El paraje Difunta Correa, en Caucete atravesó una de las transformaciones más importantes de su historia reciente. A través de un conjunto de obras integrales, el paraje ubicado en Vallecito fue renovado con nueva infraestructura, mejores servicios y espacios pensados para acompañar el crecimiento sostenido de visitantes que llegan desde distintos puntos del país y del mundo. Desde el inicio de la gestión, el gobernador Marcelo Orrego impulsó la decisión de intervenir este lugar emblemático de la provincia.
En fotos, así es la transformación histórica para uno de los sitios más icónicos de San Juan: la Difunta Correa
El paraje atravesó una serie de obras integrales que incluyeron nuevas infraestructuras, mejores servicios y espacios pensados para acompañar el crecimiento sostenido de este lugar emblemático de la provincia.
La Difunta Correa no sólo representa un profundo símbolo de fe para miles de promesantes, sino que también constituye uno de los destinos turísticos más visitados de San Juan. Todos los días del año, cientos de personas recorren sus calles, visitan el oratorio y participan de una tradición que forma parte de la identidad cultural de la provincia. Sin embargo, pese a la importancia del lugar y al constante flujo de visitantes, el paraje nunca había sido objeto de una intervención integral que acompañara su crecimiento.
A lo largo del tiempo se realizaron distintas obras puntuales y mejoras parciales, pero el desarrollo del sitio había sido mayormente espontáneo. Esta nueva etapa buscó ordenar el predio, mejorar la infraestructura existente y sumar servicios que permitan recibir a los visitantes con mayor comodidad y seguridad.
Las intervenciones abarcaron distintos sectores del paraje. Se renovaron áreas comerciales y gastronómicas, se incorporaron nuevos espacios para la circulación peatonal y se mejoraron veredas, accesos y sectores de permanencia. También se sumaron bancos, áreas de descanso, parrilleros y equipamiento urbano para que los visitantes puedan disfrutar del lugar con mayor comodidad.
La transformación incluyó además mejoras en la iluminación, cartelería orientativa y señalización dentro del predio, facilitando el recorrido de quienes llegan por primera vez. La accesibilidad fue otro de los ejes de las intervenciones, incorporando rampas y soluciones que permiten que personas mayores, niños y personas con discapacidad puedan desplazarse con mayor facilidad.
Las obras también contemplaron nueva infraestructura para ordenar la llegada de visitantes y mejorar los servicios del paraje, como estacionamientos, espacios gastronómicos reorganizados, sectores comerciales renovados y un parador destinado a camioneros y viajeros que transitan por la Ruta Nacional 141.
En paralelo, se incorporaron nuevos elementos que fortalecen la identidad del lugar, como los tótems de ingreso que marcan los ingresos y un nuevo escenario destinado a actividades culturales y encuentros comunitarios. El resultado es un paraje más ordenado, accesible y preparado para recibir a quienes llegan movidos por la fe, la tradición o el turismo.
Pero más allá de la infraestructura, el impacto de esta transformación también se percibe en la comunidad que vive y trabaja en el lugar. Muchos comerciantes llevan generaciones desarrollando su actividad en la Difunta Correa y hoy cuentan con espacios más seguros y adecuados para trabajar. La renovación del predio también ha sido valorada por los visitantes, que encuentran mejores condiciones para recorrer el santuario, descansar y compartir en familia. De esta manera, la intervención no sólo mejora la infraestructura del paraje, sino que fortalece uno de los sitios más representativos de San Juan, donde la devoción popular continúa siendo el corazón de un lugar que, ahora, cuenta con mejores condiciones para recibir a quienes lo visitan.