En el campo, las posibilidades se miden por el clima, y las heladas en el otoño son indispensables para controlar plagas y para preparar los cultivos para que tengan una buena producción en el verano. Y si hay buena y sana cosecha, también hay ingresos en pesos. Sobre todo, en la vitivinicultura que viene de una mema histórica. El problema es que este año el veranito se extendió demasiado, al punto incluso que las hojas no se caían de los viñedos, lo que dificultaba más la poda que debe realizarse en esta época.
El agro sanjuanino celebra la llegada de la temporada de heladas
Finalmente, ayer se produjo la primera helada generalizada en el campo sanjuanino, constituyendo el primer evento de este tipo en lo que va del año. Desde el Inta de Pocito relevaron -4.4 grados en la madrugada del lunes. Hoy el termómetro descendió a -4,6 grados, y los pronósticos indican que seguirá, las temperaturas bajo cero durante la semana.
Son las primeras heladas generalizadas en el campo sanjuanino, constituyendo el primer evento de este tipo en lo que va del año. Los especialistas hablan de los beneficios de su presencia, sobre todo para el control de plagas que hoy en día son un problema para San Juan, y además sirven para que los cultivos acumulen horas frio. “Esta helada llegó a principios de junio por lo que se puede decir que fue un verano largo para la provincia”, dijo Rodrigo Espíndola, Doctor en Agronomía, Magíster en Viticultura y ex jefe de la agencia del Inta Caucete. Para el experto, cuanto más agresiva sea una helada, mejor para terminar con cualquier tipo de plaga.
“La helada trae cosas buenas, por ejemplo, baja los niveles de Lobesia Botrana en viñedos. Cuando más se prolongan los calores, la plaga sigue creciendo, aumentando los niveles poblacionales y las posturas. La helada mata a los adultos y solo quedan los huevos o pupas en las cortezas de las plantas, bajando considerablemente su población” explicó Espíndola.
El otro beneficio es que con el frio el proceso biológico de vides olivos pistachos y frutales se desarrolla normalmente. Es lo que se llama acumular horas frío, cuando la temperatura esta entre 0 y 10 grados. “Las bajas temperaturas invernales son un beneficio en todo sentido para los productores vitivinícolas, olivícolas y frutícolas”, aseguró el especialista.
Poda atrasada
La demora de la llegada de las temperaturas bajo cero impidió que los viñedos perdieran sus hojas, lo que complicó la poda. Eduardo Garcés, desde la Federación de Viñateros explicó que “un viñedo con hojas es más difícil de podar porque no se ve donde se debe realizar el corte. El podador debe retirar las hojas primero lo que resulta más trabajoso, demanda más tiempo y sale más caro para el productor. En esa entidad estiman que la poda y las atadas requieren de unos 30.000 trabajadores, y este año el jornal ronda los $5.000.
Las chacras hortícolas
Diferente es el caso para los productores hortícolas que recientemente han plantado verduras u hortalizas. Si bien los cultivos de invierno son resistentes a las bajas temperaturas, cuando hay bajo cero pueden sufrir. Por eso es normal en estas madrugadas ir por la ruta 40, hacia Pocito ver nubes de humo. Son los chacareros que encienden fogatas para intentar con el calor defender esas plantas nuevas de las heladas extremas.