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domingo 22 de marzo de 2026

Descubrimiento

Misterio lunar: la cara oculta de la Luna es 100 °C más fría que la visible

El análisis de muestras traídas por las misiones Apolo y Chang’e 6 revela que la cara oculta de la Luna es hasta 100 °C más fría que la visible, una diferencia que se extiende profundamente y explica la marcada asimetría del satélite.

Por Redacción Tiempo de San Juan

Un nuevo estudio revela que la cara oculta de la Luna es hasta 100 °C más fría que la visible, un contraste que se extiende profundamente en su interior y que ayuda a explicar la marcada asimetría del satélite.

El hallazgo se basa en el análisis de muestras de roca y suelo traídas por la misión china Chang’e 6 en 2023, que recolectó fragmentos de un cráter del hemisferio oculto, región que hasta entonces había permanecido inexplorada. Estas muestras, comparadas con las recolectadas por las misiones Apolo, revelan que el hemisferio que siempre mira hacia la Tierra fue al menos 100 °C más caliente durante la formación de sus rocas hace 2.800 millones de años.

La diferencia térmica se atribuye a la concentración desigual de elementos radiactivos como uranio, torio y potasio, que liberan energía interna. La cara visible acumuló más de estos elementos, promoviendo mayor actividad volcánica y la formación de mares basálticos, mientras que el lado oculto quedó más frío y estable.

“La Luna es un cuerpo de dos caras, muy diferentes tanto en la superficie como en el interior. Nuestro estudio ofrece la primera evidencia directa de esta diferencia térmica profunda”, explicó Yang Li, investigador de la University College London (UCL) y la Universidad de Pekín.

Entre las posibles causas de esta asimetría figuran un impacto colosal temprano que desplazó materiales radiactivos hacia la cara visible, la fusión de dos cuerpos distintos durante la formación lunar o la influencia constante de la gravedad terrestre, que habría mantenido más caliente el hemisferio cercano.

El estudio incluyó técnicas avanzadas como la espectrometría de masas de iones secundarios y la datación por desintegración de uranio a plomo, lo que permitió estimar la temperatura de las rocas madre y confirmar que el contraste térmico se mantiene durante miles de millones de años.

Este descubrimiento no solo amplía nuestro conocimiento sobre la historia geológica lunar, sino que también ofrece un laboratorio natural para entender la evolución de planetas y satélites rocosos. La concentración desigual de elementos radiactivos podría explicar diferencias similares en otros cuerpos planetarios, incluyendo la Tierra primitiva.

Los autores del estudio, publicado en Nature Geoscience, concluyen que resolver este misterio térmico aporta pistas sobre la formación violenta de la Luna y abre nuevas líneas de investigación para futuras misiones espaciales.

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