EDITORIAL

El lado oscuro de ganar

San Juan no para de crecer en el deporte. Pero parece más para espectadores que para protagonistas: mucho para ver, pero pocos jugadores locales. ¿Qué sería de ti, deporte provincial, sin el San Juan Minero? Por Sebastián Saharrea.
sábado, 26 de mayo de 2012 · 00:05

Para evitar el fiasco en el Zonda hubo que acudir al atrevido de Facundo Della Motta, un licenciado en Economía que dedica sus días a fabricar un delicioso champagne en la fábrica familiar, menos los fines de semana que se calza el antiflama y viaja por el país despuntando el vicio de los fierros. El muchacho –piloto part time-apretó los dientes en la última curva y se mandó por adentro, puso el auto al lado del primero y le bramó: acá mando yo. Ganó, es cierto.


Desató el delirio de la leonera en el cerro, es cierto. Pero fue el único condimento sanjuanino en la mañana del Zonda, en una categoría como el TC 2000 en la que no ha quedado ninguna figura de renombre, y que tenía el plato fuerte más tarde –el Súper TC2000- sin que apareciera ninguna cara local.

Fue glorioso lo de Facundo. Propio de una gran muñeca en una jugada de maestros. Y fue un premio consuelo para los millares de habitantes del cerro humeante el domingo a la mañana. Un regalo inesperado, incluso. Una maniobra brillante ante las narices de la popu en la horquilla. Pero demasiado poco para un escenario acostumbrado a las grandes citas, a los protagónicos.
Tanto en la bandera a cuadros como en el espectáculo, como aquel día en que Fabián Flaqué paró los corazones de todos al pegarle un piñazo a Henry Martin en plena largada de la carrera de fondo.


El domingo fue uno de los pocos en que la carrera de fondo no tuvo a un sanjuanino en el pelotón, y ese es un dato que merece llamar la atención pese a la quijotada de Facundo. Mientras el joven chmpagnero madura en el Top Race Jr., o crecen otras promesas como Fabricio Persia - también part time entre el Top Race Jr. y en la empresa familiar de transporte y minerales-, una certeza bajó del cerro: pese a tanto apoyo económico, hubo una generación perdida entre Henry y Facundo que se quedó en boxes y le ha sacado la amarilla al San Juan deportivo.

Ese mismo domingo, un pálido Desamparados tiraba sus últimos cartuchos en la B Nacional con apenas un puñado de jugadores locales. El único grito que se hizo sentir desde las tribunas a causa del frío, la poca gente y el poco entusiasmo del equipo fue: “poné a los pibes, la p….”. La furia tenía sentido: para perder con un equipo desangelado y desmotivado, mejor hacerlo con los chicos del club. Menos plata, más amor por la camiseta, mayor compromiso y algo de experiencia en una categoría que seguramente perderán sin pena ni gloria.

 Sin siquiera pelear para quedarse y con una columna de jugadores llegados desde cualquier parte que le quitaron espacio a los productos del club. No se acordaron ni cuando el equipo se quedó sin técnico y trajeron a un DT del montón y alejado de los pergaminos como el cordobés Arzubialde. Eso que el ascenso fue de la mano de un local, Daniel Garay, que no apareció ni en los cálculos.

No demasiado diferente es el panorama en San Martín. El único titular del equipo en Primera es Emanuel Más, que incluso a veces pierde el puesto en el lateral izquierdo y deja al verdinegro sin sanjuaninos. A veces entra otro pibe, pero demasiado poco. Y entonces surge la pregunta: ¿no es capaz una provincia como San Juan de generar una decena de jugadores competentes para mezclarse entre la flor y nata del fútbol doméstico? Hayan salido de San Martín o de algún otro equipo local y lo negocie con quien hoy ocupa un privilegio en ese aspecto desaprovechado.


¿Será cierto, como dicen por lo bajo algunos dirigentes verdinegros, que por un jugador sanjuanino les piden más que por uno con rodaje en Primera?

Uno mira a Rafaela y salta la envidia por la formación: casi todos del club, casi todos de la ciudad. O a Unión, si bien es cierto que Santa Fé ofrece otras posibilidades. Pero los pasos por la élite del fútbol pasan, y lo que queda es lo que es posible poner en la vidriera durante ese tiempo fugaz. Da la sensación que no se está aprovechando. No San Martín, la provincia.

Diferente en los resultados, pero lo mismo en su rol de vidriera del deporte es lo que ocurre con UPCN. Bicampeón indiscutido en el vóley, se le presenta muy lenta la chance de mostrar jugadores locales para ese nivel: sólo dispone de Gustavo Molina y alguno más. Claro que este caso tiene algún condicionante: no florecen por estos valles jugadores de vóley como sí lo hacen los jugadores de fútbol.

El asunto es que todas esas disciplinas deportivas han conseguido despegar con el envión de la marca San Juan Minero, una caja proveniente de la actividad minera en la provincia que sostiene una parte importante de los presupuestos de clubes de fútbol, vóley, autos, etc.
Son fondos públicos integrados por el 0.04% de todas las operaciones en el sector minero, que se le descuentan a los contratistas. Los maneja el Ministerio de Minería, con consulta directa al gobernador. Se propone abarcar un universo generoso y diversificado –además del deporte, también se lo utiliza para espectáculos-, y lo logra. Pero también debería proponerse el objetivo de no motorizar únicamente al espectáculo deportivo, sino alentar a los protagonistas.

Es cierto que la marca San Juan Minero ha conseguido ubicar a San Juan en otro plano del universo deportivo: pasó de no figurar ni siquiera como circuito alternativo para figuras en decadencia, a disponer de un espacio protagónico: todas las semanas hay un camión de exteriores en San Juan transmitiendo un partido de fútbol para todo el país, una coronación como la de las Aguilas de UPCN, una competencia de ciclismo como la etapa del Tour de France, un partido de rugby como será el de Los Pumas, un mundial de hockey sobre patines como el año pasado, una pelea como la de Narváez hace bien poco, una carrera como la del Zonda o el paso de las viejas glorias del fútbol jugando con Chile en el Cantoni.

 Pero es escasa la horneada de deportistas sanjuaninos que consiguieron estímulos gracias la vigencia de este fondo, que debería proponerse emplear también esos fondos públicos en la promoción de los valores locales. ¿Cómo hacerlo?, ¿será válida una cuota de deportistas locales en cada equipo sanjuanino sostenida con fondos públicos, como el compre sanjuanino a las mineras?

Hoy, toda esa explosión del deporte provincial sería impensada sin el aporte suculento de este fondo, al menos para los que están en los niveles más altos. ¿Se les podrá pedir que tengan un criterio especial con el semillero que llena las canchas de infantiles y juveniles en todos los deportes y todas las categorías?

La semana pasada, Juan José Chica, subsecretario de Deportes, dijo en Paren Las Rotativas (viernes a las 23 por Telesol) que en sus tiempos de San Martín llegó al ascenso con todos jugadores locales menos dos o tres. Pero dice que los tiempos cambiaron: ya nadie va a las canchas locales por miedo a los piedrazos.

Las víctimas son todos esos chicos que transpiran todos los días en un potrero soñando con llegar a Primera.


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