Cuando el periodista Mauricio Lucero fue designado como director de Radio Nacional de San Juan, aseguraba en charlas de pasillo que “no me voy a ir sin hacer cambios”. Corría mayo del 2020. Arreciaba la pandemia de un virus que mataba a millones de personas y no había indicios de una vacuna para combatirlo. Pasaron dos años. La pandemia sigue, está en su tercera ola, hay vacunas de distintos laboratorios y una nueva normalidad. Pero Lucero ya no está en el cargo. Este sábado, con una publicación en Facebook, expuso su desvinculación, que no fue una renuncia unilateral, sino una salida de común acuerdo con autoridades nacionales. Hubo un pedido final.
La trastienda de la salida del director de Radio Nacional de San Juan y quién asoma como reemplazante
Con el cambio de gobierno en 2019, que colocó a Alberto Fernández y Cristina Kirchner en Casa Rosada, Radio Nacional empezó a nombrar los titulares de las seccionales en todo el país. En San Juan, el elegido fue un militante del ala K. Lucero es integrante de La Cámpora local y tiene relaciones con el Frente Grande. Fue de la partida que asumió cargos clave, como Pablo Ruíz, titular en la Administración Nacional de Seguridad Social (Anses) de la Ciudad de San Juan; Juan García, director ejecutivo en el Programa de Atención Médica Integral (Pami); y Rodolfo Domínguez, en el Instituto Nacional Contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (Inadi).
Lucero reemplazó al designado por el macrismo, Roberto Di Luciano, que se fue de la radio acusado por reducir programación y no reparar las instalaciones en los cuatro años que le tocaron. Ni bien llegó al sillón de la Dirección, el periodista militante puso en marcha un plan de reconstrucción de la radio que no pudo completar. A este diario, en una larga entrevista, le mostró el estado edilicio del mítico edificio ubicado en avenida Ignacio de la Roza y Rioja. Lo cierto es que el primer año tuvo dificultades para llevar al frente la programación por la pandemia. El decreto presidencial de Aislamiento Social, Preventivo, y Obligatorio (Aspo) obligaba a que las personas mayores de 60 años y aquellos que tenían comorbilidades se quedaran en su casa. Esto derivó en que no haya suficiente personal.
La situación cambió en 2021. Al programa emblema de la gestión -Ni los chocos, con Ariel Sampaolesi-, se sumó un grupo de contratados afines a Lucero. La idea era “dar frescura a la radio”. El director buscó espacios para la juventud, la comunidad LGBT y pueblos originarios. Algunos tenían una relación contractual, otros acordaron de palabra la confección de podcast sobre temáticas diversas. Una medida que los trabajadores evaluaron de manera positiva. Pero, meses después, en julio, los empleados de planta permanente pusieron el grito en el cielo.
Hubo una realidad: la programación ya estaba al aire y Lucero les pidió que se acoplasen en otros horarios. Fuentes calificadas informaron que la periodista Elena Balmaceda fue la primera en tirar contra el titular de la radio. La mujer manifestó el descontento sobre no poder retornar a su programa habitual y tener que acomodarse a nuevas exigencias. El reclamo encontró adherencia inmediata entre los colegas.
Las fuentes indicaron que Lucero no hizo lugar al pedido de audiencia de los empleados y, más tarde, los calificó de afines a la oposición. Aquí los relatos difirieron: desde el entorno del ahora ex director aseguraron que se les ofreció flexibilizar los espacios para que se incorporen con mayor facilidad. Terminado el Aspo, podían asistir a la emisora. Mientras que los trabajadores en blanco sencillamente lo denunciaron ante el Inadi por “maltrato laboral, psicológico y discriminación”, basados en diferencias ideológicas. Por ahora, no prosperó la acusación en el instituto nacional. Altas fuentes explicaron que el proceso está en curso, que abogados a nivel nacional son los que analizan la situación y que aún no se expidieron.
No obstante, los “planta” no se quedaron con las manos en los bolsillos. Se comunicaron con Buenos Aires. Tampoco hubo respuestas positivas. Lucero tuvo el respaldo nacional. El entonces gerente de Emisoras, Juan Martín Ramos Padilla, llegó a San Juan a evaluar el estado de cosas. En clave política, a Lucero le dijo por lo bajo que hablase con todos e intentara solucionar el conflicto. En público, dijo que no encontró irregularidades. Y validó a Lucero, en una reunión con el gobernador Sergio Uñac. “Estamos reconstruyendo nuestros medios públicos y nuestra soberanía nacional”, dijo cuando terminó la reunión.
Las ideas y vueltas siguieron. Hubo reuniones de los empleados con el secretario General del sindicato de Jerárquicos del Correo Argentino y Radio Nacional (Ajeproc), Carlos Moya, que apoyó el pedido de renuncia de Lucero e hizo denuncias en los medios de comunicación de la provincia. “Tiene una actitud agresiva, sin diálogo”, dijo el gremialista. Incluso hicieron una protesta con globos negros al frente del edifico céntrico. Pero pese a esos embates, el periodista continuó al frente de la emisora pública. Hasta el jueves de la semana pasada. Arribó a la provincia una representante de la Gerencia de Emisoras a pedido de los empleados.
La mujer los llamó uno por uno a trabajadores de planta permanente y contratados -algunos se enteraron por el llamado de un operador a minutos de la reunión- luego de ocupar una oficina. Los escuchó y decidió. A las horas, en los grupos de WhatsApp, circulaba un mensaje: “Echaron a Lucero de Radio Nacional”. Técnicamente, no fue así. Mauricio Lucero presentó la renuncia. En ocasiones anteriores, hubo rumores, incluso este diario se hizo eco sobre la eventual no continuidad. Pero ahora era cierto. El jueves estaba todo cocinado. El viernes pasó. Y el sábado Lucero publicó en Facebook la despedida, junto con un video que muestra los logros de la breve gestión.
El actual ex timonel de Nacional calificó su salida de “injusta”, dijo que “nada tiene que ver con la gestión que he realizado”, “con la mayoría del personal de la radio en sus casas”. Merece citar aquí una parte del descargo: “En relación a las calumnias y supuestas denuncias de un grupo de empleados de planta permanente, sólo debo decir que son absolutamente falsas y tendrán que ser demostradas en el ámbito de la Justicia civil y penal”. Acusó que fue injuriado por “detractores neoliberales” y agradeció al personal que lo acompañó.
Queda la incógnita. ¿Quién asumirá en su lugar? El que tiene más chances es Gustavo Martínez Quiroga. Un viejo amigo de Lucero -con diferencias en la manera de llevar la gestión-, con buena relación con los “plantas”, ex secretario de Comunicación de la Universidad Nacional de San Juan y conductor del programa ¿Quién lo dice?, en conjunto con Álvaro Olmedo, los sábados por Radio Nacional. El hombre puede garantizar el último pedido que hizo el ex director: “Que les renueven a los contratados”. Fuentes calificadas aseguraron que el periodista había prometido la continuidad a su gente y quería cumplir. Todo indica que, al principio del armado de la grilla de este 2022, serán tenidos en cuenta.