ver más

miércoles 15 de abril de 2026

José Luis Rivero Aguilera

El transformista genial que trajo a Celia Cruz al teatro Sarmiento

Fue la figura que más impactó a las señoras que vieron la Fiesta Nacional Gay del Sol por televisión. El antes y el después de un artista único. Por Viviana Pastor
Por Redacción Tiempo de San Juan
Después de ver 28 veces seguidas un video de la década del '70, para estudiar minuciosamente  ese movimiento de brazos doblados y de caderas bamboleantes como solo la Reina de la Salsa era capaz de hacer con tanta gracia, podía estar seguro que le iba a salir igual.

Las plumas, los brillos, los vuelos, los tocados exuberantes, el swing de la cintura, las expresiones y hasta  el detalle de los dientes de adelante separados. Todo igual que Celia Cruz. El transformista José Luis Rivero Aguilera era un clon de la cubana sobre el escenario de la Fiesta Nacional Gay del Sol 2017, y fue la figura que más aplaudieron las sanjuaninas que la veían desde su casa por Canal 5.


Esta historia empezó hace 20 años, cuando José Luis fue por primera vez al boliche Hendrix, que después se transformó en Rapsodia, y quedó alucinado con los shows de transformismo. Después de un tiempo, uno de los chicos del elenco le dijo: '¿No te animas a hacer un show? Hasta ese momento José Luis nunca se había vestido de mujer, pero una llama le encendió la mirada y supo desde ese instante que lo haría. 

La primera vez que se subió al escenario le prestaron unos zapatos de madera que tuvo que encintárselos para mantener el pie firme. También le dieron un vestido y un faldón, lo peinaron y maquillaron. Ese primer personaje no era nadie en particular, pero salió  como si fuera hijo de las tablas cantando Sweet Dreams, de Eurythmics. Después de todo "los dulces sueños están hechos de eso. ¿Quién soy yo para no estar de acuerdo?", decía la letra de Annie Lennox.

Esa energía del escenario bautismal fue suficiente para decidiera volver a hacerlo. 

Hoy, José Luis tiene 38 años y desde hace 12 es parte del staff  de Rapsodia. En cada show se transforma en un personaje famoso, o no tanto, mujeres y hombres, que intenta replicar igual o parecido, con variantes propias. Algunos fueron el Chaqueño Palavecino,  Pitufina bailando cumbia, Mercedes Sosa, María Marta Serra Lima, Cristian Castro con Miriam Hernández, el Potro Rodrigo, entre otros. "Me transformo en lo que sea", aseguró.
 


En la sala de espera de su peluquería, en el barrio Santo Domingo, en Chimbas, José Luis revivía con emoción cada detalle de su personaje histórico, Celia Cruz. Se había bañado después de comer y los rulos que le llegaban hasta la nuca aún estaban mojados. 

Fue en septiembre de 2016, cuando en Rapsodia se anunció que la Fiesta Gay del Sol se haría por primera vez fuera del boliche y con apoyo estatal. Allí mismo, José Luis, cuyo nombre artístico es Brenda Aguilera, decidió que su personaje en esa noche tan especial sería Celia. "Ella tiene tanta alegría, tanto colorido, es tan famosa y amada por todos!", explicó para argumentar su elección.

La noche de la fiesta, Celia apareció con una peluca naranja, vestido negro de encaje y un tocado de plumas negras alucinante. La gente explotó en aplausos y silbidos. A la mitad de la escena, en un abrir y cerrar de ojos, apareció con otro vestido, naranja con lentejuelas brillantes y vuelos. Y un tocado alucinante en el mismo tono. Todo el glamur estaba ahí, como si Celia se hubiera levantado de la tumba para cantar en San Juan, pero con 109 kilos y 1,87 de altura, más los tacos. 
 
 

El vestuario lo hizo José Luis con la ayuda de su madre, Antonia Aguilera, y de su pareja, Walter que también es transformista. Los trajes los empezó a diseñar desde el primer día, pero la última semana se le rompió la máquina de coser y entró en pánico. Por suerte sólo faltaban algunos detalles al vestido y pudo arreglar la máquina. Las telas las pusieron los organizadores de la fiesta, Jorge Montane y Daniel Olivares. El trabajo grueso lo hizo José Luis y Walter se ocupó de los detalles. Todos los trajes que usa para sus personajes los cose él mismo.

"Hasta hoy, cuando veo las grabaciones en video me pongo a llorar, porque no lo puedo creer. Escucho a mi familia gritar y me emociona más que verme en ese escenario por primera vez, lleno total. Me marcó mucho estar todo el tiempo junto a mi pareja que además era candidata a reina, Alexa Fornet, y mis padres; mi hermana mayor que es médica y fue con algunas colegas, y mis otras hermanas que nunca me habían visto producido para un show. Sé que hay mucha gente que me quiere y me apoya, pero nunca imaginé que podía explotar de esa forma el teatro con ese personaje. Lo que más te queda es ese aplauso interminable de la gente", dice.

El día después fue de puras felicitaciones de todas sus clientas, José Luis es peluquero, y vecinas que lo habían visto por la televisión. Fue la estrella del barrio. "Si he salido artista a alguien es a mi padre, José Luis Rivero, que es cantor de tango y tiene un programa de tango en radio Chimbas". 

Será por esas raíces con lo autóctono que los personajes de José Luis siempre son populares, los que gente conoce y canta en castellano. Él prefiere los espectáculos alegres donde todos puedan bailar y divertirse. Vibrar en la misma sintonía arriba y abajo del escenario.

En la sala de espera, entre plantas vivas y otras de plástico, y sillones tapizados con grandes flores rojas, tiene una sola fotografía en la pared: su madre Antonia, el día que fue elegida reina de la tercera edad de Chimbas. 

Sentado durante los 50 minutos que duró la entrevista y entusiasmado con el personaje, José Luis sólo se levantó para traer el vestido de Celia para la foto.

Confesó que los shows son agotadores. Tener que hacer un personaje distinto todas las semanas significa un trabajo intenso no sólo en vestuario, sino en ensayos y nervios. "Después de Celia Cruz se  que la gente me va a exigir más, y no es fácil".
 
¿La vida es un carnaval?

Siempre supo que era gay. José Luis fue el típico niño que no salía a jugar a la pelota para quedarse en casa a jugar con muñecas y tortitas de barro. La primera vez que se disfrazó de mujer fue como un juego, a los 11 años, para un té con baile de disfraces a beneficio de la parroquia. Antonia lo vistió de gitana y en su fuero íntimo ella ya intuía que pasaba con su hijo. 

José Luis no terminó la secundaria porque lo suyo era la peluquería, así que hizo un curso de casi un año, que le pagó su madre, y se puso a trabajar. Tiene muchas clientas y le alcanza para vivir bien. En la peluquería solo hace cortes, peinado y color, porque es asmático y no puede usar químicos fuertes.

Cuando estaba posando para las fotos llegó su madre para decirle que se iba al taller de folclore. Se la veía hermosa y radiante. Feliz. Y no tuvo reparos en posar junto a su hijo.

Con su padre fue otra historia, porque al principio no aceptó que su hijo fuera gay. El tanguero no podía entender por qué su primer varón elegía esa vida. Pasaron muchos años para que entendiera que no era una elección, sino que era lo único que le salía ser al auténtico José Luis.
 
Sin embargo hoy su padre es el pilar principal en su vida y la persona en la que más se apoya, junto con su madre. 

"Fue duro al principio, me insultaba, me corría, no me aceptaba, lo que le pasa a casi todos los chicos. Me fui a vivir a Buenos Aires con 16 años porque en mi casa la situación era insostenible. Sufría muchísimo. Yo no me animaba a hablar con él en esa época, le tenía... una mezcla de respeto y miedo. Cuando volví de Buenos Aires cambió todo de ambas partes. Un día hablé con él, era el Día del Padre, y le dije: gracias por aceptarme, por entenderme.  Ahora le digo, como somos 6 hermanos, que somos 4 y 1/2  mujeres y 1 y 1/2 varones, jajajaja... Ahora lo puedo bromear así, ahora nos reímos juntos de esto".

La reflexión parece inevitable: los cambios producidos en la sociedad sobre la comunidad gay. Y contó que siempre le dice a los chicos más jóvenes "que agradezcan lo que tiene  ahora, porque cuando yo tenía 18 años me levantaba un patrullero en la calle solo por verme afeminado, o teníamos que salir corriendo de la plaza Julieta".

Con su pareja, Walter, tienen la misma edad y se conocieron en Rapsodia hace casi 8 años. "No, no es común para nada una pareja donde ambos son transformistas. Pero cuando vos te sentís bien con una persona y la amás, la amás con todo, de eso de trata el amor. Walter sólo se viste de mujer a veces, pero él vive como hombre igual que yo. El fue miss carnaval, miss primavera y aunque tenemos la misma edad él está mucho mejor que yo" dijo a las risas.

Walter lo ayudó a salir de un ambiente que no era el mejor y le mostró que podía estar bien en su casa, trabajando como cualquier persona de bien. Desde que se conocen viven  juntos y desde hace un tiempo están en la casa de paterna de José Luis, pero en un departamento separado. "Hemos pasado por todo ¡y las que nos falta! Es la persona que elegí para mi vida y si bien a él no le gusta el escenario,  tiene muy buenas ideas y me ayuda en todos mis shows".

Y aunque todo en la familia está más que claro, para los padres de José Luis, Walter sigue siendo "tu amigo", por eso decidieron que no se van a casar. "No lo hacemos por mis viejos y por su madre, quiero verlos felices. Creo que tampoco es necesario. ¿Adoptar? Por ahora no, a Walter si le gustaría adoptar o tener un hijo propio, yo quiero tener mi casa primero. El día de mañana quien dice... podemos tener una familia propia. Pero estoy supercontento con mi familia hoy, con mi pareja, con mis amigos", dijo José Luis.

En línea con su personaje más popular y aplaudido, José Luis nos llevó a recordar que "todo aquel que piense que la vida es desigual, tiene que saber que no es así que la vida es una hermosura, hay que vivirla".

Seguí leyendo

Dejá tu comentario

Te Puede Interesar