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domingo 22 de marzo de 2026

Como es ser...

Del coso al cosito, los hermanos sanjuaninos que comparten un oficio

Diego y Pablo son hermanos y comparten el oficio: ambos son ferreteros. El día a día en un trabajo donde comprender al cliente es el principal desafío.

Pablo lleva dos años y medio en el rubro. Diego medio año menos. Ambos no solo comparten el apellido, la familia y el hogar, sino que además son hermanos y se dedican a la misma actividad: son ferreteros. La dedicación y los desafíos de los hermanos Borghetto.

Tiempo de San Juan dialogo con ambos para conocer cómo es ser ferreteros hoy en San Juan. Diego señala que, si bien es reciente su incorporación al rubro, es gratificante; mientras que Pablo remarca su gusto por trabajar en una ferretería, como también las capacitaciones para poder brindar siempre un excelente servicio, ya que no solo deben satisfacer la demanda del consumidor, sino que en más de una oportunidad tratar de entender qué es lo que quiere la persona.

Del coso al cosito, los hermanos sanjuaninos que comparten un oficio

Los primeros pasos en la ferretería

Pablo lleva más tiempo. Fue una amiga quien le propuso hace dos años y medio el trabajo y como contaba con algo de conocimiento sobre el mundo ferretero, accedió. Así comenzó un camino en el que fue descubriendo una pasión. “El primer año fue más de capacitaciones y entender los diferentes rubros que manejamos. Hay que entrenar muchos términos técnicos y cómo lo puede llegar a pedir el cliente, la jerga de la calle”, señala.

Diego, por su parte, entró al rubro en parte gracias a su hermano. Se abría una ferretería nueva en la zona del microcentro en el 2021, buscaban gente y por medio de la recomendación ingresó. Previamente había estado trabajando en áreas dedicadas a la atención al cliente y en Rosario, ciudad en la que había vivido antes de regresar a San Juan, trabajaba con máquinas, por lo que algo de idea tenía, pero la ferretería fue un aprender diario.

Los pedidos más random

“Lo más raro y preocupante que me pidieron fue líquido para limpiar sangre de una alfombra. Así puntual lo vinieron a pedir. Eso ha sido lo más raro e impactante que me ha pasado”, comenta entre risas Diego, asegurando que por las dudas no le consultó al cliente cómo había llegado la sangre a la alfombra.

Pablo comenta que, si bien no son comunes los pedidos raros, si es habitual la llegada de clientes que buscan objetos que no se venden en ferreterías. “Muchas veces han venido buscando mangueras para suero, teniendo una farmacia en frente”, asegura.

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Pablo Borghetto

El coso del cosito, el pendorcho y socrotoco, el desafío de entender al cliente

Es común que ante la falta de conocimiento sobre el nombre técnico de la pieza o herramienta que se busca, el cliente le ponga “apodos”. Así surge el legendario “coso del cosito”. Si bien hay quienes llegan a la ferretería con las ideas más claras o con parte de las piezas que necesitan, no falta el cliente que no sabe bien cómo se llama lo que está buscando.

“Tratamos de entender lo que la gente necesita o para que lo va a usar. Podés demorar 20 minutos, media hora. He tenido 40 minutos con un cliente. Tratamos de ser lo más claro posible, pero depende mucho de la edad del cliente también”, remarca Pablo.

Por su parte Diego señala “siempre están los cositos del coso, que hay que descifrar con el cliente. Cuando no saben el nombre del producto hay que ir descifrando. Es como un rompe cabezas que vamos armando a la par. Preguntar con qué están trabajando, si es grifería o herramienta. Es algo que se va buscando. Se va explorando, no es muy difícil, pero hay que tener ganas honestamente”.

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Diego Borghetto

La venta del producto y el asesoramiento, de yapa

Diego remarca que no es solo vender por vender. Muchas veces es necesario brindar un asesoramiento, consultar para qué necesitan tal o cual producto y en base a ello, vender el que mejor venga a la ocasión. Pablo opina de la misma manera, por eso señala la importancia de estar capacitado, ya que una mala venta puede hacer que se pierda el cliente, mientras que, si hay mejor atención, sin duda es alguien que regresa a la ferretería.

Los jóvenes hermanos se ríen del hecho de compartir el mismo rubro, y de ser apasionados por el mismo. Si bien Diego reconoce que es más fanático de la gastronomía, encontró en la ferretería un espacio donde poder estar en contacto con buenos clientes. Pablo por el contrario siente que es el lugar donde se proyecta en el futuro. “Espero seguir creciendo y contar con más capacitaciones. El día a día es un desafío sobre cada cliente que atender. Ahí es donde vamos acumulando experiencia para solucionar diferentes problemas”, finaliza.

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