Días antes de que se presentara en Tribunales, la familia de Emir Barboza, el niño de 7 años asesinado de un disparo en el Barrio Valle Grande, había apuntado con dureza contra Gabriel Jesús Orostizaga (26), señalado como el octavo sospechoso en la causa. El joven permanecía prófugo y era intensamente buscado por la Justicia.
Qué dijo la familia de Emir Barboza sobre el hombre que estaba prófugo, previo a la detención
Gabriel Orostizaga fue uno de los principales apuntados por el entorno del niño de 7 años. Antes de entregarse en Tribunales, la abuela del pequeño pedía la prisión para el octavo sospechoso del asesinato.
“Este asesino mató a mi nieto y está prófugo. Dice que se fue a Mendoza. Comparta para que lo metan preso. Por favor, es una criatura la que mató”, expresó Mirta de Barboza, abuela del pequeño, a través de las redes sociales. La mujer, visiblemente afectada, insistía en que Orostizaga debía ser detenido y puesto a disposición judicial.
Finalmente, cerca del mediodía de este viernes, el joven se entregó en el edificio de Tribunales, acompañado por su abogada, María Filomena Noriega. Según trascendió, su decisión estuvo motivada por las garantías de seguridad que le ofrecieron las autoridades, ya que desde temprano familiares y amigos de Emir se manifestaban en la puerta del edificio reclamando justicia.
Qué pasó en la audiencia de formalización
Horas más tarde, en una extensa audiencia de formalización, la jueza de Garantías Irene Mabel Moya resolvió dictar prisión preventiva por seis meses a los seis detenidos por el crimen de Emir. La medida fue más breve de lo solicitado por el Ministerio Público Fiscal, que había pedido dos años de detención preventiva.
Los imputados son: Alan Juan Bazán, Dante Emanuel Carrizo, Gonzalo José David Santander, Hernán Ariel Carrizo, Cristian Daniel Guajardo y Jonathan Javier Carrizo, todos acusados del delito de homicidio agravado por el uso de arma de fuego, en calidad de coautores funcionales.
Durante la audiencia, el fiscal Iván Grassi, acompañado por Sebastián Gómez y Maximiliano Gerarduzzi, sostuvo que todos los acusados tuvieron dominio sobre el hecho. “Mataron a un niño. Todos, más el octavo (que se entregó este viernes por la mañana), hicieron su aporte a un mismo plan: herir o matar a alguien, y lo lograron”, afirmó el fiscal coordinador de la UFI de Delitos Especiales.
El caso y los detenidos
El hecho se produjo entre las últimas horas del lunes y la madrugada del martes. Según los primeros testimonios, una disputa entre grupos de vecinos rivales escaló hasta transformarse en un tiroteo. Desde una vivienda identificada como la Casa 1 de la Manzana 23 se efectuaron múltiples disparos hacia la vía pública, y uno de ellos impactó directamente en Emir, que se encontraba jugando cerca. Un familiar, Roberto Barboza, lo trasladó de urgencia al Hospital Marcial Quiroga, pero los médicos no pudieron salvarlo.
El niño ingresó a las 00:36 con un trauma de tórax por herida de arma de fuego, y minutos después se confirmó su fallecimiento. La médica legista Ana Bruna constató una lesión de entrada de 1x1 centímetro en el pecho izquierdo, sin orificio de salida, lo que indica que la bala quedó alojada en el cuerpo. La muerte fue prácticamente inmediata.
Tras el aviso, un amplio operativo policial se desplegó en la zona, con la participación de la Policía Científica, la Brigada de Delitos Especiales, el Grupo GERAS, Bomberos y la comisaría jurisdiccional, bajo la coordinación de los fiscales Iván Grassi y Sebastián Gómez y la jueza Mabel Moya. En cuatro allanamientos simultáneos, realizados entre las Manzanas 23 y 26 del barrio, fueron detenidas siete personas: Alan Juan Bazán, Dante Emanuel Carrizo, Gonzalo José David Santander, Hernán Ariel Carrizo, Cristian Daniel Guarardo, Jonathan Javier Carrizo y un menor de edad identificado como L.B., quien quedó a disposición de la jueza de Menores, Dra. Camus.
En los domicilios allanados, la policía secuestró vainas servidas, proyectiles deformados, cartuchos de calibres 9 mm, .22 y 20, un revólver Bagual calibre .22, una gorra amarilla marca Lakers y varios teléfonos celulares. También se preservó la vestimenta de los aprehendidos para análisis balísticos y detección de restos de pólvora.