Aunque las autoridades provinciales llamaron a la calma y aseguraron que se activaron operativos de prevención en los establecimientos alcanzados por mensajes intimidatorios vinculados a supuestos retos virales de redes sociales, la jornada escolar se vio fuertemente afectada por el ausentismo en algunas escuelas. Varios colegios de San Juan, tanto públicos como privados, la asistencia fue mínima debido al temor de las familias, que en muchos casos optaron por no enviar a sus hijos a clase o retirarlos antes del horario habitual.
La otra consecuencia de los mensajes intimidatorios en San Juan: escuelas sin alumnos
Aunque las autoridades pidieron tranquilidad y se pusieron en práctica operativos de prevención, hubo alto ausentismo en algunos establecimientos.
En este contexto, la situación más crítica se registró en la Escuela Normal Sarmiento, donde la asistencia en el turno mañana no superó el 5%. La institución fue una de las alcanzadas por amenazas anónimas de tiroteos que circularon en redes sociales y que, según las autoridades educativas, estarían vinculadas a dinámicas virales en plataformas como TikTok. A partir de la difusión de estos mensajes, se reforzaron los protocolos de seguridad y se dispuso acompañamiento policial durante toda la jornada.
La vicerrectora del establecimiento, Celia Maturano, explicó que la escuela activó de inmediato las medidas preventivas y trabajó en conjunto con las autoridades de seguridad. Indicó que el hecho generó una fuerte preocupación en la comunidad educativa debido a la viralización del contenido, lo que amplificó el temor entre estudiantes y familias. También señaló que se realizaron reuniones con alumnos y docentes para abordar la situación y elaborar materiales de concientización sobre el uso responsable de redes sociales.
La institución, que concentra una matrícula aproximada de 1.500 estudiantes en el turno mañana y registra un flujo diario de hasta 4.000 personas en distintos niveles y horarios, permaneció operativa, aunque con aulas prácticamente vacías en algunos cursos. En varios casos, los padres decidieron retirar a sus hijos por precaución, mientras que otros optaron directamente por no enviarlos a clases.
“Estamos trabajando en concientización y en el acompañamiento de toda la comunidad educativa. Lo que agrava la situación es la viralización de estos mensajes”, señalaron desde la conducción escolar, al remarcar la necesidad de que las familias colaboren en el control del uso de celulares y redes sociales por parte de los estudiantes. Desde la institución también se advirtió sobre la circulación de imágenes de armas y mensajes violentos en distintas plataformas, lo que incrementó la preocupación general.
En paralelo, otras escuelas privadas de la provincia registraron una tendencia similar de ausentismo, aunque con diferentes niveles de impacto según cada establecimiento y las decisiones adoptadas por los grupos de padres. En algunos casos, la actividad se desarrolló con normalidad pero con baja concurrencia; en otros, la asistencia fue reducida de manera preventiva.
La palabra de las autoridades
Aunque inicialmente se reportaron casos en unas quince escuelas locales, Marcelo Orrego actualizó la cifra, confirmando que ya son 27 las instituciones, tanto públicas como privadas, donde se han detectado frases violentas o amenazas de posibles ataques. El mandatario se refirió a esta situación durante un acto este viernes, donde vinculó estos hechos con tendencias globales que se difunden rápidamente a través de la tecnología.
Por su parte, el Ministerio de Educación informó que se activaron protocolos de intervención en articulación con la Secretaría de Seguridad y Orden Público. Según el comunicado oficial, las amenazas están siendo investigadas para determinar su origen y veracidad, aunque hasta el momento no se han registrado hechos concretos que impliquen un riesgo real para la comunidad educativa.
El organismo reiteró su rechazo a cualquier forma de violencia o incitación en el ámbito escolar y destacó la importancia de la responsabilidad colectiva para evitar la propagación del miedo. También recordó que los equipos directivos cuentan con instrucciones específicas para realizar denuncias y activar mecanismos de contención ante este tipo de situaciones.
Asimismo, se pidió a las familias reforzar el diálogo con niños y adolescentes sobre el uso de redes sociales y evitar la difusión de contenido intimidatorio, incluso cuando se comparta como “broma”, ya que su viralización contribuye a la alarma social y puede entorpecer las investigaciones. En la misma línea, se recordó que la realización o difusión de amenazas constituye un delito previsto en el Código Penal argentino, con posibles consecuencias también para adultos responsables cuando se trate de menores.