25 de mayo, una de las efemérides más importantes de la historia de la República Argentina y fecha sinónimo de celebraciones. Desfiles, actos escolares, himnos, locros, empanadas y una gran cantidad de insignias celestes y blancas son símbolos característicos para festejar aquella jornada de 1810, aunque una parte de la historia cuenta sucesos poco felices y muy tensos.
25 de Mayo: qué pasó en San Juan y las trágicas perlitas post Revolución
Al contrario del relato versión infantil, casi nada fue color de rosas. Los integrantes de la Primera Junta padecieron un fuerte rechazo social y fallecieron de forma trágica. Y en San Juan, nuestra tierra, la noticia causó un gran hermetismo y miedo.
Con respecto a lo ocurrido en la provincia, el archivo sanjuanino indica que la novedad del nuevo gobierno llegó 23 días después, más exactamente el 17 de junio. Según contó el historiador Rubén Guzmán a Tiempo de San Juan, el “círculo rojo” (la clase dirigencial más alta) fue el primero en enterarse.
“La noticia causó una fuerte incertidumbre”, dijo el especialista. Por este motivo, San Juan no tomó ninguna una postura firme por miedo a posibles represalias. Para este grupo, los españoles eran los gobernantes y la “Revolución de Mayo” fue una mera propuesta.
En ese momento, San Juan era un territorio dependiente de las intendencias de Córdoba y de Tucumán. Además, la palabra de Mendoza era sagrada, porque era la ciudad más cercana y con mayor crecimiento.
En un principio, Córdoba no adhirió y San Juan tampoco. Pero cuando Mendoza dio el sí, inmediatamente aquí también aceptaron.
El “sí” no fue tan contundente. Hubo un gran recelo al abandonar el mandato ibérico. Como consecuencia, decidieron enviar emisarios a Buenos Aires para saber lo que pasaba. Posteriormente, y al conocer el impacto de la nueva gestión gubernamental en el puerto, el “OK” fue definitivo.
Estrés, “pactos de muerte” y trágicos decesos
Guzmán contó que las reuniones tenían una duración promedio de 15 horas. “Había discusiones, insultos, prepoteos, y mucha presencia de gente armada”, expresó. Este contexto provocó encuentros muy estresantes.
Para los integrantes de la Primera Junta no fue únicamente una decisión política, más bien fue “decisión de vida”. Cornelio Saavedra, Mariano Moreno, Manuel Belgrano y compañía, “los criollos”, se enfrentaron a sus familias españolas. “Para ellos fue una condena de muerte. Sus cabezas podían aparecer en las principales plazas si adherían”, manifestó el historiador.
Aquí apareció la gran pregunta: ¿quién firmará este acta?
Tiempo más tarde, y ya consumada la Revolución de Mayo, las muertes de los integrantes de la Primera Junta fueron casi inminentes y trágicas por el estrés acumulado. Como ejemplo, Guzmán citó a Domingo Matheu, orador de la Junta, quien irónicamente falleció de cáncer en la lengua. “Era comerciante y los españoles decidieron no comprarle más”, dijo.
La mayoría fallecieron pocos años después. Algunos por problemas cardíacos, otros por suicidio o sumergidos en la pobreza. Caso emblemático fue el deceso de Manuel Belgrano, en la plena indigencia.