El universo gastronómico sanjuanino está repleto de tendencias que van permitiendo la incorporación de nuevos espacios para disfrutar, charlar, reír o simplemente reunirse con amigos o la pareja. Entre esas opciones hay una que de a poco ha ido ganando terreno y tiene al vino como protagonista: descubrir etiquetas nuevas por copa.
El vino en copa gana amantes
Es que acompañando el proceso de cambio que viene teniendo el vino, que salió a la conquista de consumidores más descontracturados, jóvenes o con ganas de nuevas experiencias; la venta en copas viene pisando fuerte. Incluso hay algunos locales donde aseguran que la copa de un varietal de autor ya le compite a la pinta de cerveza artesanal.
El empuje que está teniendo esta tendencia entusiasmó al sector gastronómico y bodeguero, según se advierte por la demanda que están teniendo las líneas de financiamiento blandas que lanzó el mes pasado el Ministerio de Producción: La Línea de Vino en Copa, a través del CFI y de la Agencia Calidad San Juan, ofreció la disponibilidad de prestar $15 millones, y a solo cuatro semanas de su lanzamiento ya se han solicitado $ 6 millones, el 40% del total, según la información oficial.
¿Qué es lo que atrae a los sanjuaninos a los restaurantes donde ofrecen esta bebida en copas? ¿Es solo una cuestión de ahorro, o hay otras motivaciones? Para Mariano Carmona la respuesta no es una sola. “Nosotros vendemos vino en copa hace 8 años y es un excelente recurso tanto para el local como para el consumidor, que tal vez va solo o acompañado, pero no tiene la necesidad de comprar una botella entera. Y para el restorán también es bueno porque ya no es necesario tener un stock de botellas pequeñas de vino que ya casi no existen”, dijo el dueño del restaurante La Madeleine y secretario de la Cámara Hotelero Gastronómica de San Juan.
De máquina, o de botellas
Carmona aseguró que entre los clientes de su negocio está muy arraigado pedir vino en copa. Dijo que se trata de un consumidor “moderado”, y por lo general, de 45 años para arriba, ya sea hombre o mujer. En su caso, no cuenta con expendedora de vinos, sino que descorcha botellas y las dosifica en copas, pero admite que es uno de los que se volcará a adquirir las expendedoras con surtidores, que permiten tener varias botellas abiertas al mismo tiempo, y mantenerlas un tiempo largo con sus condiciones organolépticas (calidad, aroma y color) intactas. “Hicimos un sondeo dentro de la cámara y hay alrededor de 35 restaurantes sanjuaninos, entre los que me incluyo, interesados en aprovechar las líneas de financiamiento para comprar las expendedoras de vinos”, aseguró.
Federico Blanco, de Vinito; contó que en ese Wine bar tienen una expendedora de 9 surtidores desde hace un año, y por el éxito de la propuesta van a incorporar más. “La verdad que los sanjuaninos sí se están volcando a esta tendencia. En nuestro caso, la venta de vino en copa le está compitiendo cabeza a cabeza a la pinta de cerveza artesanal”, aseguró. En su local de tapeo de comidas ubicado en la zona de la movida nocturna de la Avenida Libertador, Blanco aseguró que el sistema les ha permitido una alta rotación de productos, “porque hay gente que no puede acceder a una botella, o porque sencillamente quiere probar diferentes varietales”. Entre las bondades de la máquina expendedora la principal es que pueden alternarse los vinos, no pierden sus bondades y no hay desperdicio. “A nosotros nos resulta bastante esta tendencia, y el dispenser es bastante práctico porque tiene tres medidas de servido, el producto puede estar almacenado alrededor de 3 semanas sin perder sus cualidades, aunque nunca llega a ese tiempo porque la rotación que tiene el producto no dura ni una semana”, aseguró Blanco.
Con una copa no basta
En Vinito también dicen que es frecuente que una persona tome al menos dos copas, de varietales diferentes. Contó que la máquina tiene una opción de degustación que sirve 125 cm3, para que el cliente defina si le gusta o no; y otra estándar de 180 cm3. De una botella salen entre cuatro y cinco copas de vino usando la expendedora con la medida estándar y los precios obviamente dependen del varietal, pero cuestan algo similar a la pinta de cerveza: entre los $500 y $1500. Según explicaron en los locales, generalmente, el precio de una copa de vino suele costar aproximadamente el 30% del costo de una botella.
En el restaurante De Moño Rojo que recibe muchos turistas por estar al lado del hotel Del Bono, aseguran que desde 2015 han cosechado fanáticos por el vino en copa. El sommelier del local, Guillermo Colfo; dijo que sus comensales se vuelven locos con el vino de autor que ofrece la casa, de varietales poco frecuentes como Pinot Noir o Merlot. “Les gusta tanto que siempre piden una segunda copa”, dijo, y contó que los adeptos son 60% hombres y 40% mujeres, y de 35 a 40 años para arriba. Los más jóvenes se inclinan por un trago o un cóctel en la sobremesa. En ese restó no tienen máquina expendedora, sino que descorchan botellas.