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domingo 22 de marzo de 2026

Contenido erótico

El boom del trabajo sexual digital, una tendencia que se instala en San Juan

La actividad ha ido mutando y San Juan no es la excepción. Cada vez más personas se animan a vender contenido erótico, evitando el contacto físico.

La Asociación de Mujeres Meretrices de San Juan (AMMAR) señala que en la provincia hay aproximadamente unas 300 personas que se dedican al trabajo sexual, lo que no significa que ese total esté en la vía pública, donde suelen ofrecer los distintos servicios. Muchas de las y los trabajadores sexuales han optado por otras alternativas, llegando a los clientes por medio de la virtualidad.

La venta de contenido erótico si bien es algo que siempre ha existido, hoy se ha ido adaptando al avance de las distintas tecnologías. Así, lo que antes se conseguía en revistas o VHS, actualmente está al alcance de cualquier persona que tenga internet y un dispositivo para poder ingresar a la amplia variedad de plataformas que existen con ese fin. Muchas apps se han vuelto populares, permitiendo que personas que no se dedicaban al trabajo sexual lo consideren y puedan hacer la diferencia económica por medio de la virtualidad.

“Hay aumento de trabajadoras sexuales, sobre todo muy jóvenes, de 18 años hasta 25 años, que trabajan más por redes sociales, se manejan por páginas y aplicaciones”, informó a Tiempo de San Juan Mónica Lencina, referente de AMMAR. Y continuó “las compañeras nuevas que ejercen el trabajo sexual lo manejan de tal forma que a veces hasta venden videos, fotos, y no tienen contacto con clientes. No hay necesidad de tener contacto físico con la otra persona”.

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El trabajo sexual digital evita el contacto cara a cara con otras personas, lo que generó posibilidades laborales para aquellos que sienten pudor, vergüenza, desconfianza o inseguridad. Si bien hay plataformas que estallaron llegando a despertar el interés de propios como ajenos, como Only Fans o Divas Play, las opciones para quienes consumen contenido son amplias, variadas y con mucha imaginación, se puede vender contenido sin necesidad de abrir una cuenta o tener que suscribirse.

Incluso hay empresas que contratan personas para realizar transmisiones en vivo o realizar sexting para dar placer a un tercero, compartiendo la misma habitación, pero sin la necesidad del roce con un desconocido. En San Juan, por ejemplo, existe Belle Argentina, empresa que tiene como objetivo convertir el “streaming erótico” en una profesión, buscando dignificar el rubro.

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Otro aspecto resaltado por Lencina, es que la promoción de este tipo de contenido permite romper las barreras físicas, logrando que las trabajadoras sexuales lleguen a clientes incluso fuera del país, lo que les permite cobrar en moneda extranjera.

La venta de contenido erótico puede ser llevado adelante por cualquier persona siempre y cuando sea mayor de 18 años, generando además la seguridad de no tener que estar en la calle, aunque Lencina reconoce que hay trabajadoras que eligen esta modalidad por una cuestión generacional, costumbre o por desconocimiento. “No todas entienden las redes sociales, eso lo vemos. No muchas lo saben, no saben el cobro de las billeteras virtuales y eso las complica para trabajar puertas para adentro y por eso se exponen en la vía pública”, remarca.

Pero, ¿se puede vivir de la venta de contenido erótico? Como todos los trabajos, tiene sus pros y sus contras. Hay que crear contenido, estar “en el mercado”, tener conocimiento de las distintas plataformas donde ofrecer el material, un amplio manejo de las billeteras virtuales o bancos digitales y dedicarle una buena parte del tiempo para que sea rentable; pero también tiene sus riesgos: la viralización del material vendido, la posibilidad de ser estafada o víctima de una extorsión.

“Creo que el trabajo sexual está mutando para ese lado, para la virtualidad. Las trabajadoras sexuales apuntan a ese mercado, y no al mercado del contacto físico, el mostrarse, el estar, sino hacerlo más resguardado, más íntimamente, teniendo cero contactos con otras personas y a lo mejor, hasta le dedican menos tiempo y sacan más diferencia”, remarca Lencina.

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La bimodalidad del trabajo sexual: la promoción digital, pero con encuentro físico

Mónica señala que dentro del mundo de las nuevas trabajadoras sexuales que no salen a la vía pública se encuentran aquellas que lograron combinar modalidades, usando las ventajas de la virtualidad, pero sosteniendo los encuentros físicos con los clientes.

Esto significa, por ejemplo, un grupo de tres o cuatro trabajadoras que promocionan sus servicios en distintas páginas, concretando el encuentro con el cliente en un espacio que ellas fijan, para mayor seguridad. “Hay compañeras que se juntan y alquilan un departamento. Trabajan solo los fines de semana y cuando el cliente está confirmado”, explica la referente de AMMAR.

Hay otras trabajadoras que usan esa misma modalidad, pero solo en la previa de la llegada de grandes eventos a la provincia, tanto deportivos como otros. “Para esas fechas hay compañeras que alquilan departamentos amoblados y publican los servicios por las páginas, porque la gente que viene de afuera visita esas páginas y a través de ahí las contactan. De eso hay mucha acá en San Juan”, sostiene Mónica.

En San Juan no solo mutó la “zona roja”, llegando el trabajo sexual a otros sectores, sino que el uso de la tecnología e Internet ha permitido que muchas trabajadoras puedan inclinarse por esta modalidad para “ser sus propias jefas”, ya que implica emprender en base a la creación de contenido utilizando sus cuerpos como instrumento de trabajo.

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