Aunque pasó a la historia como Domingo Faustino Sarmiento, su nombre real era Faustino Valentín, ya que nació el 14 de febrero de 1811, día de San Valentín, y así fue bautizado. Sin embargo, su madre -devota de Santo Domingo- empezó a llamarlo Domingo desde pequeño. Con el tiempo, él mismo adoptó ese nombre de manera formal.
Nació un 14 de febrero y se iba a llamar Valentín: los 5 datos curiosos que no sabías de Domingo Faustino Sarmiento
El prócer fue presidente, militar, periodista, educador y una de las figuras más influyentes del siglo XIX. Pero Domingo también tuvo un lado poco conocido: era fanático de las frutas sanjuaninas, anotaba cada gasto en una libreta y su verdadero nombre… ¡no era Domingo!
•Un prócer con nombre prestado
Aunque pasó a la historia como Domingo Faustino Sarmiento, su nombre real era Faustino Valentín, ya que nació el 14 de febrero de 1811, día de San Valentín, y así fue bautizado. Sin embargo, su madre -devota de Santo Domingo- empezó a llamarlo Domingo desde pequeño. Con el tiempo, él mismo adoptó ese nombre de manera formal.
•Dulces, aceitunas y pepinos en el bolsillo
Sarmiento era un apasionado de los sabores de su tierra natal, San Juan. En cartas a su hermana Bienvenida, confesaba su gusto por los dulces regionales, las conservas de higo y membrillo, las aceitunas remojadas, duraznos al aguardiente y pasas de higo. Su fanatismo por los **pepinos** llegaba al punto de llevar un par en los bolsillos "por si las moscas". Una anécdota cuenta que, al no encontrar pepinos en casa, sacó dos que llevaba encima y se los dio a la cocinera para que le preparara su ensalada favorita.
•Un obsesivo de la organización
Otra faceta poco conocida de Sarmiento era su meticulosidad. Llevaba consigo una pequeña libreta en la que anotaba todos sus gastos y observaciones personales. Durante un viaje a Europa —encargado por el gobierno chileno para estudiar métodos educativos— escribió cosas como “un pastel para comer”, “un par de zapatos” y “una pieza para secar la pluma”. También usaba la libreta para registrar impresiones de personas y momentos, como un emotivo encuentro con el General San Martín.
•Una familia numerosa (y talentosa)
Sarmiento fue uno de los **15 hijos** del matrimonio Albarracín-Sarmiento, aunque solo cinco llegaron a adultos: Paula, Bienvenida, Domingo, Rosario y Procesa. Esta última —su hermana menor— fue una de las **primeras pintoras del país**, conocida por sus obras hechas con elementos naturales y collages, en una época en la que pocas mujeres accedían al arte.
•Un Sarmiento más humano
Estas pequeñas grandes historias nos recuerdan que, detrás del prócer que cambió la educación en Argentina, también había un hombre de gustos simples, costumbres curiosas y una vida familiar intensa. Un Sarmiento más terrenal, pero no por eso menos admirable.