Desde hace cinco años, José y Romina cuidan y crían al más pequeño de la familia Rodríguez, hijo de su hermana asesinada por su pareja, quien cumple cadena perpetua. En lo profundo de Villa Calingasta y sin ninguna ayuda social, se las ingenian para darle al niño una buena crianza. "Él nos da fuerzas para seguir adelante", cuentan.