editorial

Bomba: Cáceres no se baja y, si lo sobreseen, se presenta

Hay especulaciones judiciales y especulaciones políticas. Pero ya tiene una certeza: si recibe un fallo a favor irá por la reelección, contra todo. La trama íntima de la decisión.
sábado, 10 de julio de 2021 · 10:09

Procesado por violencia de género contra una compañera sentimental y política, y en medio de una danza de especulaciones sobre las candidaturas en su propio espacio, Eduardo Cáceres acaba de decidir que irá por otro período en la banca de Diputados.

Lógicamente, se trata de una bomba en el escenario político. Altera, por un lado, todas las mesas de arena en las que se ensayan fórmulas en Juntos por el Cambio para el postulante a la banca que deja….justamente Cáceres. Y por el otro, descerraja una serie de interpretaciones en Tribunales sobre la resolución de la causa judicial que lo tiene entretenido y que es condición necesaria para este lanzamiento.

Al diputado nacional macrista todos lo daban por muerto a nivel político desde que le estalló la denuncia de Gimena Martinazzo, vigente vicepresidenta local del PRO, por violencia de género. Un occiso tanto en el caso de que se extendiera la investigación judicial sin resolver, como en el caso que lo hiciera pero no dispara la estela de cuestionamientos a nivel social que puede dejarle el episodio.

Pues Cáceres acaba de definir que es capaz de confrontar contra esos argumentos y está dispuesto a hacerlo, siempre y cuando aparezca un fallo judicial que lo beneficie antes del 24 de julio, que es la fecha límite para la presentación de candidaturas.

De modo solapado, jugaron a su favor las palabras de Patricia Bullrich –la presidenta nacional del PRO- hace dos semanas cuando dijo que Cáceres no puede ser candidato si antes no se resuelve favorablemente para él la investigación judicial. Una interpretación en la que no lo sacó de la cancha por la denuncia, o la sospecha, o el descrédito de tener sobre sus espaldas un caso como ese. Sólo pareció requerir un fallo antes del 24 de julio, es decir dentro de exactamente dos semanas.

Primer dato: el juez Federico Rodríguez procesó a Eduardo Cáceres con los elementos que tuvo a disposición en la instrucción, medida que sigue vigente y que fue apelada por el diputado ante la Cámara Penal. Ahora es esa instancia –los camaristas son Maximiliano Blejman, Juan Bautista Bueno y Silvina Rosso de Balanza- la que debería pronunciarse con los nuevos aportes. Pueden revocar el fallo del juez y sobreseer a Cáceres, pueden dictarle una falta de mérito (con lo que seguiría enganchado) o pueden confirmar el procesamiento. Pueden hacerlo antes del 25 de julio o después, no hay plazos.

Segundo dato: cualquiera sea la resolución, es imposible que haya una sentencia firme antes del 25 de julio. Es decir que si aparece ese fallo que espera Cáceres a su favor, puede apelar la querella de Martinazzo e inclusive puede hacerlo la fiscalía, con lo que la causa no quedaría cerrada.

Cáceres interpreta que ese fallo de la Cámara será suficiente argumento jurídico para presentarse a su reelección, aunque la causa siga viva. Entiende que si la Cámara valora favorablemente las pruebas que presentó, le alcanzarán para explicarle a la sociedad que es inocente. Más aún, piensa hacerlo de igual manera incluso si recibe una falta de mérito, que no es una desvinculación pero sí una corrección a la baja.

Y aquí es donde empiezan las especulaciones con las fechas. En el entorno de Cáceres piensan que existe tácitamente alguna presión sobre los magistrados para resolver antes de ese momento, en cualquier sentido: interpretan que si lo hacen después, no podrán evitar que se considere proscripto por la justicia. Por eso, creen que puede haber alguna consideración para emitir un fallo en los días previos.

Recién si eso ocurre, se disparan los resortes políticos. El primero y más importante de esta instancia es que Cáceres dice ser portador de la enseña de Rodríguez Larreta. A todo el que los quiera escuchar, los dirigentes del PRO en San Juan dicen que Larreta quiere que Cáceres sea reelecto. Ante la momentánea falta de oportunidad de consultarle al jefe de gobierno porteño, profesión de fe.

Los (¿ex?) macristas sanjuaninos atropellan la puerta de entrada de alguna de las variantes presidenciales 2023, y Cáceres con su gente parecen decididos nítidamente por Larreta, a pesar de que Bullrich –la otra cara de la misma moneda- también jugó verbalmente a favor de la reelección de Cáceres, como ya se citó.

En ese plan, dicen que el primer paso es la reelección en la banca. Invocan argumentos políticos –esa presunta relación con quien consideran que será el futuro presidente-, como parlamentarias, como el proyecto de ley Alejo que motorizó Cáceres por los derechos de hombres golpeados o vulnerados, que Martinazzo definió como “legislación en beneficio propio”.

Pero resulta que, aún con un fallo a favor, no será fácil para Cáceres desde lo político ser reelecto. Su amigo Marcelo Orrego, con quien mantiene una relación de tiempos jóvenes además de afinidad política y comunión de intereses, también pretende lo mismo para su partido Producción y Trabajo. Y hay un solo lugar seguro. Y también está Rodolfo Colombo anotado desde hace tiempo y con varias jinetas sobre el lomo.

En el entorno de Cáceres aseguran que el diputado nacional que deja su banca presentará indefectiblemente lista propia de su partido, el PRO, si reciben el citado fallo favorable. Eso no se negocia, ni siquiera un segundo lugar de un candidato designado por Orrego. Su argumento es que Larreta les pidió que armen lista con la identidad del PRO y desembarquen en la provincia una carabela a su nombre.

De lo que se deduce que para formar tamdem con el postulante del orreguismo deberían estos últimos declinar el primer lugar, tan probable esto como que Boca sea campeón de la Champions. Lo que forzosamente configura una compulsa interna entre ambos sectores, sin abordar aquí -y dejando para otra edición- de quien se trate el postulante de Orrego.

En el orreguismo respira la idea de que ésta es una oportunidad de oro de expandir sus confines, lo que sólo se conseguirá con una nueva banca para su partido. En el sector de Colombo también interpretan que ésta es la oportunidad de oro para, después de tanto remar, llegar a la orilla. Y ahora aparece Cáceres con la novedad y su presunta maquinaria larrestista.

Para él, lo primero antes de especulaciones políticas, es estar en la grilla. Lo definirán tres camaristas.

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