¿Podés un periodo? ¿Dos horas? - Por Daniel Soler

viernes, 16 de diciembre de 2011 · 20:05
Por Daniel Soler
daniel@solerjamed.com.ar

Estoy hablando de la tele apagada y la charla encendida.
¿Usted que creyó?

Lo entiendo, es que estamos  acostumbrados a esa doble connotación, a ese doble discurso.
Juntamos la familia a la cena, le dejamos la cabecera a Tinelli y le pedimos después a la nena de 10 que no pose para la foto como las gatitas de la tele.

Yo hago lo mismo con el faso en la mano, le digo a mi hijo que no fume porque es malo.
El ministro Sileoni se propone un plan.

Usa la palabra “esfuerzo”, para pedirnos “apagar la tele por dos horas” y tener “conciencia” respecto de la educación que, empezando en casa, mejora en el aula de cada escuela, y que ahora, de acuerdo a las evaluaciones, esa institución necesita más apoyo de la familia.

2 horas diarias son como 5 partidos a la semana, 20.000 troyas, 10 mil latigazos de trompos, 1 viaje a la luna ida y vuelta en barrilete, 2 horas por día de esfuerzo de apagar la tele son como 4 libros al mes, 48 libros al año y quizá también una mejora en el rendimiento educativo.
Como volver a estos juegos, apagar la tele, quizás también sea una utopía.

En estos tiempos de play station, de banda ancha a full, de redes sociales, de individualismo, la tele es la madre de todas las niñeras electrónicas que están perfectamente integradas a nuestras  familias, y de cuyos malos incentivos y hábitos nos enteramos tarde, cuando los resultados no se pueden cambiar.

El ministro lanzó una iniciativa porque tuvo información estadística que hacía 10 años no teníamos en la Argentina. Por esa información se sabe que en el Centro y la Patagonia tienen un mejor rendimiento académico en todas las disciplinas educacionales que nosotros en Cuyo y en el NOA y NEA Argentino.

Con estos  resultados en la mano, no aceptaremos los padres culpabilidad alguna sin antes apuntar al sistema educativo,  la maestra,  el plan de estudios y siempre el Gobierno porque es grande y blanco fácil. Sin embargo buena parte de la solución está en nosotros, así lo piensa el ministro de la Nación, los docentes, y hasta los porteros de cada escuela.

Alejandra Gordillo conductora de TV y radio y, además, formadora de formadores, nos dice que “es evidente cómo se necesita ayuda de la familia en la institución, los chicos no reflexionan, imitan la tele, no cumplen tareas ni deberes, y cuando los docentes crean un espacio para la reflexión con los padres, están presentes siempre los mismos”. “Hay cada vez más zonas solicitando apoyo de psicólogos y psicopedagogos”.

Buscan resultados fáciles, éxitos sin esfuerzo y  en la tele conviven desde Justin Bieber en su éxito mágico, a las chicas sin ropa de ascenso  meteórico, a la cultura chabón de hacerte famoso por malo, ladrón y de prepo.

Encender la charla
No hay mejor comunicación, ni nada reemplazará jamás sus efectos, que la comunicación interpersonal, cara a cara, gesto a gesto. Mucho más si se trata de la comunicación entre padres e hijos, entre padres y formadores.

No es la tecnología el enemigo, ni las netbooks que gratuitamente llegan a los chicos, ni siquiera los contenidos basuras de la tele. Los chicos y jóvenes necesitan la moderación y el tutelaje de la herramienta, en especial del control remoto, que entre tantos botones y elecciones  hay uno rojo que dice POWER, y debemos ayudar a que el dedo entrenado de nuestros hijos le apunte más seguido.

Guillermo Rojas, gerente de Canal 5 Telesol, opina lo contrario: “Todos los días intentaré ser más creativo para que se vea mas televisión. En esta pantalla privilegiamos contenidos locales y hasta los nacionales que reflejamos obedecen a un canal para toda la familia. Podrían convocarnos para ser mejor herramienta que hasta por ley hoy nos obliga a nuevos cuidados que antes no existían y eso es muy bueno”.

Adriana Luluaga, directora de Canal 4 Jesús TV, me hace una humorada: “Estoy totalmente de acuerdo, pero que en esas dos horas no se incluya mi programa”. Y agrega: “Podemos apagar dos horas la tele por día o no prenderla, pero esto sólo no ayudará a mejorar lo que se pretende. Estoy convencida que no se trata de la cantidad de horas que se pase frente al televisor, sino del contenido que durante esas horas la televisión me brinde pensar que la televisión puede influir más que la propia familia en nuestra formación o deformación, es darle un protagonismo irreal y sobredimensionado. Hagámonos cargo cada uno de la parte que nos toca y seguramente no hará falta recibir la sugerencia de tener que apagar la tele”.

Según un informe de LAMAC (Consejo Latinoamericano de la TV paga), en Argentina ningún otro medio ni actividad  está por encima del consumo televisivo en promedio.

“En cantidad de horas semanales (42), es incluso mayor que la cantidad de horas de trabajo de un asalariado en un empleo de 8 horas diarias (40 semanales). El tiempo dedicado por las personas a ver TV, en día promedio, ha aumentado en lo que va de 2011 un 2%, comparativamente con el promedio 2010, llegando a las 6 horas diarias”.

Uno de los investigadores de mercado en San Juan me cuenta que “los sanjuaninos tienen un promedio personal frente al televisor de 3hrs 45 minutos”.

Cualquiera de los datos impresiona, pero remarco que los sanjuaninos, en promedio, le dedicamos casi  el 50% del tiempo libre a la tele.

La repetición hace el hábito, el hábito la costumbre, y en la costumbre va la cultura.
Esta cultura implica compartir con el aparato buena parte de nuestras vidas, allí la receta es que el éxito es lo único que importa y todo debe simplificarse. Entonces son ñoños  los que no se llevan materia, y mejoramos la armonía familiar con un televisor por pieza y estar comunicados es hablar por el pulgar, y los que hablan mucho es por que usan  los dos pulgares y extendemos a otros medios la cosificación e iconificamos la felicidad :) tristeza :(   complicidad ;)    y si se verbaliza algo la palabra más repetida es “Nada”,  que fonéticamente suena “naa” entre los jóvenes. Esta parece ser la cultura hoy. Simplificar, aislarnos, y no comprometernos.

Por eso si me parece bien que el Gobierno Nacional y un ministro, conociendo la repercusión de sus palabras, haga semejante invitación, asuma el debate, la iniciativa y el compromiso,  no es casual, y sabe que los problemas a resolver en su área no sólo dependen de la tele, pero es necesario nivelar y concientizar con todo lo que su iniciativa pueda tener a mano, incluyendo la tele.

Para recuperar educación se necesita familia, y si para recuperar ese compromiso se necesita apagar la tele, no me parece tan grave y sí me parece una inversión brillante.

¿Usted que elije?

¿Apagar? o ¿A Pagar?

Comentarios