los dueños del clima

Sr. Temperatura

martes, 11 de octubre de 2011 · 08:47

 Carlos camina los 30 metros que separan a la casa del lugar donde se encuentran los instrumentos con los que se miden cada hora, todos los días del año, el viento, la visibilidad, la temperatura, el rocío y la presión y así poder hacerle conocer a los sanjuaninos a cada instante las condiciones del clima en el que vive y que son temas de comentario a diario en todos los ámbitos.
 
Una veredita de cemento y un poco de chépica separan el caminito de las grandes extensiones de salitre en el predio de la estación meteorológica de Las Chacritas, ubicada en el predio del aeropuerto Domingo F. Sarmiento, en 9 de Julio.  “Hay compañeros que se sienten tocados cuando le escapan al pronóstico. Pero poca gente sabe que nosotros no tenemos nada que ver, porque acá se toman todos los datos y se envían al Servicio Meteorológico Nacional y desde Buenos Aires o desde Mendoza elaboran el pronóstico y lo suben a internet”. El comentario es de Carlos Hernández, un cordobés que hace 17 años llegó a trabajar a la provincia y nunca más aceptó irse.
 
El es una de las siete personas que se pasan la mayor parte de su vida en esa vieja estación que antes dependía de la Fuerza Aérea Argentina. Allí trabajan cinco militares que esa fuerza de seguridad nacional les asignó en comisión. Y otros dos civiles.

En el edificio hay un cuarto con dos computadoras donde un programa informático del Servicio Meteorológico Nacional exige los códigos que deben llenar los técnicos. En una repisa descansa una vieja radio con la que se comunicaban antes de los teléfonos y de internet. Debajo, un moderno instrumento para medir el viento en forma electrónica. Y dos barómetros para medir la presión atmosférica en hectopascal: uno electrónico y otro que registra todos los datos en papel. En la pared principal hay tres cuadros con diferentes fotos del cielo que sirven para que visualmente los técnicos salgan afuera, observen, comparen con esas fotografías y digan si las nubes están medias, bajas o altas.

Al Sur del edificio se encuentra el rectángulo alambrado en el que se encuentran el resto de los instrumentos que muchas veces nos condicionan hasta cómo debemos salir vestidos al escuchar o leer los datos del tiempo en los diferentes medios de comunicación.
Hernández conoce cada uno de ellos como la palma de su mano y explica uno a uno cómo se llaman y para qué sirven. El primero en el que se detiene es en el equipo de precipitaciones.  Y el último es la caja de madera llamada Abrigo Meteorológico en la que se obtienen los datos que más interés concitan en la comunidad: la temperatura.

Desde ese lugar, Hernández recuerda la anécdota que más lo marcó en estos años de trabajo en Las Chacritas: “Fue hace unos años, cuando un tornado atravesó el valle. Desde aquí miré al cerro –dice señalando a la Quebrada de la Flecha, en Pocito- y observé cómo se levantaba un remolino gigante. Después se vino para acá. Rompió vidrios y levantó las antenas satelitales del techo”, recuerda, aún con asombro. “En San Juan nunca ocurren esos fenómenos”, explica.

En estos años observando las condiciones climáticas sanjuaninas, Hernández no duda en asegurar que hubo cambios. Y se anima a enumerar aquellos que él notó: “Ahora, desde acá, se ve el smog en la ciudad. Y para el lado del cerro Pie de Palo limpio. Antes eran igual los dos lados. Hace 15 años no había viento Norte. Era Zonda y después llegaba el Sur. Ahora es como que el Sur nunca termina de llegar. Cuesta para que baje la temperatura.
Antes en la primavera era muy difícil que se registrara 30 grados. Ahora tenemos muchos días seguidos con temperaturas que superan esa medición”.
Al final, Hernández recuerda los sacrificios de su trabajo: “Es duro por el compromiso que insume. Muchas fiestas de fin de año las tuve que pasar acá con mi familia”.

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