Un nene sanjuanino de apenas cuatro años se convirtió en el protagonista de una dramática historia, luego de que su madre fuera brutalmente asesinada y su abuela, que había quedado a su cargo, falleciera de cáncer de manera repentina. El chiquito, a quien podríamos llamar Bruno para no develar su verdadero nombre, es el hijo de Pamela Rodríguez, la joven víctima del primer y único femicidio que se registró en Calingasta.
Los días del nene sanjuanino que perdió a su mamá en un femicidio y quedó a cargo de sus tíos, tras la muerte de su abuela
La madre fue brutalmente asesinada en 2020 y la abuela, que había tomado la posta de su crianza, murió de cáncer hace menos de un mes, por lo que más de uno se preguntó cuál sería el destino del chiquito de apenas cuatro años. Tiempo de San Juan acudió hasta su casa de Calingasta y habló con la familia, que lucha para que dos pedidos al Estado se concreten y que encarna un ejemplo de cómo salir adelante, pese a los embates.
Cuando el demencial hecho ocurrió, el 23 de febrero de 2020, Bruno era un bebé de cuatro meses e, incluso, se hallaba junto a su madre, cuando su progenitor -Ángelo Castillo- la atacó con un cuchillo para arrancarle la vida. El femicidio sacudió a su comunidad y despertó la indignación no sólo por lo sangriento que fue el episodio, sino también porque existía una restricción perimetral que demostró que un documento judicial no resulta suficiente protección para las víctimas de violencia de género.
Desde aquel momento, quien tomó la posta de la crianza de aquella criatura que se había quedado sin madre fue su abuela, Lorena Rodríguez. La mujer, que pese al trauma que debió atravesar por la pérdida de su hija, debió luchar para obtener Justicia y encontró fuerzas donde no tenía para hacerse cargo de su nieto. Decía que era la luz de sus ojos y que vivía por y para él, aún cuando la dura enfermedad comenzaba a asecharla.
Finalmente, el cáncer le ganó la pulseada y se la llevó de este mundo antes de que pudiera ver crecer al pequeño que la motivaba día a día. La noticia generó impacto y más aún en aquellos que se preguntaron qué pasaría con Bruno, cuál sería su destino entre tanta tragedia y frente a la posibilidad de que la familia del femicida quisiera aparecer en el cuadro.
Tiempo de San Juan viajó hasta el departamento donde se desataron las tragedias y, allí, conoció cómo son los días del chiquito que todavía no cuenta con la asistencia de la Ley Brisa y aún continúa bajo la filiación del progenitor, que permanece tras las rejas.
Tímido por unos instantes, Bruno no demoró demasiado para tomar confianza y comenzar a hacer de las suyas, mientras su tío, José María Contreras, comentaba cómo era la organización familiar para ocuparse del pequeño. Es que el joven de 24 años es quien convive con su sobrino y, en los últimos años, se transformó en una figura paternal para él. "Es como mi hijo", aseguró.
En una nota con este diario, Lorena había asegurado que el nene seguía a todos lados a José María y, ahora, esa situación se volvió una constante. Pese a su corta edad, el chico que sufrió la muerte de su hermana y todavía procesa la partida de su madre, a quien tomó como ejemplo de fortaleza, no dudó en ser el responsable del menor junto a la mayor de sus hermanas, Romina. "Lo cuidamos entre todos", agregó.
El tío de Bruno, que cumple funciones como contratado del Municipio de Calingasta, explicó que el dolor que atravesaron y la crisis económica que alcanza a todos les pone el camino cuesta arriba. Sin embargo, expresó que buscan la vuelta para recuperar la felicidad y salir adelante. "No es fácil, pero ahí vamos", manifestó quien reconoció que necesitan de un apoyo económico para ofrecerle una buena vida al chiquito.
De pocas pero contundentes palabras, José María destacó que su mamá había iniciado los trámites para tener la cobertura de la ley, lo mismo que el papeleo para quitarle el apellido del femicida. No obstante, su enfermedad y el final que llegó tan rápido impidieron que ello siguiera su curso. Es por eso que aclaró que, ahora un tanto más tranquilos, retomarán los esfuerzos de Lorena, que aprovechaba cada vez que venía a la ciudad, cuando se atendía en el Hospital Rawson, para apurar los tiempos de la burocracia.
Aunque confesó que Bruno lo hace renegar en ocasiones, pues por momentos se pone inquieto y mantiene a todos en alerta, dijo que son muy compañeros y que van a todas partes juntos. "Ayer fuimos a la cancha", contó sobre el niño que asiste al jardín de infantes y no mantiene relación con los familiares del femicida.
La vinculación del nene con el progenitor y su entorno fue siempre mala palabra para la abuela de Bruno. "El que hace eso de dejar a su hijo sin madre no se puede llamar padre", decía la mujer sobre el asesino condenado a perpetua y con quien tenía un gran resentimiento, ya que se sospecha que en medio del furioso ataque -aquella fatídica madrugada de verano- intentó acabar con la vida del bebé. Testigos afirmaron que Castillo apuñaló un bulto en la oscuridad pensando que se trataba del pequeño y, afortunadamente, sólo destrozó una almohada.
José María aclaró que nadie de la familia paterna se acercó hasta el momento. "Ni que lo hagan", sostuvo sin titubear el tío que se mostró amoroso con el niño por el que todos cooperan, desde el lugar que pueden, para darle amor y contención.
El futbolista que también se ocupa de cocinarle a su sobrino a diario, lo mismo que bañarlo y cambiarlo, admitió que el desafío no es sencillo, pero sabe que no está solo y que cuenta con el apoyo del resto. "Estamos unidos y toda la fuerza es para él", cerró.
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