entrevista

Tulio del Bono: “El saber en sí no vale mucho si no es capaz de resolverle los problemas a la gente”

Conocé en esta entrevista a una figura clave de la ciencia y técnica argentina, que será homenajeado por la UNSJ.
lunes, 19 de agosto de 2019 · 18:28

Es quizás la figura más representativa de la ciencia y la tecnología de la Argentina desde el año 2003. Rector de la Universidad Nacional de San Juan durante cuatro periodos consecutivos, lleva cincuenta años de docencia. Una entrevista que recorre su infancia, su familia, sus estudios, la inclinación por la Ingeniería, su vocación docente, sus inicios como militante político y lo que le queda por hacer.

- ¿Cómo fue que nació en La Plata?

-Porque mi madre y mis abuelos vivían en La Plata. Mi viejo era un sanjuanino que se fue a estudiar Ciencias Económicas a la Universidad Nacional de La Plata y no se recibió. Estando allá conoció a mi madre y se casaron. Me trajeron a San Juan a fines de diciembre del '43. Mi madre que venía de La Plata y que no había pasado ni por un temblor en su vida, en enero del '44, con 15 días de vivir en San Juan, tuvo que sufrir el terremoto. Desde ese entonces, pobrecita, cada vez que sentía un temblor se ponía muy nerviosa. Prácticamente se podría decir que soy hijo del terremoto porque nací el 24 de octubre de 1943. Debuté en San Juan con un terremoto (risas).

Tulio Abel del Bono recién nacido en brazos de su padre, Tulio Carlos del Bono.

- ¿Qué recuerdos tiene de su infancia?

Solíamos veranear en Mar del Plata siempre porque teníamos un tío que vivía allí; un hijo de mi abuelo, mi tío José Abel Verzura, igual que mi abuelo, pero le decíamos tío Coco, ya falleció. Era abogado en Mar del Plata, igual que mi abuelo.

Vacaciones en Mar del Plata. Tulio, su hermana María Julia y su abuelo materno José Abel Verzura.

Su familia

- ¿Cómo se llamaban sus padres? ¿Tiene hermanos?

- Mi padre era el hijo menor de mi abuelo Bartolomé del Bono, se llamaba Tulio Carlos del Bono; mi madre, María Julia Verzura, hija de José Abel Verzura. Tengo una hermana que se llama María Julia del Bono.

tulio 13

María Julia del Bono, José Abel Verzura y Tulio Abel del Bono.

-¿Está casado? ¿Tiene hijos?

-Sí, llevo 50 años felizmente casado con una mujer maravillosa, Cecilia Sowter, con quien me puse de novio en el baile que hicimos para festejar las primeras olimpiadas universitarias.

Primeras Olimpiadas Universitarias, donde Tulio y su mujer se pusieron de novios.

Casamiento de Tulio Abel del Bono y Cecilia Sowter.

Tenemos tres hijos: Tulio Carlos, Valeria y María. Además, tengo ocho nietos: Bruno, Lourdes y Ana son hijos de Tulio y viven en San Juan. Abril es hija de Valeria, vive en Córdoba junto a su madre, Lorenzo, Faustina, Antonia y Ciro son hijos de María y también viven Córdoba.

Tulio, su esposa Cecilia, y sus hijos Tulio Carlos, Valeria y María.

Tuve la suerte de darles el diploma a mis tres hijos. A mi hijo Tulio le di el diploma como egresado del Colegio Central Universitario y también como ingeniero de la Facultad de Ingeniería. Y a mis dos hijas como egresadas del Colegio Central Universitario.

María, la hija menor, en su acto de colación, junto a Tulio Abel y su hijo Tulio Carlos.

- ¿Cómo cree que lo ven sus hijos después de tanto camino recorrido?

(Mira hacia abajo, luego a un costado, se pone serio. Evade la pregunta, quiere hablar de otra cosa. Le insisto, reformulo la pregunta).

- ¿Qué cree que sus hijos piensan, sienten del papá que tienen?

- (Se ríe con una carcajada). Nunca me lo han expresado así públicamente, directamente. (Se pone serio). En general no se quejan, que ya es mucho (risas). Creo que, por dedicarme mucho a la política, a la universidad, no les di mucho tiempo a mis hijos, así que en el fondo deben sentir un poco de celos hacia la universidad o a la política. Si yo me tuviese que juzgar como padre, diré que no les dediqué el tiempo que les tendría que haber dedicado a mis tres hijosY si algún mérito he tenido en la gestión académica o política son méritos que posiblemente se los he restado a mi función como padre. Sin embargo, gracias a Dios, ese vacío lo cubrió muy bien mi esposa. Los hijos no tan solo ven lo que su padre hace afuera (de la casa), también buscan lo que ha hecho en la casa, por eso debo reconocer que a veces estuve ausente. Tratando de ser lo más racional que puedo podría decir en justificación mía que no les he dedicado todo el tiempo que debería a mis hijos porque estaba muy ocupado tratando de cumplir mis funciones como rector, como funcionario, como político, como académico, pero la verdad es que probable esa no sea más que una excusa.

- ¿Qué cosas cambiaría si pudiera vivir su vida otra vez?

-  Dedicarles más tiempo a mis hijos que no es solamente tiempo en sí, sino tiempo para la enseñanza, el consejo, el ejemplo, tiempo de cariño, de afecto, de escucharlos de sufrir con ellos, de llorar con ellos, de reírse con ellos. En eso estuve muy ausente (hace un silencio y la voz es débil, casi no se escucha), y al final el tiempo dedicado a la política, a la universidad, no deja de ser un pretexto. Afortunadamente salieron muy buenas personas, mérito que le debo a mi esposa y que reconozco con toda franqueza.

Familia del Bono, hijos, nietos y amigos.

Sus estudios

“He tenido mucha suerte en el sentido que tengo facilidad para estudiar, además me estimularon mucho para estudiar y como lector compulsivo tuve la posibilidad de adquirir una cultura general amplia. Tuve como primera maestra en la Escuela Normal que me enseñó a leer y escribir a Julieta Sarmiento, quien llegó a ser una institución de la educación sanjuanina y hay una plaza que lleva su nombre”.

“Luego cursé el secundario en la Escuela Industrial; me recibí como abanderado y me entregaron una medalla por el mejor promedio de todos los egresados. Además, nacer en una familia más o menos pudiente me permitió estudiar sin sobresaltos económicos ni tener que trabajar. Mi única responsabilidad y obligación era destinarle el mayor tiempo posible a estudiar y a rendir con las mejores notas posibles".

Tulio del Bono recibiendo el saludo de su abuelo José Verzura al egresar de la Escuela Industrial.

Inclinación por la ingeniería

- ¿Cómo nace su gusto por la ingeniería?

Me volqué muy rápido y muy fuerte y con mucho énfasis a la ingeniería, porque siempre me gustó hacer cosas y construir y dejar cosas hechas, armar y proyectar, planificar. Una pasión desde niño. Mi juego preferido era el Mecano, bueno, hoy en día ya casi nadie sabe lo que es (risas). Era un juego de piezas para armar similar a lo que hoy es un Lego. Tenía tornillos y tuercas que permitía armar cosas, era uno de mis juegos preferidos, junto con los de química. La vocación se me despertó desde muy chico. Me recibí de ingeniero electromecánico en el año 1968”. (Nota de Redacción: por modestia no quiso mencionarlo, pero su promedio general en la carrera de Ingeniería es superior a 9).

Egreso como ingeniero electromecánico.

Su vocación por la enseñanza

“Antes de recibirme era ayudante de cátedra de análisis matemático y después de mecanismos y elementos de máquinas. Luego de recibirme comencé a trabajar como jefe de Trabajos Prácticos de la materia Mecanismos y Elementos de Máquinas ya que había generado una relación de mucho afecto con quien era mi jefe de cátedra, el profesor Julio Venez, mi primer jefe. Y a partir de ahí seguí trabajando en la docencia universitaria. Tengo cincuenta años de ejercicio ya que comencé a dar clases desde antes de recibirme. La docencia me fascina, dar clases es algo que disfruto mucho”.

- ¿En esa época ya pensaba en la posibilidad de ser rector de la universidad en el futuro?

- No, ni de casualidad. Además, cuando yo estudiaba en la Facultad de Ingeniería, dependía de la Universidad Nacional de Cuyo y el rectorado estaba en Mendoza; acá sólo estaba el Decanato de Ingeniería. En ese entonces, las figuras del decano o del rector para nosotros eran inalcanzables, eran como próceres porque generaban mucho respeto

La política

- ¿Cómo surge su vocación política?

- La vocación política seguramente me llega por mi abuelo materno José Verzura, quien además de ser un prestigioso abogado en La Plata, fue un político conservador. Llegó a ser ministro de Gobierno y ministro de Hacienda en la Provincia de Buenos Aires, diputado provincial, integrante del Consejo Profesional de Educación y además era profesor universitario. También mi viejo hizo mucha política, también fue conservador. Durante la universidad ya me picaba el bichito de la política y comencé a militar en un grupo de estudiantes universitarios que se llamaba Ateneo Universitario que teníamos la doctrina social cristiana. Luego comencé a trabajar con el gremio ADICUS y después con la CONADU como secretario general de ambos a nivel nacional. En ese entonces mi razonamiento era, si el peronismo es humanista y cristiano y nosotros somos social cristianos y pensamos en el ser humano, era casi una transición. Me afilié al justicialismo en el '72 y desde ahí que sigo militando con bastante intensidad".

- ¿Y cómo fue la experiencia de “confesar” que un nieto e hijo de conservadores llegó al justicialismo?

-(Risas) Cuando les conté que me había afiliado al Partido Justicialista, a mi pobre padre casi le dio un infarto, a mi pobre abuelo tuve que contarle despacito, de a poco, porque tenía miedo de que le pase algo. Me costó hacerlos entender porque ellos eran una familia muy cristiana y conservadora, pero lo tomaron con bastante filosofía".

De pie, de izquierda a derecha, Tulio Carlos del Bono (padre), Tulio Abel del Bono y José Verzura hijo (tío materno). Sentado, José Abel Verzura, abuelo materno.

Interés por las ciencias sociales

“Otra cosa que hubiera cambiado en mi vida si tuviese la posibilidad, sería dedicarle más tiempo a las ciencias sociales. Con el tiempo me fui dando cuenta de que me interesaba la parte legal ya que tuve mucha influencia de mi abuelo y tío maternos, ambos abogados, siempre me interesé por todas las cuestiones que afectaban a la sociedad y por supuesto por la política. Me hubiese gustado incursionar en estas áreas desde más joven. Afortunadamente la vida me dio la posibilidad de realizar ya de grande, una Maestría en Gestión de Organizaciones, prácticamente con 60 años la hice”.

- ¿Se siente insatisfecho por algo?

El saber en sí no vale mucho si no es capaz de resolverle los problemas a la gente, y esa es una cuestión que me ha perseguido. Como dirían los indios o el hinduismo, ese ha sido un poco mi mantra o mi karma. Darme cuenta de que he recibido mucho de la vida y sufrir porque no estoy devolviendo todo lo que he recibido. No sé si se los he devuelto a mi familia, a mis hijos, y seguro que no se lo he devuelvo a la sociedad y menos a la universidad. Creo que yo he recibido más de mi familia, de la universidad, de la provincia, de mi país. Esto es el karma que me persigue y me va a perseguir seguramente hasta mis últimos días. Es parte de la insatisfacción del ser humano que a veces nos hace no disfrutar de la vida en todo lo necesario.

 - ¿Por último, hay algo que le queda por hacer, alguna cuenta pendiente?

Si me preguntas qué me falta hacer, si pudiera contribuir a generar un ambiente de reflexión, de autocrítica y de sumar esfuerzo. Veo ahora en estos tiempos esta rencilla tan violenta entre los partidos confrontándose para las próximas elecciones. En lo personal me gustaría mucho más un discurso más humanista y cristiano.

Veo un país muy convulsionado, muy enfrentado, muy fracturado, con muchas cosas por hacer. Con mucho potencial, pero sin embargo con una cierta incapacidad para poder utilizar ese potencial para desarrollarnos y vivir mejor.

Si San Juan

Comentarios