autodidacta, debido a que sus inquietudes surgieron en un tiempo donde había mucha reserva sobre los tips que se utilizaban. “Cuando empecé, todo era un secreto, no decían cómo peinar una peluca, por ejemplo, o la marca de un labial”.
Mientras incursionaba en el mundo LGBTIQ+, Maximiliano trabajaba en una peluquería, labor que desarrolló durante 10 años, hasta que, cuando tenía 25 años decidió que era hora de dedicarse a lo que realmente le gustaba hacer, no solo maquillando, sino también potenciando a Pandora en la escena artística sanjuanina.
Aquel joven que se juntaba a escondidas con su tía y las amigas con los años fue creciendo, aprendiendo y descubriendo que con el maquillaje que aplicaba tanto en su rostro como en el compañero drag representaba una forma de comunicación, de expresión. No es simplemente una sombra, un labio provocativo o una peluca llamativa, es un mensaje de liberación del ser.
Entender el maquillaje drag desde la mirada de una artista
La construcción de un personaje drag tiene muchos factores que no deben descuidarse. El vestuario, los accesorios, los tacos y el maquillaje se convierten en parte de un todo. Si alguno de estos elementos se ignora o ausenta, puede que influya en la construcción del drag, pero no modifica su esencia.
Parte de la caracterización se logra en el rostro. Cómo resaltar cada aspecto físico es el desafío a la hora de maquillar, y Pandora lo entiende a la perfección.
“La diferencia del maquillaje drag en comparación con otros es la identidad. Las personas que lo han hecho tienen eso que en un momento estas de una forma y en otro momento te ves y no sos vos. Mi trabajo siempre han sido lienzos, lo veo desde ese punto. Comenzamos a sacarnos las cejas y maquillamos para ser un lienzo en blanco para poder hacer lo que queramos”, reflexiona.
La vocación de enseñar para seguir existiendo
En el pasado Maximiliano reconoce que acceder a cierta información sobre el maquillaje drag como otros tipos de tips no era tan sencillo, y fue precisamente esa misma situación la que la llevó a compartir todo lo que sabe, sin esperar nada a cambio.
“Esto de mezquinar no me gustaba, y por eso empecé a compartir, porque me nació. Todo lo que aprendí fue viendo. En un momento me cansé de estar ocultando lo que se hacer, y me propuse no ocultar más la información”, asegura. Y continúa: “Me costaba cobrar el trabajo que hago y amo. Lo hice mucho tiempo de onda, porque además enseñaba mientras lo hacía”.
Incluso muchas de las dragas que maquilló en un principio hoy lo hacen solas, algo que Pandora celebra. “Entendí que la única forma de seguir existiendo es transmitiendo. De ahí viene mi enseñanza y las personas a las que he ayudado a nacer, porque no me gustó que me lo negaran”.
La identidad drag, una idea que da vueltas en la cabeza de Maximiliano y Pandora
“Tengo mi género marcado, pero hay una realidad que vengo trabajando, porque en el LGBTIQ+ no hay una D de drag. Soy fiel a que no hay que encasillarse, pero para que la sociedad sepa que existís tenés que estar encasillado. Dentro mío está Pandora, no hace falta que la complemente con accesorios. Si bien lo hago, hay una realidad que es no perder mi identidad de Maxi y tener a Pandora. Es algo que fue mutando y fui entendiendo”, analiza.
Si bien es una teoría, un concepto que está trabajando, para la artista no es algo que se deba descuidar o tratar a la ligera, ya que cada persona que toma el desafío de construir una draga, sea del género que sea, potencia algo que va más allá de la escena. “Se puede ser la persona más tímida, y luego ser otra persona. Por eso no puedo hacer como si Pandora no existe y es un personaje artístico. Pandora, Egan, Cosmopolita, París, esas personas existen”.
Hoy en día Pandora tiene 8 años, y afortunadamente puede mostrarse en cualquier lugar, no ocultarse para solo hacer presencia en boliches, bares o fiestas. Pandora convive con Maxi en la casa que comparte con sus padres, sale a la calle sin temor ni vergüenza. El trabajo de Pandora, sea en escena o maquillando se ha ganado el respeto de sus pares, algo que jamás imaginó que podía llegar a suceder, haciendo que ganara confianza en lo que hace y las decisiones que toma.
“En el futuro me veo trabajando de esto, entendiendo que lo que hago no es solo arriba de un escenario. Yo maquillo y jamás he estudiado. Peluquería tengo años de experiencia, pero peinar un cabello y una peluca no es lo mismo. Además, he tenido suerte, porque mis padres entienden mi estilo de vida. Me siento privilegiado, me siento con suerte”, finaliza.