Si bien la llegada de Sergio Massa generó mejoras en los números de la economía argentina (baja del dólar, suba de acciones, caída del riesgo país), el arrastre de julio, provocado, entre otros factores, por la salida intempestiva de Martín Guzmán, dejaría a la Argentina con una inflación que no se vio en dos décadas.
Julio cerraría con la inflación más alta en 20 años
Distintas consultoras privadas que publicaron sus informes promediaron una suba del Índice de Precios al Consumidor (IPC) de entre el 7% y el 9%.
La inflación de julio estaría apenas por debajo del 10,4% de abril del 2002, en la salida de la convertibilidad.
Eco Go, la más “generosa” de las que presentaron sus informes, marcó un incremento de precios del 6.8%. De allí para adelante, todo es para arriba.
La consultora Sarandí dirigida por el economista Sergio Chouza, clava su pronóstico en el 7.5%, similar a C&T, que pronostica entre 7 y 8%, pero lejos del 8.7% del Centro de Estudios Scalabrini Ortíz (CESO).
Ciertas cuestiones estacionales impulsaron al alza algunos rubros, como Turismo (remarcaciones por vacaciones de inverno), y Educación (aumento de cuotas de colegios). Indumentaria y Alimentos fueron otros ítems en los que se registraron las mayores subas.
Dentro del rubro alimentos, lo que más aumentó fue el ítem Frutas y Verduras.
Con estos números, se hace más patente el desafío que asumirá el miércoles Sergio Massa cuando asuma el ministerio de Economía.
Con una inflación anualizada que rondará, al menos, el 80%, aún lejos de la hiperinflación que según Steve Hanke, académico de la Universidad Johns Hopkins y una autoridad mundial en la materia, es “cuando la tasa de inflación supera el 50% mensual", Argentina está bien consolidada en la categoría de “inflación galopante”, que se declara cuando los precios se disparan en tasas anuales de dos dígitos.