Sergio Massa y funcionarios del gobierno llevan adelante febriles negociaciones con empresas productoras y comercializadoras de distintos productos, especialmente alimenticios y e higiene.
Cuatro: el número "mágico" de Sergio Massa
El objetivo: conseguir a partir de diciembre, y hasta marzo, un congelamiento de precios de productos de consumo masivo.
Las reuniones tienen vaivenes técnicos y emocionales. Entre estos últimos se destacan los desencuentros por la fuerte suba de las multas a supermercados que firmen el acuerdo de congelamiento y no lo respeten. De 4 millones, la sanción se fue a 240 millones: 60 veces más cara.
En la presentación del secretario de Planificación Económica Gabriel Rubinstein ante el Senado, donde se obtuvo el dictamen para debatir el Presupuesto (se hará en dos semanas), el funcionario confesó que a idea oficial es converger a una inflación del 4%.
El 4% es además el tope del aumento que desde el oficialismo le “sugieren” a los fabricantes para las listas de precios a los supermercados. Ya hubo conflictos por listas devueltas con incrementos superiores.
Cuando un producto llega con un aumento mayor al 4%, suena la alarma en la oficina del secretario de comercio Matías Tombolini, que inmediatamente pide explicaciones.
Desde hace unos días, cuando suceden anomalías por el estilo, quien se hace cargo es Massa.
La semana pasada, por ejemplo, el Ministro exigió razones de un incremento superior a lo permitido a una empresa productora de elementos de higiene personal.
Estas reuniones, dicen, son “ásperas”. Es que desde Economía les recuerdan a las empresas que en el último año han aumentado los precios más de un 120%.
El aumento no es el único número con el que Massa los espera. El Ministro también tiene su planilla con otros datos económicos claves de las firmas, como el acceso a dólares a precio oficial.
El debate, por estas horas, gira en torno a qué productos se congelarán. El gobierno pide una canasta amplia, mientras que los productores aseguran que la exigencia es demasiada, e incluye a casi todos los productos que fabrican.
Por otro lado, señalan la inviabilidad si no se congelan otras variables que afectan sus costos, como la logística o los insumos.
Si bien las reuniones son muy tensas, es vox populi que las grandes cadenas están de acuerdo en firmar, más por no quedar expuestas que por los beneficios comerciales y económicos.
En cuanto a congelamientos el gobierno tiene un punto a favor: logró avanzar en el rubro electrodomésticos, y pudo implementar el Ahora 30. En las próximas horas se anunciará lo mismo con proveedores de textiles, que impactará también en el freno a los aumentos en ese rubro.