El empresario vitivinícola Arnaldo Etchart, fundador de la emblemática bodega de Cafayate, Salta, murió hoy.
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SUSCRIBITEEl empresario vitivinícola Arnaldo Etchart, fundador de la emblemática bodega de Cafayate, Salta, murió hoy.
Etchart fue también uno de los creadores del popular festival de folclore "Serenata a Cafayate" que cada verano se celebra en el pintoresco pueblo salteño.
Su hijo Pablo Etchart contó a la revista Aire Patagonia que su padre se hizo cargo de la empresa familiar a los 16 años. "Ha hecho de todo: ha participado de la gremial empresaria, ha creado la Unión Industrial de Salta, ha sido vicepresidente de la Unión Industrial Argentina (UIA) y dentro de la UIA ha creado el Movimiento Industrial Nacional. También fue candidato a gobernador de Salta por una rama del peronismo. Se pueden contar miles de anécdotas y de diferentes rubros. Ha sido gran mecenas, amigo de poetas, de pintores. Junto a César Perdiguero ideó y creó la Serenata Cafayate, que hoy -después de Cosquín- es un festival muy importante en la Argentina. Y no sólo lo creó: lo hizo gratis durante mucho tiempo para que la gente pudiera disfrutar de artistas como Los Chalchaleros, César Isella y todos los grandes del folklore argentino", relató.
Arnaldo Etchart, solía contar que junto al poeta César Fermín Perdiguero, tuvieron la idea primigenia de la fiesta y trabajaron hasta concretarla. Cafayate ya tenía una tradición romántica que consistía en homenajear a las damas de su pueblo. Luego de las reuniones familiares, en las sobremesas, se decidía sacar las guitarras y el canto a la calle, en un iluminado desfile, que buscaba los balcones floridos, las
rejas de una ventana, especialmente donde vivían las más bellas representantes del valle.
Arnaldo Etchart y su familia, tenían por costumbre invitar a su residencia, en La Florida, a cantores populares, a poetas, para compartir manjares, el sabor del vino nuevo, que encendía la noche de grillos
Luego se invitaba a los presentes a caminar por el pueblo regalando serenatas, hasta que los sorprendía el alba con toda la luz en la cara. Así se instituyó un ritual tradicional, que pasó a ser parte de la personalidad de este pueblo.
