El gobierno de Javier Milei elevó la tensión con el sistema universitario al intimar a los rectores de todo el país a garantizar el dictado de clases en medio del paro docente que afecta a las casas de altos estudios.
El Gobierno nacional intimó a universidades a garantizar clases en medio del paro docente y crece la tensión
La Nación pidió a los rectores que presenten planes de contingencia para sostener el dictado, mientras desde la UBA respondieron con reclamos por el financiamiento y cuestionaron la medida.
La medida fue impulsada por el Ministerio de Capital Humano, a cargo de Sandra Pettovello, que solicitó a las autoridades universitarias que informen qué acciones están llevando adelante para asegurar el acceso a la educación de los estudiantes, en un contexto de protestas que en algunos casos se extienden por varios días.
En el comunicado oficial, el Gobierno expresó su “extrema preocupación” por la suspensión de actividades académicas en distintas universidades y pidió que se implementen alternativas para recuperar las clases perdidas. Entre ellas, mencionaron la posibilidad de utilizar herramientas virtuales, reprogramar contenidos y garantizar instancias para que los alumnos no pierdan la regularidad ni mesas de examen.
Además, se solicitó a los rectores que presenten un plan de contingencia que contemple también a los docentes que no adhieran a las medidas de fuerza, en medio del conflicto con los gremios universitarios.
Desde la Universidad de Buenos Aires, la respuesta no tardó en llegar. El vicerrector Emiliano Yacobitti cuestionó la postura del Ejecutivo y volvió a poner el foco en el reclamo central del sector: el financiamiento.
En ese sentido, insistió en que el Gobierno debe cumplir con la ley de financiamiento universitario y garantizar los recursos necesarios para el funcionamiento de las instituciones y el salario de los docentes, en un contexto donde la discusión presupuestaria sigue sin resolverse.
El conflicto se da en paralelo a una serie de medidas de fuerza impulsadas por los gremios docentes universitarios, que reclaman recomposición salarial y mayor presupuesto. En ese marco, la pulseada entre el Ejecutivo y las universidades suma un nuevo capítulo, con impacto directo en el desarrollo del ciclo lectivo 2026.