Los números del primer mes de funcionamiento le levantaron el pulgar a Flagrancia, el nuevo sistema penal con el que se condena a los delincuentes atrapados "con las manos en la masa". Es porque se cumplió con el principal objetivo que tenía: poner un fin a la puerta giratoria en la Justicia, donde los delincuentes que cometían delitos considerados "menores" eran atrapados por la Policía, entraban a Tribunales y rápidamente estaban delinquiendo de nuevo porque el sistema penal estaba colapsado y no los condenaba.
Flagrancia: la mayoría de los sentenciados tenían antecedentes
La gran mayoría de los condenados en Flagrancia en el primer mes son delincuentes que tenían antecedentes. Es decir, que habían sido atrapados, pasaron por un juez y fueron excarcelados sin llegar a una condena.
La gran minoría de los atrapados y juzgados en Flagrancia habían sido condenados anteriormente.
Mientras que en el universo de los sentenciados en Flagrancia, menos de la mitad fueron personas sin antecedentes penales.
También trascendió que la mayoría de los sentenciados fueron con penas en suspenso, es decir, que no fueron efectivamente a prisión. En ese punto incidió que el sistema penal obliga a darle esa posibilidad a la persona que delinque por primera vez. Pero con Flagrancia ya se les marcó la cancha: ya agotaron la posibilidad de prisión en suspenso, es decir que si vuelven a delinquir, por menor que sea el delito, van efectivamente presos.
Y se supo que hubo 13 personas condenadas con prisión efectiva en el primer mes de Flagrancia.