VIVIR AL NATURAL

La revolución de las canas: historias de sanjuaninas que decidieron dejar de teñirse

La visita a la peluquería, para teñirse, comenzó a ser algo tedioso para ellas. La pandemia ayudó un poco y hoy lucen con orgullo sus canas. “Son un signo de sabiduría”, asegura una de ellas.
domingo, 22 de agosto de 2021 · 14:30

Si de batallas que se han librado sobre el cuerpo de las mujeres hablamos, el cabello es uno de los conflictos que persiste a pesar de todo. Si dejarlo largo o corto, si depilarlo de algunas partes o no, parece ser el tema sobre el que todos quieren opinar y esa opinión, casi nunca tiene que ver con su propio cabello, sino con el ajeno.

Lorena Gómez Luluaga, Susana Matellán y Dolores Córdoba son tres mujeres sanjuaninas que, como muchas otras del país y del mundo, decidieron  no teñirse más y lucir su pelo al natural, con canas.

“¿Qué hacemos con estas canas?”, le dijo su amigo peluquero a Lorena Gómez Luluaga, una orfebre de 47 años. Ella había ido nada más que para un corte de pelo pero se dio cuenta:

Qué tienen de malo mis canas, está todo bien con mis canas.

Lorena Gómez Luluaga (47)

Lorena asegura que ya tuvo “de todo en la cabeza, hasta leopardo, todos los cortes, todos los colores”. Sin embargo, en esa conversación con su amigo peluquero se dio cuenta de que se sentía “esclavizada” por tener que estar tiñéndose para tapar el verdadero color plata que estaba tomando su pelo.

Hace tres años que Lorena no se tiñe y confiesa: "Pasé de tener el pelo largo, teñido castaño a raparme dos tercios de la cabeza". Hoy, Lorena luce su pelo totalmente blanco y además incentiva a sus amigas para que se lo dejen "al  natural". 

"Me encantó el cambio, lo amo con toda el alma, me veo muy hermosa y tengo amigas que ahora se lo están dejando y están brillando porque es un símbolo de sabiduría muy grande. ¿Por qué querer tapar eso? Es un privilegio cumplir años y en esta sociedad tan básica lo queremos tapar", sostiene Lorena. 

Para la orfebre dejarse las canas tiene que ver con "honrar la vida"; 

Mi aquí, ahora, me permite estar viva con 47 años, con estas canas que me encantan y simbolizan el paso del tiempo. 

A Susana Matellán, una fotógrafa sanjuanina que se dedica al autoconocimiento, la sanación y la alimentación, le costó un poco más y reconoce que, al comienzo, sus hijos no se mostraron muy contentos con la idea. 

Susana Matellán (46)

Mis hijos me decían: no mamá, no te dejes las canas porque nos va a dar vergüenza. Hoy no les molesta ni nada pero en ese momento la información fue esa. 

Cuando Susana comenzó a teñirse tenía 30 años y cada veinte días acudía a la peluquería "resignada". 

En una sociedad donde las canas en los hombres son algo sexy y en las mujeres son signo de estar dejada, deprimida o anciana, es aún más difícil tomar la decisión. Es que la vejez y el paso del tiempo son algo que, desde chicas, nos enseñan a ocultar. Así, terminamos gastando miles en tratamientos de rejuvenecimiento de la piel y tinturas para tapar el paso del tiempo. 

Hace algunas semanas, la vedette y actriz argentina Carla Conte, confesó que recién pudo dejarse las canas cuando se quedó sin trabajo en la televisión, ya que antes era "o las canas o el laburo".  La tendencia no es solo argentina, es mundial. Cada vez son más las actrices de Hollywood que deciden mostrarse con sus largas cabelleras plateadas y ese es el caso de Andie MacDowell, Demi Moore y Salma Hayek, entre otras. 

Carla Conte es una de las actrices argentinas que le dijo adiós a la tintura. 

Para Susana, ver mujeres con canas en la televisión o en las revistas ayuda mucho. "Para mí dejar de teñirme fue un alivio y un proceso interno importante porque era como todas esas cuestiones que hemos aceptado aunque no nos gusten y las seguimos aceptando. Es hacerme consciente de ese sentimiento y de avanzar en esa dirección", asegura.

Dolores Córdoba es politóloga, tiene 50 años y, además, es una reconocida militante del feminismo en la provincia de San Juan. Ella también eligió dejar de teñirse, inclusive antes de la pandemia. 

Dolores Córdoba (50) 

"Yo dejé de teñirme hace más de dos años y, en ese momento, lo que hice fue cortarme el pelo y fue más fácil", comenta Dolores. 

La politóloga había tomado la decisión hace tiempo y la pandemia, con las peluquerías cerradas "ayudó bastante". 

Sí me pasa y lo hemos hablado con algunas compañeras, que hay gente que te da hasta un diagnóstico de salud mental por no teñirte. 

Si bien hay mujeres que ven a la peluquería como un mimo, para Dolores nunca fue eso. "Me siento mejor que nunca, esto de estar pendiente de cómo tengo el pelo para mí era una pérdida de tiempo y eso que tengo un montón de amigos peluqueros, que los amo, pero no me gustaba ir a la peluquería", remarca Dolores. 

Para la politóloga sanjuanina el análisis es más profundo y tiene que ver con romper con las uniformidades y hegemonías en torno al cuerpo y que "si tenés cierta edad no podés ser linda o deseada". "Por eso creo que trasciende a una cuestión de moda, es mucho más que una moda. Es la libertad de estar como vos querés estar y de, no por eso, tener que sentirte menos deseable", dice. 

Hoy, con los feminismos poniendo en duda todo aquello que aprendimos, son cada vez más las mujeres que dan el paso y deciden dejar atrás las horas interminables en la peluquería y los gastos de miles de pesos en tratamientos para conseguir la "juventud eterna". 

El cualquier caso, teñirse no está prohibido y siempre está la posibilidad de dar marcha atrás. Sin ánimo de ofender peluqueros, lo importante siempre será poder elegir libremente. 

 

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