Por Gustavo Martínez Puga
Ángel Alberto Bustos Narvaez fue procesado, con prisión preventiva y un embargo de 500.000 pesos, por el delito de homicidio agravado por la alevosía. En esa investigación que hizo el juez Maximiliano Blejman se conocieron tres pruebas claves que hasta ahora no habían trascendido y que dejan en evidencia el macabro accionar de este sujeto de 29 años que estaba prófugo en Mendoza, donde lo excarcelaron mientras lo juzgaban por el crimen de un remisero.
1-Quemada muerta
El médico forense Alejandro Yesurón se conoció que "los hallazgos del examen cadavérico interno respecto de la ausencia de negro de humo en la vía aérea (signo de montalti negativo) permiten afirmar que se trata de lesiones pos-morten, o sea que el cadáver fue arrojado al fuego”. Además, la anciana había sido brutalmente agredida antes de ser incinerada: tenía raspones en la nariz y en la cara como consecuencia de la fuerza que hizo para asfixiarla con una almohada. Y tenía "fracturas costales en la segunda, tercera, quinta y sexta costillas y de los cartílagos larigo traqueales con hematomas en la cara lateral izquierda del cuello que evidencian en diagnóstico de la causa de muerte certificada por estrangulamiento y sofocación”.
2- 8 horas bebiendo
Víctor Hugo Agüero dijo que "Bustos estaba borracho y molestaba a la gente, hasta intentó sacar a bailar a la madre de la cumpleañera… a Bustos lo vi ebrio, no se podía controlar, como dije ya se estaba poniendo molesto”. A ese testimonio se le agrega el de Francis Gastón Ontiveros y Diego Armando Cortez, quienes lo vieron tomando en el cumpleaños de Yamila Sosa y se pudo probar que Bustos estuvo tomando desde las nueve de la noche del día 4 de abril último hasta las cinco de la madrugada del 5 de abril, cuando cometió el crimen.
3- La confesión
"…al llegar, no sé qué pasó, pero me metí a la pieza de Emilia y la asfixié con una almohada; estaba sobre la cama acostada; escuchaba radio…”, dice en parte de la confesión de Bustos. También dijo que "…como estaba tapada con una manta, tiré la manta al piso, la subí y la saqué de allí. La arrastré hasta el campo y luego le prendí fuego…”.
Concluye juez
Antes esas pruebas, más otras citadas en el auto de procesamiento, el juez Blejman concluyó que "es inevitable señalar que el encartado –Bustos- obró sobre seguro, con una voluntad hostil hacia la víctima y con ánimo cobarde (la ultimó durmiendo), ya que sabía perfectamente que no corría ningún riesgo su persona proveniente de algún tipo de acción defensiva por parte de la víctima, sus familiares o algún tercero, y aprovechándose del estado de indefensión en que se encontraba Quinteros, ejecutó su acción criminal”.