El ruido del motor y los caminos largos fueron, durante años, parte del paisaje cotidiano de Diego Giménez. No como destino turístico, sino como forma de vida. Arriba de un camión, recorriendo rutas del norte argentino junto a su padre, empezó a mirar los paisajes con otros ojos. No era solo viajar, era detenerse, bajarse, caminar y descubrir. Ahí, casi sin darse cuenta, nació una pasión que con el tiempo se volvería doble: el turismo y el ambiente.
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Turismo y ambiente, la doble herencia transformada en la gran pasión de un joven sanjuanino
Una infancia entre rutas y animales marcó el camino de Diego Giménez, quien hoy combina turismo y conciencia ambiental para mostrar los lugares poco conocidos de San Juan. Desde los paisajes ocultos hasta el valor de su biodiversidad.
Hoy, ese interés se transformó en una forma de comunicar. A través de redes sociales y proyectos audiovisuales, Diego muestra una cara menos conocida de San Juan. Pone el foco en los rincones ocultos, la biodiversidad y los paisajes que no siempre aparecen en los folletos. Lo hace, además, con una mirada que busca atraer visitantes y generar conciencia. En paralelo, se desempeña como Coordinador de Turismo de la Municipalidad de Rawson, un rol que le permite trasladar esa visión al territorio, aunque su motor principal sigue estando en la difusión y la educación ambiental.
Una herencia entre rutas y animales
La historia empieza en la infancia. “Esto se despierta desde muy niño”, recordó. Su papá, camionero, lo llevaba a recorrer provincias, sobre todo del norte. Pero no se quedaban en la cabina, porque cada parada era una oportunidad para conocer. “Dejaba el camión descargando y nos íbamos a recorrer”, contó.
En paralelo, su mamá marcaba otro camino dentro de casa: el cuidado de los animales. “Siempre conviví con muchos animales rescatados”, explicó. Esa combinación terminó de moldear su vocación. No solo quería conocer lugares, también entenderlos y protegerlos.
Con el tiempo, esa inquietud se convirtió en formación: estudió turismo, se recibió como guía y técnico, y luego avanzó en la carrera de guardaparque. “Hoy puedo combinar ambas cosas, priorizando el turismo sustentable”, resumió.
Mostrar lo que no se ve
Para Diego, San Juan es mucho más de lo que habitualmente se promociona. “Tiene un sinfín de cosas”, aseguró. Desde su experiencia como guía y guardaparque, conoció zonas poco exploradas, paisajes vírgenes y circuitos que todavía no forman parte del circuito tradicional.
Esa mirada empezó a tomar forma en redes sociales, en gran parte gracias a su vínculo con Juanchi Femenía. “Él me dijo: ‘vos que sos guía, acompañame’”, recordó. Al principio, detrás de cámara; después, con participación activa, sumando contexto histórico y ambiental a cada lugar.
Esa sociedad terminó amplificando el alcance de los contenidos. “Muchos de estos lugares se están dando a conocer y la gente está llegando”, explicó. Para Giménez, el verdadero impacto es que el turismo deje de concentrarse solo en lo conocido y empiece a expandirse.
Redescubrir el propio territorio
Uno de los mayores desafíos, según cuenta, fue trabajar sobre lugares que cargan con prejuicios o desconocimiento. “La gente cree que hay departamentos que son solo ciudad”, explicó. Sin embargo, detrás de esa idea aparecen montañas, lagunas, médanos y circuitos naturales que sorprenden incluso a los propios sanjuaninos.
“Hay un beneficio en la sorpresa”, reflexionó. Esa reacción -la de descubrir algo que siempre estuvo cerca- genera, según él, llevar al cambio de sentido de pertenencia, valoración y cuidado.
Conciencia ambiental: del miedo al respeto y los consejos
El otro eje de su trabajo está en la educación ambiental. Diego reconoce que todavía hay desconocimiento, pero también percibe un cambio cultural. “La cabeza de la gente ha empezado a cambiar”, afirmó.
Un ejemplo claro es la reacción frente a la fauna silvestre. “Muchas personas ya han dejado de matar animales por miedo”, señaló. Y puso como caso a la yarará: “Es defensiva, no ataca si no se siente amenazada y es clave para el ecosistema”.
Desde su lugar, insiste en un mensaje simple pero constante: respetar la naturaleza, no intervenir innecesariamente y aprender a convivir con el entorno. “Si generás residuos, te los llevás. Si ves un animal, no lo molestás”, resumió.
Las redes como puente
El salto a las redes sociales fue, según él, un antes y un después. “Es la herramienta más factible para mostrar todo”, aseguró. Lo que empezó casi como una colaboración terminó siendo una plataforma para difundir paisajes, historias y conceptos ambientales.
Esa visibilidad también abrió nuevas puertas. A partir de ese trabajo, fue convocado junto a Femenía para formar parte de un programa de streaming en Quién TV, donde combinan turismo, cultura, ambiente e historias de vida.
“Nunca fue un plan”, reconoció. Pero en ese recorrido -desde los viajes en camión hasta las cámaras- hay algo que se mantuvo intacto: la curiosidad por descubrir y la necesidad de contar.