La causa que investiga la brutal paliza que recibió el empresario bolichero, Juan Manuel Salvalaggio, sumó un nuevo capítulo con la aparición del misterioso cómplice, que fue condenado en el marco de un juicio abreviado y que, antes de regresar a Buenos Aires, mandó al muere a uno de los empresarios imputados. Se trata del sujeto detrás del seudónimo "Mario Bufet", que figuraba en los mensajes de los teléfonos peritados.
Golpiza al empresario bolichero: apareció el otro cómplice, mandó al muere a uno de los imputados y fue condenado
El sujeto que estaba vinculado a la brutal paliza contra Juan Manuel Salvalaggio y que no había sido identificado por las autoridades se presentó en la fiscalía y llegó a un acuerdo de juicio abreviado, por el que continuó en libertad y complicó todavía más a uno de los empresarios en la mira. Qué dijo 'Mario Bufet' y qué pena recibió.
Es que si bien Mariano Tomsig y Martín Quiroga Massa fueron acusados por las lesiones graves que sufrió la víctima, sospechados de haber encargado el ataque, faltaba una tercera pieza que no había podido ser descubierta, hasta que el propio protagonista decidió presentarse en Tribunales y entregarse a la fiscalía: Mario Giraudo, quien figuraba en el expediente como el nexo entre los empresarios sanjuaninos y los barrabravas encarcelados por el hecho.
Con intenciones de llegar a un acuerdo con la fiscal Daniela Pringles, de la UFI Genérica y al frente de la investigación, Giraudo se puso a disposición y arribó a una solución alternativa, en la que reconoció su autoría en los hechos, a través de su abogado Joaquín Moine, y aceptó la pena de 3 años de prisión condicional por el delito de lesiones graves, triplemente agravada: por alevosía, por pago o promesa remuneratorio y por el concurso premeditado de dos o más personas, en calidad de partícipe necesario. Y, como plus, complicó la situación procesal de Tomsig.
Frente al juez de Garantías, Federico Rodríguez, que finalmente homologó el acuerdo entre las partes y dictó la sentencia, el imputado oriundo de Buenos Aires, al igual que los tres agresores condenados por Flagrancia, admitió haberse reunido con Tomsig y Quiroga Massa, como así también confesó haber recibido dinero de parte del primero para "contratar" los servicios de los barras de Racing.
Giraudo, que tenía interés en no recibir una pena que lo llevase tras las rejas y pretendía volver a su lugar de origen, ofreció todo tipo de pruebas que sostenían su relato, en el que complicó sobre todo a Tomsig. Es que si bien indicó que se juntó en un café del centro sanjuanino con ambos empresarios, fue con Mariano Tomsig con quien mayor contacto tuvo, aún cuando ello no era debido.
Acorde la historia que narró Giraudo, Tomsig lo buscó para que golpearan a Salvalaggio. Fue por ello, que él se puso en contacto con Carlos Daniel Ledesma, Barian Emanuel Espinoza y Mariano Rivero, quienes se hallaban temporalmente en San Juan para cumplir con sus tareas de cobranzas, en las que en algunas ocasiones hacían uso de la fuerza física, si era necesario.
Lo que la fiscalía entiende hasta el momento es que el “trabajo” fue encargado por Tomsing, aunque ejecutado por Giraudo, que transmitía los mensajes de sus clientes a los matones. Fue por eso que dijo que les envió información del blanco que debían atacar y hasta les proporcionó una foto de Salvalaggio; claro, todo ello, según manifestó, por obra y gracia de Tomsig, que participaba de la dirección de la maniobra.
Incluso, el sentenciado contó que Tomsig conoció a los atacantes, cuando se los presentó en el hotel donde pernoctaban. Curiosamente, el hospedaje se encontraba a la vuelta del domicilio de la víctima. Además, sostuvo que Tomsig le hizo una transferencia por Mercado Pago por $150 mil, que luego fue reenviada hacia Rivero y compañía, como adelanto de pago.
Finalmente, el hecho ocurrió el 11 de abril, en horas de la tarde, cuando los tres atacantes sorprendieron a Salvalaggio y le propinaron la paliza que le causó severas lesiones y múltiples fracturas, hecho por el que los sujetos fueron condenados a 6 años de prisión efectiva.
El detalle que reveló Giraudo que llamó la atención fue que, en el mismo momento de la paliza, se hallaba junto a Tomsig en las cercanías de la escena. También aseguró que uno de los barras logró comunicarse con él, cuando ya habían sido sorprendidos por la Policía y cuando eran trasladados a la comisaría, pues fueron detenidos fragrantes. En ese marco, relató que el propio Tomsig se jactó de tener contactos en la Justicia y que los sacaría pronto.
Lo cierto es que eso no sucedió y, tras el secuestro de los celulares, algunas de estas comunicaciones se filtraron y los presuntos autores intelectuales de la golpiza quedaron implicados en el hecho. Ahora bien, la novedad que pone contra las cuerdas a Tomsig es que, aparentemente y según las pericias al teléfono de Giraudo, el empresario habría hecho caso omiso a las autoridades y habría intentado entorpecer la instrucción.
Según Giraudo, ni bien recuperó la libertad el 28 de mayo, Tomsig se comunicó con él cuando -en teoría- no debía hacerlo, ya que estaba imputado. Para esas alturas, el hombre que ofició de nexo con los barras aún no se entregaba a las autoridades. En esas charlas, Tomsig habría tratado de establecer un relato que lo librara de sospechas, por lo que la prueba de ello podría llevarlo nuevamente tras las rejas.
Es que una de las medidas que debía respetar Tomsig era, justamente, evitar entorpecer la investigación y con esas formas habría desobedecido una orden judicial. Por el momento, se especula con que la fiscal Pringles solicite el cese de la libertad y el imputado, dada su controversial conducta, regrese a la prisión.
El supuesto móvil del ataque
Si bien todo es materia de investigación, fuentes allegadas a la causa le indicaron a este diario que creen que el motivo que Tomsig tuvo para agredir a Salvalaggio fue una acción de represalia, puesto que la supuesta víctima lo habría dejado en evidencia en una cuestión laboral y, como consecuencia, éste habría perdido su trabajo.
Las fuentes dijeron que Tomsig es allegado a un productor de espectáculos conocido en San Juan y que, a partir de este vínculo, participaba en la organización de eventos para el Gobierno. Es por eso que, en ese marco y por su rol dentro del entramado, le habría ofrecido a Salvalaggio el escenario de música electrónica de la Fiesta Nacional del Sol 2025, a pesar de que no estaba habilitado para ello.
Acorde la investigación y tras la oferta que recibió de Tomsig, Salvalaggio consultó con autoridades y verdaderos responsables sobre ese tipo de definiciones, quienes respondieron que la promesa de éste resultaba falsa porque no tenía poder de decisión en ello. Esta situación que dejó entrever el empresario bolichero agredido habría generado malestar en los superiores de Tomsig, por lo que por esa razón habría sido despedido de sus funciones en la productora. A partir de ello, habría nacido el resentimiento que, según sospecha la fiscalía, provocó la contratación de los "matones".