Confirmaron que el cuerpo de jubilado Carlos Luis Arena no presentaba heridas ni contusiones. Fuentes del caso revelaron que esto fue confirmado por los primeros resultados de la autopsia al cadáver. Eso fortalece la hipótesis que el anciano de 77 años murió envenenado o intoxicado por las pastillas que le suministró a la “viuda negra”, la ahora detenida, para sustraerle los 17.000 pesos que cobró de su jubilación.
El cuerpo del jubilado Arena no presentaba heridas, se cree que murió empastillado
La presunción del crimen sigue firme y la principal sospechosa es Irma del Rosario Calivar, la última persona que estuvo con Carlos Luis Arena la mañana del miércoles de la semana pasada. Ese día, el abuelo desapareció después que fue a cobrar al banco. Lo cierto es que la autopsia señaló que no fue golpeado, tampoco presentaba heridas de arma blanca o de fuego, de acuerdo a una alta fuente judicial. Explicaron que le faltaba la mano izquierda y una oreja porque fue atacado por animales. Igual los estudios en el Laboratorio de Investigaciones Forenses no terminan. Falta establecer fehacientemente de qué murió y serán cruciales los análisis toxicológicos de las muestras tomadas del cadáver con el fin de determinar si encuentran rastros de algún psicofármaco o un veneno en el cuerpo, tal como se sospecha.
Irma Calivar es de las llamadas “viudas negras”, una especialista en engañar y drogar a jubilados para sustraerle su dinero. Tiene una condena de 3 años de prisión en suspenso, dictada en julio de 2019 en la Sala II de la Cámara en lo Penal y Correccional, por seis ataques contra adultos mayores a los que embaucó a la salida de la sucursal del Banco San Juan de calle Las Heras. Esos hechos cometidos entre julio y octubre de 2018.
Se sospecha que hizo lo mismo con Arena. Los policías de Homicidios y la jueza Gema Guerrero, a cargo del Segundo Juzgado de Instrucción, creen que la mujer envolvió al abuelo dentro de la sucursal bancaria de calle Las Heras y lo sacó de allí con la intención de quitarle su dinero en otro lugar. Es que ese día, Arena fue a cobrar su jubilación de 17.000 pesos.
Las cámaras de seguridad de la entidad registraron el momento en que la mujer salió en compañía del anciano. La reconstrucción que hacen los investigadores es que ambos abordaron un colectivo que los llevó al centro sanjuanino y descendieron en Av. Libertador y calle General Acha. Otras cámaras los captaron en ese lugar. Después caminaron hasta una confitería de calle Tucumán, donde supuestamente Calivar lo convenció para que tomaran un café. Existe la fuerte sospecha que, en el instante que Arena se descuidó, le introdujo unas pastillas en su taza. La típica maniobra de las “viudas negras” es suministrar dosis de fármacos, especialmente ansiolíticos, para doparlos.
Por lo que averiguaron los policías, más tarde tomaron otro colectivo en la misma Libertador. La suposición es que ese viaje los llevó al barrio Los Tamarindos o a sus alrededores. Para entonces, quizás, el abuelo ya estaba drogado o no podía dominar sus sentidos, explicaron. Entonces, no hizo falta golpearlo ni reducirlo. Ahí aprovecharon para revisar sus bolsillos y se apoderaron de su dinero. Luego abandonaron a Arena a su suerte y éste deambuló perdido por las calles o por el mismo descampado de calle Santa Cruz hasta que se desplomó y murió por los efectos de alguna sustancia, según las presunciones.
Algunos investigadores creen que falleció en el mismo descampado donde encontraron su cadáver. Otros sostienen la teoría que se les murió en otro lugar y posteriormente arrojaron el cuerpo en ese predio de la calle Santa Cruz y Colón, detrás del barrio Los Tamarindos. Cuando lo encontraron, sólo le faltaba el dinero. En su ropa conserva la billetera y toda su documentación. Lo curioso es que los zapatos no los tenía puesto, estaban a un costado. Sus dientes postizos también aparecieron a unos metros de su cuerpo, contó una fuente del caso.
La principal sospechosa es Irma Calivar, de 37 años, pero también está detenido su concubino, Marcos Francisco Bustos. Se investiga si este hombre tuvo participación. Algo que llamó la atención durante el allanamiento en su casa, en el Bº San Francisco, es que en el fondo hallaron restos de sangre.