A partir del 1 de abril la mina Veladero, operada por Barrick y Shandong en San Juan- arrancó una nueva etapa con una nueva concesionaria de gastronomía en sus instalaciones, y puso fin a 15 años de prestación por parte del anterior proveedor.
El lado B de un cambio en Veladero: trabajadores sanjuaninos resignaron millones y antigüedad
Tras 15 años, Barrick cambió el proveedor gastronómico de su mina Veladero. Para conservar su empleo, la mayoría aceptó cobrar menos indemnización y perder años de antigüedad.
Pero el cambio de empresa gastronómica en la mina Veladero no solo puso fin a 15 años de servicios del anterior proveedor, sino que dejó un fuerte impacto en los trabajadores, la mayoría de Iglesia y de Jáchal.
Es que los empleados de la anterior prestadora -Aramark-, para poder seguir trabajando en la nueva concesionaria JSC en Veladero tuvieron que resignar dinero de indemnización y derechos de antigüedad, según denunció el portal Acero y Roca.
En febrero pasado la mina Veladero que opera Barrick y Shandong Gold en San Juan realizó una licitación cerrada y renovó el servicio de gastronomía y hotelería. Allí, la empresa JSC Soluciones Integrales resultó adjudicataria del contrato por los próximos cinco años, reemplazando a Aramark, que llevaba más de 15 años en la operación.
El costo de seguir trabajando
El recambio fue celebrado por la Cámara de Proveedores Interdepartamentales Mineros (Caprimsa) que destacó la posibilidad de un contrato de uno de sus socios y la mayor participación de proveedores locales. Pero para quienes trabajan en la cordillera, la transición tuvo otro costo.
Para continuar en sus puestos y subiendo a Veladero, los empleados debieron primero desvincularse de la empresa saliente, pero en condiciones desfavorables. En ese proceso, la mayoría aceptó acuerdos por montos indemnizatorios menores a los que les correspondían por ley.
Según relatan los propios trabajadores, la alternativa era clara: aceptar o quedarse sin trabajo. “Si no arreglabas, no subías”, fue la frase que más se repitió durante esos días, según testimonios recogidos por Acero y Roca.
El impacto no fue solo en el bolsillo. También se perdió algo clave: la antigüedad. Trabajadores con 10, 15 o más años en la gastronomía de la anterior contratista en Veladero pasaron a figurar como nuevos empleados en la nueva empresa. Esto significa que, ante un eventual despido, la indemnización futura se calcularía sobre meses trabajados y no sobre toda su trayectoria.
En números, la diferencia es fuerte. En algunos casos, se habla de hasta 25 millones de pesos menos respecto a los 50 millones de pesos que hubiera correspondido según la Ley de Contrato de Trabajo.
Aun así, la mayoría decidió aceptar porque ante el actual contexto económico y el miedo a quedarse sin ingresos pesaron más que cualquier otra opción. Sin embargo, un grupo minoritario del 10% optó por no firmar y analiza avanzar por la vía legal.
También hubo cuestionamientos al rol del gremio gastronómico y de los organismos laborales, a los que algunos trabajadores acusan de no haber intervenido con firmeza frente a la situación.
Una situación que preocupa
Más allá de los detalles del caso, lo ocurrido abre un debate más amplio: qué pasa con los trabajadores cuando cambia una empresa en la minería. Y hasta qué punto es válido que, en esos procesos, se pierdan años de antigüedad y derechos adquiridos.
Además, el temor es que este tipo de situaciones se repita en el futuro, y que cada cambio de proveedor implique empezar de cero para quienes dependen de ese trabajo para sostener a sus familias.