En una esquina del Barrio Conjunto 13, en el departamento Chimbas, José espera al equipo de Tiempo de San Juan en una silla de ruedas prestada y que, por su contextura, padece a diario. Hace unos meses se cayó del baño y sufrió la fractura de la cadera y el fémur, y desde entonces está prácticamente postrado, sin poder salir a ganarse el mango como lo hacía desde niño. Y si no es en la silla de ruedas, pasa sus días en una cama ortopédica que le prestó la Municipalidad de Chimbas y debe devolver. Una lucha constante para el personaje sanjuanino que pudo hacerle frente a la adversidad y ceguera, transformándose en uno de los vendedores ambulantes más famosos de la provincia, y hoy atraviesa otra batalla.
La lucha de "Josecito", el vendedor ambulante que pasó 40 años entre colectivos y hoy está postrado en una silla de ruedas
La ceguera que padece desde su nacimiento no le impidió nunca rebuscársela para sobrevivir. A los 9 años ya trabajaba en una finca y a los 22, vendía desde chicles hasta medias en los colectivos sanjuaninos. Hoy, en la previa de su cumpleaños 59, atraviesa un duro momento. Video.
Desde hace cinco meses y como no había ocurrido nunca, José Gómez no recorre las calles y colectivos sanjuaninos intentado vender algo, desde chicles hasta medias o ajugas e hilos. El accidente que sufrió el 31 de diciembre lo obligó a frenar su rutina diaria. Desde entonces pasó por varias operaciones e internaciones, lo que le impidió volver al ruedo, a su oficio de siempre. "Yo estaba rehabilitándome, caminando. Pero se me infecto la herida y volví a cero. La verdad es que extraño muchísimo la calle, a la gente. Pero bueno, tengo que tener paciencia. Yo digo que me estoy atrasando un poquito. Yo quiero volver, pero no sé tampoco cómo voy a quedar; ahí está el drama. Pero si no es este año será el año que viene, quiero volver con todo", señaló.
José contó que su situación empeoró porque su hermano también enfermó y para él, era su prioridad: "Había que llevarlo al hospital, primero estaba el Negro. Yo dentro de todo estoy bien. A veces puedo caminar con el andador, pero a mi hermano había que levantarlo y hasta bañarlo. A mí también, pero dentro de todo estoy estabilizado". Su hermano falleció la semana pasada, después de pelearla contra una dura enfermedad y ahora José está bajo los cuidados de su hermana Natacha, quien también atraviesa un complejo cuadro de salud.
A pesar de su lucha constante -él dice que siempre tuvo una vida "sufrida"-, encara sus días con optimismo. Este miércoles cumple 59 años y pese a que sus últimos ahorros los gastó en su internación y todo lo que ello demandó, sigue soñando con una radio "7 mares". Tiene una pequeña, pero agarra alguna que otra frecuencia.
También habla de otros objetivos, pequeños para muchos, enormes para él. Por ejemplo, anhela tener una cama ortopédica propia, una silla más grande y que su ventana, esa que está detrás de su cama, tenga vidrio nuevo: la misma se rompió a causa de una pedrada y ahora está tapada con un pedazo de cartón.
"Yo me levanto a las 8, me siento a escuchar radio o a conversar con mi familia. A veces me sacan, pero cuando está lindo el día. Viene gente a visitarme, por ejemplo, Gachy, quien me trae donaciones, un paquete de azúcar o yerba. Mi hermana también cura el empacho y la gente la ayuda con fideos. Y así sobrevivimos. Yo sé que las buenas ya van a venir. Porque siempre trabajé, todo lo que tuve me lo gané en la calle, laburando", expresó José, lleno de esperanzas.