La madre fue brutalmente asesinada en 2020 y la abuela, que había tomado la posta de su crianza, murió de cáncer hace menos de un mes, por lo que más de uno se preguntó cuál sería el destino del chiquito de apenas cuatro años. Tiempo de San Juan acudió hasta su casa de Calingasta y habló con la familia, que lucha para que dos pedidos al Estado se concreten y que encarna un ejemplo de cómo salir adelante, pese a los embates.