Tras el pedido del fiscal José Eduardo Mallea, el juez Maximiliano Blejman de la Sala III de la Cámara Penal rechazó la solicitud de suspensión de juicio a prueba por parte del abogado sanjuanino acusado de estafador, Marcelo Germán Mora, que había ofrecido tareas comunitarias y una compensación simbólica irrisoria para no llegar al juicio. Finalmente deberá sentarse en el banquillo de los acusados y afrontar el debate, si la Corte no dice lo contrario.
Es que el letrado que fue procesado por tres estafas por el Primer Juzgado de Instrucción, que no quería arriesgarse a una posible condena, fue denunciado por más de 56 mil pesos en el 2007 con la "venta fantasma" de propiedades en perjuicio de Oscar Saleme y Carlos Ferreyra, quienes le habrían entregado dinero en diferentes oportunidades por una casa, un departamento y un galpón que nunca tomaron posesión ni tampoco recuperaron ese dinero.
Si bien el monto total no resulta escandaloso a primera vista, -a groso modo- teniendo en cuenta los 11 años que transcurrieron desde aquel momento hasta hoy con una inflación del 1.000 por ciento, la suma actualizada está por encima de los 50 millones de pesos. Más llamativo todavía fue el ofrecimiento simbólico de 2 mil pesos para compensar a las presuntas víctimas, en su pedido de suspensión del juicio, además de tareas comunitarias.
Ante la solicitud que no tuvo lugar, a pesar de no ser vinculante para el fiscal y el tribunal, los denunciantes se negaron a recibir la reparación y mostraron su descontento, aludiendo que es "una verguenza" el requerimiento. Desde la defensa del acusado advirtieron que acudirán a la Corte de Justicia.
El juez de Cámara consideró razonable la oposición del representante del Ministerio Público Fiscal, cuyos argumentos se centraron en la naturaleza del hecho denunciado, la modalidad del mismo, la calidad del autor y el daño ocasionado. Respecto a la función que Mora tiene dentro del marco judicial, Mallea señaló las faltas al Código de Ética Profesional del Foro de Abogados.
El modus operandi denunciado
El abogado Marcelo Mora supuestamente embaucó al empleado administrativo Saleme y al constructor Ferreyra. Este último había sido cliente del propio abogado. Por esa relación que existía es que el letrado tomó contacto con ellos. Según el expediente, en el caso de este último, el letrado lo llamó en marzo de 2007 y le ofreció un departamento en el barrio San Martín, en Capital, argumentando que esa propiedad era de una pareja que se estaba divorciando e iban a subastarla. Fue así que en persona lo llevó al lugar y le mostró el departamento. Saleme aceptó la propuesta de venta y pagó 11.640 pesos, frente a lo cual el abogado le extendió un recibo por “honorarios extra judiciales”. El damnificado puso reparos en esto, pero el abogado le dijo que luego le iba a dar el recibo oficial.
Según la denuncia, posteriormente el mismo Mora habló otra vez a Saleme y lo tentó con otra propiedad del barrio Cedro Azul, de Santa Lucía, que también estaba a la venta por separación de bienes de un matrimonio en etapa de divorcio. En ese caso le entregó 20.369 pesos en tres pagos y nuevamente el letrado le extendió recibos por “honorarios extra judiciales”, según la causa.
Una maniobra similar hizo con Ferreyra, a quien supuestamente le vendió un galpón en Av de Circunvalación, en Capital, por el monto 25.000 pesos. Esto fue en abril de 2007. Al comprador le resultó extraño el precio tan barato, pero en esa ocasión Mora le dijo que prefería vendérselo a él porque era “un seco” y quería ayudarlo.
Lo que denunciaron fue que Mora les había dicho que en un plazo estipulado de 60 días iba a entregarles las llaves y la documentación de las propiedades, pero esto no pasó. Los compradores empezaron a visitar el estudio del abogado para reclamarle, pero este les respondía con evasivas, se hacía negar o directamente no los atendía, según sus testimonios. Después lo intimaron mediante cartas documentos, igual nada cambió. En diciembre de ese año, Mora los citó diciéndoles que le iba a devolver el dinero y otra vez desapareció, denunciaron.
Ferreyra y Saleme siguieron insistiendo hasta que por fin lograron reunirse, en compañía de su abogada, con Mora para ver cómo arreglaban. Sin embargo, el letrado les comunicó que no iba a devolverles la plata, que se olvidaran de ese dinero y que hicieran lo que quisieran, aseguraron. Esto llevó a que todo terminara en la justicia.