Ni bien entró al lobby del Teatro Municipal, Javier Malosetti (50) se dirigió a Enrique Seronello y le dio un fuerte abrazo. En una oportunidad anterior, cuando tocó en el auditorio Juan Victoria, se habían conocido y Seronello le había comentado del contacto con su padre, el famoso músico y compositor Walter Malosetti, cuando estuvo por última vez en San Juan, compartieron algunos vinos sanjuaninos y le pidió que lo llevara en su vehículo hasta el aeropuerto.
El cálido encuentro de Malosetti con su familia sanjuanina
"Me da mucho gusto saludarlos. Me emociona verte Enrique, me hacés acordar físicamente mucho a mi papá”, dijo Javier, con lágrimas que le llenaron de emoción sus grandes ojos color celeste.
Con una tos constante por el resfrío que se habían tomado junto a su pareja, Inés Estévez, Javier Malosetti se interiorizó por la familia que tiene en San Juan y que lo fue a saludar en la previa al show, al que ya habían adquirido entrada para disfrutarlo en primera fila.
"¿Vos quién sos?”, preguntó Javier a Sergio Seronello, hijo de Enrique, su primo.
Y le dedicó unos minutos y un cariño especial a Mateo Seronello, un bello pelirrojo al que inmediatamente Javier Malosetti referenció a otro tío suyo: "Este es coloradito como el Ruso, mi tío”.
Tras una breve conversación, el sanjuanino Enrique Seronello contó que él era primo de Walter Malosetti, por lo tanto, tío de Javier. Tienen en común el apellido Seronello: la abuela paterna de Javier es Seronello.
Pero hubo otro punto en común en el cordial encuentro: como no podía ser de otra manera, se trató de una guitarra.
"Mi tío Pedro era muy detallista. ¡Mirá vos! No saben lo que tienen…”, dijo emocionado Javier Malosetti cuando la familia Seronello le acercó una guitarra hecha por el famoso lutier Pedro Alfredo Lucas Malosetti, hermano mayor de Walter Malosetti, a quien le dedicó el disco PALM, tal como el artesano le ponía a sus guitarras.
Javier tomó la guitarra, miró en su interior y dijo: "Mirá, es de septiembre de 1975. Número 3.850 (de cantidad de unidades fabricadas)”. Incluso, la tomó, la afinó y se animó a tirar unos acordes para escuchar la acústica del instrumento y, también, para ver la reacción del pequeño Mateo.
El experimentado batero y codiciado bajista parecía uno más disfrutando de su contacto familiar sanjuanino en momentos que iba a probar sonido para largar el show previsto para las 21.30 del viernes último, el cual terminó largando pasadas las 22.
En cuanto le pidieron si podía autografiar la guitarra hecha por su tío Pedro, Javier no dudó en buscar el mejor lugar del instrumento en el que la firma no se borrara con el roce: "¿Le pongo el nombre de él?”, preguntó en relación a Mateo Seronello, el pequeño que lo miraba desde abajo asombrado por todo lo que estaba pasando y por lo que decía el imponente músico que supera holgadamente el metro ochenta y cinco de altura.
Tras plasmar la dedicatoria sobre la caja de la guitarra, luego hizo lo mismo sobre la funda: "Para mi sobrino Mateo”, puso, y firmó con sus iniciales.
Luego, ya en el show en el que la rompió con la famosa actriz Inés Estévez, quien además de ser bella reconfortó el alma con una voz angelical, Javier Malosetti no se olvidó de su familia sanjuanina y constantemente en el show los mencionó desde el escenario.
Sobre el final volvió a recordar a su sobrino Mateo, y con humor e ilusión le sembró una semilla que sólo el futuro dirá si prende o no. Le dijo desde las tablas: "Mirá cuando vos estés tocando aquí la guitarra y yo sea una momia dura”.
Tras el show, Javier Malosetti salió con la bolsa y los dos vinos Pyros que los Seronello le habían llevado de regalo.
Sobre la vereda de la calle Mitre volvieron a recordar cómo su pareja de abuelos Malosetti Seronello anduvieron por el país por el trabajo en el ferrocarril. Javier recordó que por eso su padre Walter nació en Córdoba y sus tíos en otros lugares.
Ya era cerca de la 1. Javier había tocado más de dos horas en el Teatro Municipal. Inés se había despedido varias veces y caminaba hacia el hotel. Como Javier seguía la conversación, volvió decidida a cortar la conversación y llevarse a su pareja a descansar y hacer reposo por el resfrío.
Así fue como el exquisito músico y la bella actriz-cantante que minutos antes habían deleitado a varios centenares de sanjuaninos con blues, jazz, bossa y el samba de Brasil, se despidieron de sus familiares sanjuaninos y cortaron por la plaza 25 de Mayo hacia el hotel Alkazar.