En los últimos dos años dos mujeres terminaron muertas tras quedar en el medio de un tiroteo entre bandas, sin tener nada que ver. Este lunes otra ama de casa resultó gravemente herida en las mismas circunstancias. Cuando la violencia entre bandas entra a tu casa, no hay nadie a salvo.
No hay nadie a salvo: cuando la violencia entre bandas entra en tu casa
Tiempo de San Juan hizo un relevamiento de los últimos tres casos que tomaron relevancia en los medios de comunicación de la provincia. Todos tienen algo en común: se trata de mujeres que estaban adentro de su vivienda cuando una bala perdida ingresó y las mató o las dejó malheridas.
El más reciente fue el de Gabriela Tello (40), una mamá que hacía los deberes con sus dos hijos chicos, en el barrio Tránsito de Oro, en Chimbas, cuando una bala entró por la ventana de su casa y le impactó en la espalda.
Mientras Gabriela se recupera en el Hospital Rawson, su familia y vecinos denunciaron que la situación es insostenible y que las peleas entre el Tránsito de Oro y el barrio Conjunto 7 se arreglan a los tiros.
Pero Gabriela tuvo suerte, por lo menos más suerte que María Bugueño, otra chimbera que quedó en medio de un tiroteo pero perdió la vida.
Este caso fue un viernes 3 de marzo de este año, mientras el departamento celebraba su tradicional Carnaval. Bugueño estaba durmiendo en su casa de la Villa El Salvador cuando se levantó para abrirle la puerta a su sobrina. Una bala entró y le dio directo en el abdomen. Se trataba de otra pelea entre bandas que se desató en la puerta de la casa de Bugueño.
La mujer fue trasladada al Hospital Rawson donde murió seis días después.
El Carnaval fue suspendido y en cuestión de horas ya había cuatro detenidos por la balacera. Tapia, un joven perteneciente a la comparsa de Villa Observatorio, está señalado como el autor del disparo mortal y continúa preso.
Anterior al caso de Bugueño, la víctima que conmocionó a San Juan fue una jubilada caucetera. Se trata de María Florinda Valdez (66) quien quedó en medio de un tiroteo el 16 de mayo de 2016.
Florinda también estaba en su casa del barrio Nikizanga, Caucete, descansando cuando una bala entró por la ventana y le pegó en la cara.
Florinda escuchó los tiros y se había levantado a cerrar la ventana con la intención de protegerse, pero esa decisión terminó siendo fatal.
La jubilada y madre de cuatro hijos era muy querida en el barrio donde, además, cuentan que ya casi no salía a la calle por el miedo a las peleas callejeras.
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