La casa de Gran Hermano está cada vez peor. A un mes y medio de convivencia, los jugadores ya no se pueden ni ver y se nota en cada cosa que hacen juntos. Esta vez fue la prueba semanal la que terminó en un grane escándalo al borde de las piñas.
Gran Hermano: Alfa y El Conejo casi terminan a las trompadas
La prueba para ganar el 100% del presupuesto para la semana consistía en dividirse en dos grupos de 6. Cada grupo se debía ubicar en una cama y permanecer ahí durante 12 horas sin tocar el piso pero todo salió mal.
La persona que empezó con la debacle fue Maxi que a menos de una hora de estar en la cama empujó a Alfa para que se cayera y ese fue el final. Es que cuando en la otra habitación se enteraron que uno se había bajado decidieron abandonar y se salieron todos.
Así las cosas comenzó una discusión que casi se va a las manos y en la que El Conejo y Alfa se dijeron cosas terribles. Los gritos se apoderaron de la casa y Alfa vino muy agresivo a aclarar que a él lo habían empujado y no que se había bajado.
Romina empezó a discutir con Nacho y todo terminó con la exdiputada llorando desconsoladamente en el fondo. Al final, se supo que el reglamento de Gran Hermano estableció que hasta 6 podían bajarse de la cama y que, de no haber abandonado, tenían mucho margen de error para ganar la prueba. Por supuesto, perdieron.
"Les iba a proponer una charla a mis compañeros porque creo que si esto no para ya se va a ir de las manos", dijo Romina cuando Santiago del Moro les preguntó.
Alfa y El Conejo pidieron disculpas a sus compañeros por el momento de calentura aprovechando el vivo. "Yo estoy tratando de volver a mi eje porque soy calentón", dijo el sexagenario. "Me arrepiento de las formas pero no de lo que dije", remató el cordobés.