Una terrible pesadilla vivió una humilde anciana de 82 años, oriunda de Capital. Su propio sobrino por mucho tiempo la golpeó, la tiraba del pelo, no le daba de comer ni beber y hasta se negó a que enfermeros la cuidaran (hace poco había sido operada de la cadera). Ella nunca lo denunció. Vivía aterrada y le tenía mucho miedo.
Condenaron al desalmado que golpeaba y que no le daba ni agua a su tía de 82 años
Pero en esta ocasión, se supo toda la verdad y la señora lo denunció. Estuvo a punto de no decirle nada a la Policía, pero se retractó a tiempo y le dijo todo a una oficial de Policía.
Ahora, después de cuatro días detenido, este sujeto -identificado como Gonzalo Moreno- fue condenado por el Fuero de Flagrancia por los delitos de violencia familiar (Artículo 189 bis e Infracción 989-E) y tenencia ilegal de arma de fuego. Y la pena que recibió fue de 2 años de prisión condicional. Además, se le dispuso medidas de protección a la víctima, es decir, que no se puede acercar a la víctima.
El hecho fue aberrante. El pasado 5 de diciembre. Vecinos escucharon gritos de una mujer y llamaron al 911. Policías fueron por el domicilio y, luego de varios intentos, Moreno atendió a la puerta. Los efectivos le dijeron de entrar, él se negó de forma ofuscada. Después de varios intentos, los policías entraron y fueron a la habitación de la señora.
Ahí se encontraron a la anciana, tía de Moreno. Los policías le empezaron a preguntar que le pasaba y ella negó llamar al 911 y las lesiones de su sobrino. En un momento, Moreno fue apartado de la habitación y la anciana se quedó sola con una oficial de Policía. La señora, muy temerosa, empezó a contar todo lo que vivía, que le tenía mucho miedo porque le pegaba, le tiraba el pelo, no le daba de comer ni de beber. Además, comentó que hace un mes fue operada de la cadera y no tuvo asistencia médica post operatoria porque su sobrino no quería. Que le tenía terror a su sobrino, porque sabía que se drogaba y tenía un arma escondida en la casa.
Los policías rápidamente detuvieron al sujeto, empezaron a revisar la casa y detectaron en un lavarropas un revolver calibre 38 y en el fondo había plantas de marihuana.