“¿Nos podemos sacar una foto con vos?”, pregunta un grupo de alumnos que está de visita en el Teatro del Bicentenario. Ignacio Rodríguez Roca, de zapatillas de lona, jean y campera de neoprene, sonríe ante el pedido de los pibes y se ubica por detrás de ellos para la selfie. Los más grandes miran de reojo la escena, entiendo poco y nada lo que ocurre con un adolescente de 17 años que en menos de cinco minutos convulsiona el hall del teatro sanjuanino. “Lo que me está pasando es muy lindo. Me sorprende que la gente me pare en la calle y me pida fotos. No me considero conocido, pero sí un agradecido por su apoyo y gestos, que es lo que me motiva a seguir”, confiesa el protagonista.
Nachanooo: el influencer sanjuanino que hace costosos regalos en la calle y es sensación en las redes
Para la generación sub 30, Ignacio no es un pibe del montón. Con 1.200.000 de seguidores en Instagram, 1.300.000 en Youtube y 7.000.000 en TikTok, el joven se ha convertido en toda una sensación de las redes sociales para su generación. No hay otro sanjuanino con ese nivel de popularidad en la plataforma de la camarita a excepción de Darío Barassi, aunque lo del actor sea un fenómeno nacional y lo del joven influencer tenga un alcance inimaginable, aún sin haber pisado siquiera la televisión (esta es la primera entrevista a la que accede).
Nachanooo, el nombre que adoptó en las redes recibe 2.000 mensajes a diario: le escriben de Perú, Paraguay, Ecuador, México, España e incluso Estados Unidos, entre otros países.
“En la calle me preguntan demasiado si soy sanjuanino. También en los comentarios, videos y mensajes que recibo a diario. Es una pregunta que me hacen todo el tiempo. Creo que se debe a que es algo inusual ver este tipo de acciones y videos en San Juan”, cuenta de antemano.
“Si me seguís, te compro lo que quieras”
Aunque desde los 8 años se dedica a crear contenido en las redes sociales (arrancó grabándose mientras jugaba videojuegos), recién en el último tiempo su vida dio un giro inesperado cuando empezó a sumar miles de seguidores y clic en los videos que iba posteando en las redes. Todo surgió cuando decidió apostar a un contenido inédito en San Juan y, sobre todo, en Argentina: salir a la calle y hacer costosos regalos a desconocidos. Esa idea que surgió en su casa, entre las cuatro paredes de su habitación, se convirtió en un golpe de suerte.
“Lo de los regalos es una dinámica diferente a lo que solía hacer antes. Se empezó a dar de a poco y me empezó a gustar cómo la gente lo tomaba. Me parecía algo divertido que nadie había hecho en Latinoamérica y era la forma de innovar con algo nuevo. Además, es dar lo mismo que recibo. Si recibo dinero por mis videos, lo invierto en los mismos videos, en ese caso, en mis seguidores”, cuenta el influencer.
“Si me seguís, te compro lo que quieras”, así es como Ignacio toma desprevenido a los sanjuaninos en la calle y promete hacerlos feliz en menos de 10 segundos. Ese es el tiempo que tienen para comprar lo que quieran, desde ropa hasta alimentos. También, en uno de los videos con más reproducciones, hasta compró decenas de medias que un vendedor ambulante ofrecía en la Peatonal. Se ha llegado a gastar más de 200 mil pesos en una compra. “Todo es espontaneo. Salgo a la calle y grabo con cualquier persona desconocida. El requisito es que me sigan, el regalo se lo quiero dar a un seguidor”, asegura Nachanooo.
Según el joven, cuenta con una tarjeta de débito y crédito personal que usa para pagar las compras de sus seguidores. El dinero lo saca de lo que recauda en YouTube, por ejemplo, cuya plataforma permite ganar plata mientras por reproducciones acumuladas, y algún que otro canje. “Los videos los termino monetizando, algunos son ganancias y otros no. Tampoco tengo fortunas como todos piensan. Nada que ver. No todo lo que aparenta en redes sociales es. Yo ahorro mucho y lo que consigo lo invierto en mis videos”, asegura.
Su vida fuera de las redes
Ignacio es un chico que cursa el último año de la secundaria, que antes de involucrarse de lleno en el mundo de las redes hacía deportes: de la natación al fútbol y rugby. Sus padres, Roberto y Crisanta, son quienes lo acompañan de cerca en su rol de influencer.
Confiesa que no está las 24 horas con el celular en mano, aunque reconoce que debe ser constante y dedicado para intentar traspasar los límites de la provincia: “En el cole soy una persona como cualquier otra. Mi rutina no cambia en nada pese a esto que estoy haciendo. Sí trabajo en los videos y los voy pensando y craneando con anticipación”.
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