Reabren caso del brutal crimen de un enfermero y apuntan al asesino serial de homosexuales
En octubre de 2009, asesinaron a cuchillazos a Alfredo Omar Olivares en el barrio Frondizi, Capital. Un juez pidió que hagan la prueba de ADN con el perfil genético Claudio Gil, un hombre condenado a prisión que carga con tres asesinatos contra homosexuales.
Después de casi 11 años, un juez ordenó reabrir la causa por el crimen del enfermero Alfredo Omar Olivares que fue encontrado maniatado y muerto de 19 cuchillazos en su casa del barrio Frondizi, en Capital. Tiene un sospechoso y es el asesino serial Claudio Gil, que actualmente se encuentra cumpliendo prisión perpetua en el penal de Chimbas y carga con los crímenes de tres homosexuales.
El que reactivó la causa es el juez Guillermo Adárvez, titular del Tercer Juzgado de Instrucción, quien pidió concretamente que se haga una prueba de ADN para comparar el perfil genético del ahora condenado Claudio Javier Gil con las muestras recogidas en la escena del crimen el 14 de octubre de 2009, revelaron altas fuentes judiciales. La sospecha es que Gil fue el que ese día estuvo con Alfredo Omar Olivares, de 42 años, en su casa de la manzana H del barrio Frondizi y que él lo mató, señalaron allegados a la causa.
El condenado. Este es Claudio Javier Gil.
El enfermero trabajó durante 15 años en el área de Traumatología del Hospital Rawson y vivía solo. Lo que lograron reconstruir los investigadores policiales en ese entonces fue que Olivares recibió la visita de un hombre en su casa, que tuvieron sexo y que ese desconocido lo atacó. Por lo que arrojó la autopsia, le pegaron en el rostro, lo maniataron y prácticamente fue sometido a una sesión de tortura hasta matarlo. Y es que sufrió cortes y puntazos en el rostro y el cuello, como así también en otras partes del cuerpo. En total fueron 19 heridas de arma blanca. Se determinó que faltaban algunas cosas de la casa y el dinero de su billetera, es decir que también le robaron.
El caso nunca fue resuelto. En febrero de este año, el juez Adárvez reflotó la causa a partir de la sospecha de que Claudio Gil tuvo que ver con el asesinato de Olivares. Este carga con tres asesinatos: el 27 de agosto de 1997 mató a cuchillazos a Alberto Herrera, un homosexual conocido como “Cacho de la esquina”, y quemó su cuerpo en las afueras de la capital de La Rioja. También es el autor de otro crimen, el del chef Carlos Roberto Echegaray Osman que fue maniatado y asesinado a cuchillazos entre la noche del 6 y 7 de enero de 2014 dentro de su casa de Patricias Sanjuaninas, en Capital. Y por si fuera poco, es el que mató a cuchillazos al jubilado Jorge Espínola entre las noches del 6 y el 7 de marzo de 2014 en la casa que éste alquilaba en la calle Ruperto Godoy del barrio Camus, en Rivadavia
Todos los asesinatos tienen muchas coincidencias. Las víctimas eran homosexuales, tuvieron sexo con su victimario, fueron asesinados a cuchillazos y con mucha saña. En algunos casos fueron maniatados y les robaron pertenencias de sus domicilios. Todos estos patrones y la misma metodología se repitieron en el caso del homicidio del enfermero Olivares. Por eso las sospechas contra Claudio Javier Gil.
En su momento, los peritos recogieron muestras de perfiles genéticos de los preservativos, de manchas de sangre y otros restos levantados en la escena del crimen, dentro de la casa del barrio Frondizi. Esas muestras de ADN serán comparados con el perfil genético del asesino serial. Ese complejo análisis fue ordenado a fines de febrero, pero se demoró a raíz de la declaración del estado de emergencia sanitaria nacional por la pandemia del coronavirus y se cree que se realizará cuando se levante la feria extraordinaria del Poder Judicial. Esa prueba puede ser concluyente para involucra a Gil o para despegarlo de este otro asesinato.