opinión

La sociedad anónima del banco

Cómo fue que se privatizó el Banco San Juan. El tema es escabroso porque el poder del dinero se impone ante las decisiones políticas y humanitarias. La función es acrecentarlo y eso parece no tener límites. Por Francisco Bustelo Graffigna.
miércoles, 11 de abril de 2012 · 13:14
Por Francisco Bustelo Graffigna
Ex presidente del Banco San Juan y periodista

El Banco San Juan nació un año antes del terremoto de 1944. El gobierno conservador de Dn. Pedro Valenzuela, lo fundó con una constitución que fue, en el tiempo, un modelo en el país. La mitad de su capital pertenecía al Estado, resguardando la presidencia del banco. Se desenvolvía en una economía muy modesta, pero aún así y a lo largo de los diferentes gobiernos, el banco significaba el poder económico de la Provincia.

El sistema bancario mundial se modificó, los países se endeudaron, y la exigencia de este poder económico mundial apretaba a las naciones del mundo sin contemplar su ubicación.
El Banco San Juan tuvo que soportar las crisis que se producían en el mundo,  además, del orden local  y nacional.

En el período constitucional de Menem y Escobar se produce el efecto Tequila, que también lo afecta, pero fueron los motivos políticos los que me hicieron llegar  por segunda vez a su presidencia.

Fue el juicio político a Jorge Escobar lo que produjo su desplazamiento y entonces el ofrecimiento me lo hace el Dr. Juan Carlos Rojas, que quedó a cargo de la provincia.
Encontré un banco atado a las decisiones nacionales, que querían su privatización, con un  Dr.Cavallo al frente del Ministerio de Economía, amigo de Escobar, que trató de ahogar financieramente a la provincia.

El Dr. Rojas, al principio de su mandato en 1993, se encontró con bastante plata, producto de lo que la Nación le debía a la Provincia. El dinero se fue todo con planes no muy bien estudiados y se agotó en Obras Públicas, que otros habían planificado no muy bien.

Los contactos con el Banco de Mendoza  fueron importantes, trabajábamos para una economía regional con créditos destinados a la exportación, pero lo fundamental se produjo cuando Bordón, presidente del Banco de Mendoza,  le ofreció al Banco de San Juan integrarse a la constitución de la AFJP que se denominó FECUNDA.

El Banco de San Juan destinó el 10% de esta nueva sociedad para empresarios sanjuaninos y el otro 10% fue para el propio banco. Costó mucho la integración, pero sabíamos que era el futuro de lo que en ese momento estaba pasando en el país.

Durante mi presidencia operaba una mesa de dinero de la financiera Lecorp que funcionaba en la sucursal del Banco de San Juan de Capital Federal. Ustedes recuerdan lo que significaban los plazos fijos en este tipo de inversión, en ese período,  en todos los bancos. Suprimimos a Lecorp y la mesa de dinero comenzó a operar para el Banco de San Juan en Buenos Aires.

El banco seguía adelante y fue durante este tiempo que el Presidente del Banco Central, Fernández,  desde Mendoza, felicitó a la conducción de nuestro  banco sanjuanino.

Durante el período del Dr. Rojas, la Legislatura, dudosa por el manejo de los fondos, me interpeló, para ver de qué manera se manejaba el dinero de la deuda. Esto fue superado porque estábamos en regla y los fondos los extraía por decreto  el Gobierno Provincial.

Cuando el dinero del gobierno se acabó, comenzó el Ministerio de Economía Nacional, a cargo de Cavallo, a apretar aún más a la provincia. Fundamentalmente, con ayudas que no transfería y que la gente de Escobar enquistada en ese ministerio presionaba la marcha del gobierno provincial.

Con el Tequila se endurecieron las normas para el otorgamiento de créditos en todos los bancos de Argentina.  Las normas de Basilea fueron el súmmum, por que cambiaban las reglas sobre las garantías de los créditos ya otorgados. Nuestra competencia local la representaba un banco privado de Mendoza (BUCI) y cuando ya  no pudimos competir, comenzaron a extraernos los fondos de los plazos fijos, que tenían buenos intereses, en razón de la competencia,  pero se creó una inseguridad en la plaza y los clientes extrajeron su dinero.  Esto, sumado al rumor político que ayudaba a aumentar la inseguridad y las extracciones.

El Banco San Juan tenía sus recursos, que se fueron agotando en el transcurrir de los días, y se necesitaba un fuerte apoyo nacional que en esta circunstancia no tuvimos.

La auditoría externa no nos previno sobre este hecho y los recursos que manejábamos tampoco permitían parar este desgaste.

Sobre el fin de 1994 no pudimos realizar la asamblea correspondiente a la aprobación del ejercicio de 1993, justo cuando esta Corte de Justicia San Juan, que viajó a Mendoza para que Bauzá le diera las directivas de restituir a Jorge Escobar, entró en el  gobierno de la provincia.

Primero se hizo cargo Ricardo Basualdo y, en menos de 30 días, fue Nélida Martín la que asumió la presidencia,  a la par de su cargo de Ministro de Economía provincial. El problema seguía siendo el ejercicio de 1993, que fue aprobado por los síndicos del banco, pero la asamblea seguía sin hacerse. Después de 4 días, con el banco cerrado, se volvió a abrir, utilizando fondos de la provincia y con el claro objetivo de desprenderse del banco, dándole forma a las directivas de Cavallo.

Aparece un funcionario de Lecorp, Raúl Catapano, que manejaba las inversiones de esta financiera. Por otro lado, aparece PETERSEN THIELE Y CRUZ, de la mano de Enrique Eskenazi.
Petersen había tenido excelentes relaciones con el gobierno de Escobar, construyó barrios, arregló el Parque de Mayo y todas las plazas de la Capital y pretendía también el banco con las gestiones de Catapano. 

Lecorp era la única empresa de Turismo en un proyecto de  diferimiento de promoción industrial, que fue Bahía de la Tablas. Les faltó dinero y le vendieron a Eskenazi en 6 millones de pesos su participación en la compra del Banco de San Juan, pero el desastre de Bahía seguía y Catapano con Guerri hicieron, sin terminar el complejo,  una temporada de verano que acaparó a toda la sociedad sanjuanina, en algo que no se sabía si era un club o una sociedad de la que debían participar.

Con un manejo irregular, los deudores del banco consiguieron descontar parte de sus montos por resolución de la Legislatura de San Juan y con el tiempo lograban insolventarse. Además era triste ver cómo en las confiterías de la ciudad, se negociaban  las carpetas de deudores que fueron desaparecidas del banco.

Y así se llega a la venta que Nélida Martín había fijado en $ 11.500.000. La mayoría era de Eskenazi,  16% del Gobierno Provincial, Transportes Automotores 20 de Junio, Julio Nacusi, Industrias Chirino S.A  y Madcur S.A. Ese precio  incluía las acciones de FECUNDA, que luego Eskenazi vende en $ 9.000.000.

El proyecto de Bahía de las Tablas fue un desastre que hace tambalear a Lecorp y donde la primera medida fue echar a Raúl Catapano, que se incorpora a Petersen y es el actual Vicepresidente del Banco de San Juan.

Pero las nuevas medidas fueron terminantes: despidieron personal,  firmaron como agentes financieros del gobierno provincial, lo que sucede hasta la actualidad; ampliaron la red de cajeros y vendieron las acciones de FECUNDA, junto al total de la venta del banco.

Esta venta significaba un regalo para Eskenazi.  Nélida Martín podría haber separado estas acciones de Fecunda, como se hizo en la venta del Banco de Mendoza.

Entre otras cosas, también  se entregó la RED LINK, que el Banco de San Juan tenía en preferencia, desde su constitución, y que hoy es una de las más importantes. De todas maneras, no quedó bien en claro la denuncia del Dr. Lloveras, que señaló que la venta del banco no se había cobrado.

Seguramente este  mismo procedimiento se habrá aplicado en la venta de los Bancos de Santa Fe, Santa Cruz,  y Entre Ríos.

Entre las funciones que tenía otorgado este nuevo banco, estaba la de cobrar el pasivo;  debería conocerse qué es lo que se ha cobrado de este pasado bancario.

No pretendo el debate, pero quiero que se conozca algo que significó un período dudoso, de una institución de la década del ´40 que merece no olvidarse por los sanjuaninos interesados y participativos.