Otra vez el mismo escenario y otra vez sus propietarios (los nuevos) son víctimas de los delincuentes. Es que la vivienda situada en República del Líbano y Mendoza, que fue asaltada el último miércoles por ladrones que se disfrazaron de carteros para ingresar al domicilio y perpetrar el gran golpe, es la misma donde se originó el célebre secuestro de María del Carmen López, la esposa del empresario Eduardo Barceló, un hecho que marcó un hito en la historia delictiva de la provincia.
La misma casa 18 años después: asombrosas coincidencias con un célebre atraco
Hace casi 18 años atrás, en esa vivienda de la que se robaron 2,5 millones de pesos tras una insólita puesta teatral, tuvo lugar la pesadilla de la familia relacionada con el rubro de los combustibles que durante cuatro días mantuvo en vilo a San Juan, con el primer secuestro extorsivo de esa envergadura que tomó estado público.
Similitudes entre uno y otro atraco que asombran, no sólo por el lugar en sí sino por quien sufrió la embestida de los delincuentes. Es que en esta oportunidad fue la mujer del empresario Maximiliano Ruíz, propietario de un conocido comercio dedicado a la venta de productos de limpieza, la que estuvo a merced de los asaltantes luego de haber sido encañonada, reducida, amenazada y maniatada por los ladrones.
El 9 de agosto del 2002 la paz matinal se interrumpió en esa zona de Rawson, cuando un grupo de secuestradores armados se llevó a la esposa del reconocido empresario sanjuanino. En la intimidad de su hogar irrumpieron delincuentes armados que encañonaron a su empleada y, después de robarle joyas y otros objetos de valor, la secuestraron como "plan B”, porque la idea original era llevarse a su hijo que entonces tenía 10 años.
María del Carmen acababa de despedir a su marido, quien se había ido a llevar a su hijo al colegio. Se la llevaron en un vehículo a toda velocidad.
Tras el atraco, todo fue confusión. Había versiones de un asalto a mano armada, y mientras la familia guardaba silencio algunos vecinos daban testimonio de cómo habían visto a alrededor de 5 encapuchados llevarse a la mujer. La vivienda sobre calle Mendoza al día siguiente se transformó en un centro de operaciones del que salían y entraban continuamente familiares, investigadores y se montó una guardia periodística sin precedentes.
De hecho, el caso terminó siendo un show mediático. No sólo los periodistas se quedaron día y noche en el frente de la vivienda para registrar el momento en que Barceló fuera a pagar el rescate, también un programa de cable anunciaba con anticipación por dónde se conducirían los rastrillajes policiales rompiendo todo el protocolo de manejo en un caso donde la vida de una persona estaba en juego. Y lo que primaba era la desinformación, en medio de una desazón surgida de hipótesis respecto de si la cautiva estaba todavía viva o si se la habían llevado fuera de la Provincia.
El 12 de agosto se montó un operativo para ir a pagar rescate en un punto cercano al límite interprovincial con Mendoza, pero la Policía informó que los malvivientes no se habían presentado. Y al otro día llegó el desenlace de la historia que fue más impactante aún. La liberaron el 13 de agosto de ese año, en un operativo que quedó marcado a fuego en la memoria de los sanjuaninos que vieron el desenlace por televisión, con momentos de extrema tensión.
A primera hora del 13 de agosto de 2002 la Policía tenía una pista firme de dónde estaban los secuestradores, fruto de la investigación basada en conversaciones con vecinos y el entrecruzamiento de llamadas telefónicas. Los uniformados rodearon una vivienda del barrio Solares de Otoño, en Capital. Allí estaba María del Carmen.
Los policías lograron arrinconar a los secuestradores que se escudaron detrás de la mujer y ante la orden policial de que se entregaran, le pusieron un arma en la cabeza a la víctima gritando que se entregarían sólo frente a las cámaras de la televisión. Al minuto llegó el camarógrafo José España de Canal 8, pero no estaba transmitiendo en vivo y los secuestradores pedían garantías. El cameraman tuvo que mandar urgente un casete al canal para que los malvivientes vieran las imágenes por la pantalla de un televisor que habían pedido. Fueron momentos de alta tensión hasta que la mujer pudo abrazar a sus hijos de nuevo, todo televisado y transmitido por las radios para los sanjuaninos, que siguieron eclipsados el minuto a minuto de la noticia.
El caso Barceló quedó como uno de los más insignes de la historia criminal provincial. Además de la conmoción social que causó fue único por varios motivos: no sólo porque fue el primer secuestro extorsivo de esa envergadura que se conociera públicamente en la Provincia, sino porque fue el primer caso en que todos los ejecutores del hecho delictivo pertenecían a otra provincia (Córdoba), fue la primera vez que la Justicia local utilizó el sistema Excalibur de entrecruzamiento de llamadas para localizar a los negociadores que se encontraban detenidos en la cárcel de Bower en el interior cordobés, y fue la primera vez que la negociación y posterior liberación de la rehén fue televisada casi al instante por un canal de aire sanjuanino.
Luego vinieron los interrogantes, si se pagó o no rescate –se hablaba de 300.000 dólares-, cómo hizo la banda cordobesa para pasar inadvertida tanto tiempo en San Juan, si hubo socios locales importantes, entre otras cosas. En febrero de 2014, el Tribunal Oral Federal dictó sentencia para dos de los secuestradores, Martín "El Porteño” Luzi y el sanjuanino Sergio Caparrós que fue quien alquiló la casa donde mantuvieron cautiva a María del Carmen, dándoles 11 años por el rapto, una pena mucho menor que los 20 años pedidos por el fiscal. Durante todo este tiempo, la familia prefirió no hablar del tremendo suceso.
El 26 de febrero del 2017 la Cámara Federal de Casación Penal, la segunda máxima autoridad judicial del país, ordenó anular la parte de la sentencia del Tribunal Oral Federal de San Juan que absolvía a uno de los secuestradores de María del Carmen López. El fallo ordenó al tribunal federal sanjuanino hacer una nueva sentencia teniendo en cuenta lo resuelto por ese tribunal superior.
A la esposa de Ruíz, Jimena Villalón, la engañaron los delincuentes que se disfrazaron de empleados del correo, cuando se encontraba sola. Si bine no la secuestraron, la mantuvieron cautiva en su propia casa. Según publicó Tiempo de San Juan, a través de fuentes allegadas al hecho, los sujetos le exigieron dinero y posteriormente la dejaron en una habitación con las manos con unos precintos.
Después de que los malandras huyeran con el millonario botín, la mujer se pudo liberar y pidió ayuda. Más tarde, radicaron la denuncia en la Comisaría 6ta que investiga lo sucedido, aunque por el momento no hay ningún detenido.