Que es una devoción sanjuanina no hay dudas. Allá, en lo alto de la loma, en medio del desierto caucetero, dicen que está enterrado su cuerpo. Pero Deolinda Correa ¿habrá nacido en San Juan? No hay sanjuanino que no quiera creer que sí, sin embargo, estamos lejos de poder asegurarlo.
Que no haya documentos de su existencia agiganta el mito. Pero tener, por ejemplo, un acta de bautismo, sería como darle a esta historia un nuevo punto de partida. Sería el pasaporte para que ella, algún día, pudiera ingresar a la larga lista de personas camino a la santidad, con firma y aval del Vaticano. Aunque para sus devotos ella ya es una santa.
"Esto es leyenda pero debe haber una base de verdad. Tenemos que ir a la base. ¿Qué tenemos históricamente de la Difunta? Una serie de personajes presentes en todas las versiones: ella, su hijo, su marido. La esencia es ella, busquemos su existencia histórica, para eso necesitamos el acta de bautismo porque en esa época no había registro civil. Busquemos un acta de matrimonio o de defunción, era la Iglesia la que llevaba registro de los tres libros", señaló el historiador Edgardo Mendoza.

Para el profesor, el más simple de encontrar es el acta de bautismo, pero antes de dar el primer paso hay que averiguar quiénes la buscaron antes, y qué hicieron. La técnica de la historia necesita el documento y cuando lo encuentra es menester escribir todo ese proceso con lujo de detalle. "Pero no hay nada o sea que si alguien buscó, después se olvidó de escribirlo. Tampoco hay algo escrito de quien buscó y no encontró, proceso que es tan valioso para la historia como encontrar", aseguró.
Primera anomalía: no hay nada.
¿Cómo empezar la búsqueda? Mendoza dice que hay que circunscribir la zona, según la tradición dice, donde ella y su marido se movían, es decir Caucete. Pero habría que incluir el departamento vecino, 9 de Julio, porque en aquella época no existían los límites actuales. Una vez circunscripta la zona y ubicadas las parroquias hay que delimitar en qué periodo de tiempo se buscará. "Si decimos que murió en 1841, y hablamos de una mujer joven, con un hijo, máximo de unos 30 años, tenemos que buscar desde 1810 en adelante. Entonces, lo primero que hay que hacer es buscar en esos libros del Arzobispado, que debería colaborar, acotados a esa zona del Este y en 30 años. ¿Nacieron 2000 personas?, para una búsqueda histórica no es nada", dijo Mendoza.
Terminada es búsqueda hay que escribir los resultados porque hace a la historia científica. Y si no se encuentra el acta también hay que escribirlo porque da base a una investigación posterior.
Para seguir buscando entran a tallar otros elementos. Por ejemplo, el marido, Clemente Bustos, era arriero, vivía de la venta de ganado, de lo cual se desprende otra cuestión: ¿y si a Deolinda la trajo su compañero desde un lugar más lejano?
"Es algo perfectamente posible. En ese caso habría que extender la búsqueda a los lugares donde trabajaban los arrieros sanjuaninos, que tenían un amplio campo de acción. Por el Norte, San Juan proveía de mulas a Potosí. Para los arrieros este era "El viaje", iban a Potosí con productos de San Juan cargados en las mulas y a su vez la mula era el producto, un arriero llevaba unas 20 mulas. Se volvía con una mula y su dinero, era un viaje de un año. del que pocas veces se volvía, como le paso al padre de Sarmiento", contó Mendoza.
Esta búsqueda podría llevar años ya que habría que buscar a esta mujer, "que sería muy niña, 15 o 16 años", entre parroquias hasta Potosí siguiendo la ruta de los arrieros que atraviesa todo el Norte del país. Una ruta que no era inhóspita sino, bien conocida.
Pero hay una tercer vía de investigación: Chile y todo el valle central, donde existe una economía similar pero donde también son muy demandadas las mulas sanjuaninas. "San Juan era un gran productor de mulas, no así Mendoza ya que ellos comerciaban mas con Buenos Aires y ahí el personaje común era el tropero, que viajaba en carreta con bueyes".
¿Difícil? Sí. ¿Imposible? No. El profesor mencionó que sería un excelente tema para una investigación de tesis o un posgrado.

"La intuición ayuda", dijo Mendoza. Y agregó que hay otro elemento que ayuda a pensar que esta mujer puede haber sido de otra provincia. Que los hombres se fueran no era algo extraordinario, pero las mujeres no seguían a esos hombres porque estaban contenidas por su familia, había todo un elenco que las protegía. En cambio para ella, su marido era todo lo que tenía. "En su desesperación decide seguirlo. Este es un elemento muy fuerte que suma a esta teoría que probablemente la Difunta Correa era de afuera. Yo creo que la vamos a encontrar, y si no , hicimos ciencia igual. Porque no es sólo lo que descubres, sino lo que no descubres".
Mientras tanto, para Mendoza la Difunta es una leyenda. "Y como toda leyenda es la venganza de los pobres, de los humildes, para participar en una historia porque la van creando. Y así comienza a desarrollarse en las noches de fogón cuando aparece un arriero, pone un pedazo de carne a asar, y empieza a contar lo que sabe, lo que ha soñado, lo que él quiere que sea. Los que lo escucharon contarán eso, más lo que ellos mismos aportan porque esa es la riqueza de una leyenda, que permite a cualquier vecino a participar. Por eso hay mil versiones, porque las fue aportando la gente y en líneas generales, de muy buena fe, porque no es sólo lo que escuchó sino lo que él desea", aseguró.
Y agregó: "Hay gente que dice que la vio cuando se fue, hablas con gente de 9 de Julio y cuentan 'mi bisabuela me contó que le había contado su abuela que la vio irse', y a lo mejor es cierto y a lo mejor no, no importa en este caso porque la gente la hizo propia, la hizo suya".