Llevar una dieta equilibrada, rica en fibra y pobre en sal.
Beber agua, unos 1,5-2 litros al día.
Se debe evitar la vida sedentaria, es decir, estar de forma prolongada de pie, sentado o con las piernas cruzadas.
Elevar las piernas siempre que se pueda y dormir con ellas ligeramente levantadas.
Utilizar ropa cómoda y evitar el uso de ropa ceñida y ligaduras en la mitad inferior del cuerpo, así como calcetines o medias que opriman.
Evitar los zapatos de tacón alto. Sin embargo, tampoco es recomendable que caminemos todo el día con zapato plano (por ejemplo, con chanclas). Lo ideal es utilizar calzado con un poquito de tacón o cuña.
Duchas diarias de agua fría en las piernas: comenzando por el tobillo y subiendo hacia el muslo.
Se debe evitar la exposición prolongada al sol y los baños calientes.
Lo ideal es utilizar medias de compresión siempre que podamos, especialmente si trabajamos de pie. Aunque esto es difícil en verano por el calor, si no tenemos la suerte de estar de vacaciones y trabajamos en un entorno con aire acondicionado, sería bueno que siguiésemos usándolas, porque al salir a la calle tendremos las piernas más descansadas y con menos molestias.
Aplicar una o dos veces al día una crema activadora de la circulación, por ejemplo, con mentol, ayuda a aliviar molestias leves en las piernas y puede ser combinado con otros tratamientos.
(Fuente: http://www.infoestetica.com)