Desde hace semanas las manifestaciones en Francia no paran de crecer. Los franceses salieron por millones a las calles para protestar contra el decreto de Emmanuel Macron que sube la edad jubilatoria de 62 a 64 años.
Mientras Francia arde, una funcionaria clave de Macron es tapa de Playboy
La situación es más irritante para los manifestantes, ya que Macrón utilizó el decreto porque no le daban los números en el Parlamento.
Para que esto suceda, la primera ministra francesa, Élisabeth Borne, activó este jueves por la 100ª vez desde 1958 el artículo 49.3 de la Constitución, que permite adoptar una ley sin el voto del Parlamento cuando el gobierno carece de la mayoría necesaria.
Nada de esto parece importarle demasiado a la secretaria de Estado francesa, Marlène Schiappa, que decidió posar muy sexy para la tapa de la revista más famosa destinada al público masculino, Playboy. Además, en lo que fue interpretado como una provocación, escribió el número del artículo en un pecho.
La edición fue anticipada en redes sociales, y saldrá a la venta el 6 de abril. Se descuentan dos cosas: un gran éxito comercial, y un fuerte repudio de las organizaciones sociales, partidos políticos, sindicatos, y galos de a pie que luchan contra la reforma previsional.
La excusa editorial fue una entrevista sobre los derechos de las mujeres. Según el influyente Le Figaro, la misma Primera Ministra llamó a Schiappa para recriminarle que la nota "no era en absoluto apropiada".
Schiappa defendió su decisión en redes sociales: “Defender el derecho de las mujeres a disponer de su cuerpo está en todas partes y en todo momento. En Francia, las mujeres son libres. Con todo respeto a los reincidentes e hipócritas”.
Entonces le llovieron nuevas críticas, pidiéndole que explique porque no eligió a la publicación feminista F-Magazine, en lugar de una revista que hizo historia cosificando a las mujeres.
A esto se suma la nota que Macron le dio a la revista infantil Pik (una especie de Billiken argentina) en las que en todo momento mantuvo un tono “bufonesco y amarillista”, en palabras de dirigentes opositores. Días atrás, otra declaración de orden íntima fue vista con ambigüedad por la sociedad francesa: la ministra de Trabajo Oliver Dussopt reveló ante la prensa su homosexualidad.
Este dato, que no debería horrorizar a nadie, fue visto por parte de la oposición política como mensajes destinados a desviar la atención general de la crisis social.
El dirigente de izquierda Jean-Luc Mélenchon, que estuvo a un paso de ser primer ministro, tuiteó: “En un país donde el presidente habla en Pif y su ministro Schiappa en Playboy, el problema sería la oposición. Francia se está descarrilando”.