Luego de haber aportado las explicaciones pertinentes sobre la investigación canónica contra Walter Bustos, por el presunto abuso sexual que cometió en perjuicio de un adolescente en Valle Fértil, y después de afirmar que se espera por una resolución del Vaticano, Monseñor Jorge Lozano se mostró molesto con el accionar de la justicia que allanó el Arzobispado y secuestró documentación.
Monseñor Lozano, picante con la justicia y cauto con las autoridades del Colegio Luján
Dijo que cuando tuvo que firmar el procedimiento que se realizó en la sede de calle Mitre lo hizo en disconformidad, ya que aseguró que la Iglesia siempre estuvo a disposición de la investigación judicial y que en ningún momento se manifestaron contrariamente.
Incluso explicaron, a través del abogado Rubén Lloveras, que el Presbítero David Gómez había sido citado por el el fiscal de ANIVI, Mario Panetta, para declarar como testigo en la causa y luego se dio marcha atrás a esa medida. "Fue citado con una cédula y, cuando él se disponía a declarar, hubo una contra orden y le notificaron que no se presentara", sostuvo el profesional.
Como ya lo había expresado en un comunicado oficial, Lozano cuestionó esas maniobras y señaló que podrían haberse manejado de otra manera, tendiendo en cuenta la predisposición que habían ofrecido desde el principio.
Lloveras informó que lo que se llevó el Ministerio Público de su edificio fue la investigación preliminar que la propia Iglesia Católica había iniciado tras conocer la denuncia del joven y su madre, en aquel encuentro que mantuvieron con el Presbítero Gómez.
Esa instrucción de la Iglesia, como si fuera una especie de sumario administrativo, explicaron que se encuentra diferida al proceso penal que se lleva adelante por el supuesto abuso de Bustos contra el chico que residía en Valle Fértil. Ese trámite está suspendido hasta tanto se tenga una sentencia firme en la investigación de ANIVI que apenas comienza.
Sobre el caso que sacudió a la comunidad educativa del Colegio Luján, en donde ocurrió el abuso sexual de una alumna en los baños de la institución, Lozano le sacó el pie al acelerador y su postura fue totalmente distinta al opinar de ello. Tras la consulta de un colega de Canal 13, el jefe de la Iglesia indicó que había cuestiones a las que no podía referirse para no entorpecer la investigación.
Incluso, cuando fue consultado en varias oportunidades por el proceder de las autoridades del establecimiento educativo, esquivo la oportunidad de opinar sobre su accionar. Aunque varios periodistas cuestionaron las maniobras de quienes están a cargo de la escuela, que no establecieron un canal de comunicación claro con los padres, evitó más de una vez ser crítico con los directivos del colegio.
Más cauto con el tema, lo único que expresó Lozano fue que la institución se ponía a disposición de la familia de la menor. "Lo que podemos decir es que nos disponemos a colaborar con la familia y ayudar a que se pueda dilucidar el hecho. Son situaciones de mucho dolor", señaló.