El regreso de Víctor Cabanay a Jáchal generó entusiasmo en la comunidad, que celebra el recorrido internacional del joven ingeniero aeroespacial radicado en París. En medio de una exigente carrera científica en Europa, el profesional volvió por unos días a su ciudad natal para reencontrarse con su familia y amigos.
Furor en Jáchal por el ingeniero aeroespacial que trabaja en Francia y volvió a su tierra natal
El ingeniero aeroespacial Víctor Cabanay, radicado en París, regresó por unos días a Jáchal y despertó el orgullo de la comunidad por su trayectoria internacional. Se desempeña en investigación climática vinculada a datos satelitales y análisis de los océanos.
Actualmente instalado en la capital francesa, Cabanay se desempeña en el ámbito de la investigación vinculada al clima y el ambiente. “Estoy trabajando en París y, por el momento, la idea es seguir algunos años más allá”, señaló durante una rueda de prensa, dejando abierta la posibilidad de nuevos desafíos a futuro.
Su camino académico comenzó en Argentina, donde se graduó como ingeniero aeronáutico en Córdoba hace aproximadamente cinco años. Luego continuó su formación en Francia, donde obtuvo un segundo título orientado al campo aeroespacial. Según explicó, ese paso le permitió especializarse en áreas como satélites, cohetes y observación de la Tierra mediante imágenes.
En la actualidad, integra un instituto científico que depende de organismos de investigación franceses, donde trabaja como ingeniero dentro de un equipo enfocado en el estudio de los océanos. Su tarea se centra en el análisis de datos satelitales para estimar los niveles de dióxido de carbono en el mar, en el marco de investigaciones sobre el calentamiento global. “Buscamos lograr mediciones lo más precisas posibles”, detalló.
El interés por la aeronáutica surgió desde temprana edad, y con el tiempo se amplió hacia el ámbito espacial. En ese proceso, identificó oportunidades de formación en el exterior que exigieron preparación y constancia. “Había que aprender francés, mantener buenas calificaciones y buscar información”, recordó sobre sus inicios.
Una beca le permitió dar el salto a Europa, aunque posteriormente debió sostener su estadía con trabajo. “Fue una ayuda inicial, pero después tuve que acomodarme por mi cuenta”, indicó.
Sobre su presente laboral, describió una rutina intensa, con jornadas que combinan trabajo en equipo, análisis de datos y formación continua. Aun así, destacó la experiencia de crecimiento personal que implica vivir en otro país. “Uno empieza a ver la vida de otra manera y a valorar cosas que antes pasaban desapercibidas”, reflexionó.
De cara al futuro, evalúa continuar su formación con un doctorado, aunque también plantea la necesidad de equilibrar tantos años de estudio con otras experiencias de vida. “Estoy viendo si seguir por el lado más científico, pero también quiero vivir de otra manera”, confesó.