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sábado 21 de marzo de 2026

Día del Abogado

Carla Manini, una defensora con estilo propio

La penalista irrumpió hace unos pocos años en Tribunales y su presencia no pasó inadvertida en medio de un océano de trajes y corbatas. Qué hay detrás de la letrada que tuvo que imponerse en un mundo dominado por los hombres.

Por Luz Ochoa

Quizás ser joven y mujer, en un mundo dominado por hombres, le jugó una mala pasada al principio. Sin embargo, con el paso del tiempo, ganó experiencia y se convirtió en una de las pocas penalistas sanjuaninas que imponen presencia en Tribunales. Única por su deslumbrante apariencia, pero también por estilo arrollador, la protagonista de la nota cuenta cómo llegó a este presente y, en el Día del Abogado, enaltece la profesión tan aclamada por unos y criticada por otros.

Carla Manini es una de las tantas figuras que caminan todos los días el palacio de Justicia y que desde hace tres años se hace notar con participaciones en causas resonantes y mediáticas. Lejos de verse amedrentada por el impacto que puedan tener sus declaraciones, adentro y afuera de las audiencias, reconoce que debió formar ese carácter cuando se inició en el Derecho Penal.

"En los comienzos me preguntaba mucho por mi edad, me sentía cuestionada y también presionada. Pero después me acostumbré, porque para ser un buen profesional no son importantes los años que uno tiene, sino el compromiso y la formación", resalta la mujer de 35 años que advierte que la otra presión, la de responder a su patrocinado la motivaba. "Era un desafío porque confiaban en mí y que me llevó a exigirme un poco más, por eso traté de capacitarme lo que más se pudo", detalla la letrada que actualmente cursa una diplomatura en Inteligencia Artificial.

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Si bien la profesional egresada de la Universidad Católica de Cuyo se desarrolló en la rama del Derecho Laboral en los comienzos de su carrera, después de la pandemia algo hizo un click en su cabeza y la condujo a experimentar en otras áreas, donde se encontró con las causas penales y quedó obnubilada. Había iniciado una maestría en Sistema Acusatorio y lo que en esa etapa de formación descubrió la captó por completo; al punto que dejó su trabajo en una empresa para dedicarse a lo penal.

Quien viene de una familia de abogados reconoce que desde el 2021 no paró de trabajar con diversas causas, muchas de ellas de trascendencia en los medios. Sin embargo, la exposición no le molesta puesto que entiende que es parte del trabajo. "Lo distinto que tiene lo penal de otras ramas es la empatía que se genera con el otro, sea quien sea. Si uno trabaja y es prolijo, sobre todo con la verdad, se consigue una reciprocidad y hay una gratitud del otro lado que produce satisfacción", admite la letrada y agrega: "Hacer que alguien recupere la libertad para mí es impagable".

Aunque resulta obvio que siempre es buena la sensación de ayudar a alguien que necesita y lo merece, como puede ser una persona que es inocente, lo que interesa es cómo convive cuando le toca defender a un otro que sí cometió un delito. Frente ala consulta, responde: "Es mi trabajo, uno sabe que si un cliente es culpable, se apunta a la pena. Todos tenemos derecho a ser defendidos".

No obstante, la abogada confiesa que tiene límites impuestos por una ética personal. "No hago causas de narcotráfico ni de trata de personas. Hasta ahí llego. Es algo que decidí y que respeto, a pesar de que tengo matrícula federal", añade la abogada que también ejerce en Buenos Aires y por ello pasa la mitad del mes en dicha provincia.

La misma que se siguió formando y se recibió en Salamanca España, donde hizo una maestría en política criminal, asegura que la justicia sanjuanina no tiene nada que envidiarle a la porteña; por el contrario, destaca que a su criterio está un escalón por encima. "Siempre digo que nuestro sistema es espectacular y lo digo mucho en Buenos Aires, que lo tienen que venir a conocer. No es por quedar bien con Quattropani, pero es la verdad. Allá se manejan con el inquisitivo, los jueces tienen acceso a la causa, no es garantista, no tanto como el nuestro", manifiesta.

Con un costado bien volcado a lo estético, ya sea en su propia persona o en los espacios que habita, el diseño es una de sus otras pasiones y por tanto anticipa que algún día se ocupará de explorarla. Sin embargo, su necesidad de ejecutar sus acciones con un mínimo de error no le permite enfocarse en ello ahora y su centro de atención está en su profesión, la que le ha dado buenas experiencias hasta el momento.

Maniática del gimnasio y de una vida saludable, en un plano más personal, la defensora preserva y distingue la labor del abogado, que en algunos aspectos resulta discutido. "Somos necesarios y no hacemos otra cosa que cumplir con un rol, para eso nos pagan. A mí, mi trabajo me apasiona y por eso soy y estoy comprometida", cierra.

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