Su porte destacada desde hace ocho décadas en la esquina de Jorge Newbery y Av. Circunvalación. Familias, amigos y vecinos vienen disfrutando las instalaciones y las actividades del Club Deportivo y Cultural Barrio Rivadavia desde entonces. Las desacertadas decisiones de autoridades pasadas mezcladas con tiempos económicos complicados y un tanto por cierto de desidia lo sumergieron prácticamente en un estado de abandono que se puede comprobar desde la calle. Afortunadamente, el amor y el sentido de pertenencia de un grupo de desinteresadas voluntades han puesto punto final a esa decadencia.
El Club Barrio Rivadavia, de pie gracias al amor de sus socios e hinchas
Por respeto a sus casi 80 años de historia y al aporte que hace a los vecinos del barrio y más allá, uno grupo de voluntades, bajo el visto bueno de un triunvirato normalizador, se han puesto a reformarlo y darle el debido mantenimiento.
Hace tres meses atrás un grupo de fieles socios pidieron la intervención del club y Personería Jurídica entendió que era lo mejor para empezar a transitar la solución. Se formó un triunvirato normalizador conformado por Marcelo Cortez, Fernando Sánchez y Santiago Serafini y desde entonces la situación empezó a repuntar.
En puntapié de este renacer fue el pasado 9 de julio con un locro patrio que permitió recaudar dinero necesario para todos los gastos que conlleva poner de pie un club y al mismo tiempo seguir atendiendo los desplazamientos y necesidades de los deportes que se practican en el club.
En estos tiempos, mientras se van arreglando los temas de papeles para poner al Club Barrio Rivadavia al día en lo administrativo, lo que permitirá convocar a la asamblea ordinaria que elija a las nuevas autoridades, comenzaron los trabajos de reparación de la enorme lista de falencias y deterioros de todo tamaño –y costo- que venían cumpliendo años ante la vista de todos.
Las instalaciones eléctricas y de plomería son uno de los grandes frentes a atender, al igual que la limpieza. Llegó a ser indignante la forma en la que los chicos y adultos practicaban sus disciplinas –hockey sobre patines, futsal, zumba, kickboxing y taekwondo- rodeados de elementos en desuso y basura. Reponer el mobiliario –sillas, tablones, caballetes, etc- es también un tema que en algún momento se tendrá que resolver.
Además, se ha reformado por completo la zona del albergue, la cual llevaba un largo tiempo sumergido en un estado deplorable. Aquí fue el Municipio de Rivadavia el que se puso la 10 y arrimó el hombro con una donación de pintura y colchones.
Llegó a ser indignante la forma en la que los chicos y adultos practicaban sus disciplinas –hockey sobre patines, futsal, zumba, kickboxing y taekwondo- rodeados de elementos en desuso y basura
En la antesala de una nueva temporada estival, otro enorme desafío para los entusiastas voluntarios es ver la posibilidad de poner en funcionamiento la pileta del club, un gran llamador de socios y la merecida recompensa que se merecen los estoicos afiliados.
“Hace dos años que no tenemos temporada de pileta. Las napas han bajado y se tiene que perforar aún más profundo para encontrar el agua. La idea está, pero sabemos que va a ser un tema complicado de solucionar por la inversión que representa”, comentó Facundo Ríos, un ferviente socio de toda la vida y referente de este resurgir del club albiceleste.
La transformación que se contempla sorprende a más de uno y es por eso que se han podido recapturar antiguos socios e incluso hasta sumar nuevos grupos familiares.
“Todos están aportando su granito de arena para que el club crezca. Estamos esperanzados en revertir por completo la situación que teníamos. Estamos muy agradecidos a los padres de los chicos que vienen a practicar su deporte aquí, ellos también entendieron que esto es por y para los chicos principalmente”, completó Ríos.