Se cayó el salvavidas de US$20.000 millones: qué negociará ahora Argentina con los bancos de EE.UU.
Las entidades norteamericanas pausaron el plan original por US$20.000 millones y estudian una asistencia de emergencia por apenas un cuarto de ese monto.
El plan financiero que la Casa Rosada esperaba como respaldo político y económico sufrió un sacudón inesperado desde Estados Unidos. Según reveló The Wall Street Journal, los gigantes JPMorgan Chase, Bank of America y Citigroup decidieron suspender el avance del megacrédito de US$20.000 millones para Argentina y analizan, en su lugar, una asistencia de corto plazo mucho más acotada.
El proyecto inicial —que combinaba un swap cambiario con el Tesoro estadounidense y una línea de crédito privado del mismo volumen— quedó trabado en su tramo clave: las garantías. Los bancos nunca recibieron una instrucción clara de Washington sobre qué activos podrían utilizar como respaldo ante un eventual incumplimiento argentino, lo que terminó enfriando las tratativas después de semanas sin definiciones.
Ante ese escenario, las conversaciones pivotaron hacia un nuevo esquema transitorio de aproximadamente US$5.000 millones, bajo un formato de recompra: Argentina entregaría una cartera de inversiones como colateral para obtener dólares y así cubrir un vencimiento de deuda cercano a los US$4.000 millones en enero. La idea sería devolver ese préstamo con una nueva colocación de bonos en los mercados internacionales.
Pero el diario norteamericano advierte que el mecanismo implica riesgos: si el país no consigue colocar nueva deuda, los bancos podrían quedar expuestos en un contexto global poco favorable.
Mientras tanto, el Tesoro de EE.UU. continúa mostrando respaldo a la administración Milei por otras vías. Datos del Banco Central registran un aumento de US$2.500 millones en swaps de corto plazo entre septiembre y octubre, y una transferencia de casi US$900 millones en DEGs del FMI. Desde Washington reiteran su “confianza” en Milei y Caputo, aunque analistas como Brad Setser cuestionan la falta de información pública sobre cómo se están usando esos recursos.
Por ahora, el megaplan de rescate quedó en pausa, y lo que sigue en carpeta es apenas un puente financiero que, lejos de blindar la economía, busca evitar un tropiezo inmediato.